Aliños para ensaladas

El aliño le da a la ensalada algo más que sabor.

El aliño le da algo más que gracia y sabor a una ensalada. El aliño también enriquece la calidad de los ingredientes y los hace más jugosos. Un buen aliño suele contener algún tipo de grasa, un elemento ácido, y algún tipo de sabor. La grasa ayuda a aprovechar mejor las vitaminas liposolubles que contienen abundantemente las verduras y hortalizas que se utilizan en las ensaladas, mientras que el ácido protege la vitamina C que contienen y el elemento que refuerza el sabor las hace aún más apetitosas.

Aceite y sal es el aliño más simple. Puede mejorarse añadiendo un poco de vinagre. Aceite, vinagre y sal es probablemente el aliño más popular. Aparte de los aliños tradicionales, muchas salsas frías y salsas para mojar pueden utilizarse también como aliños para ensalada.

Es muy importante utilizar ingredientes de calidad para el aliño pues no se suele cocinar y no existe la opción de que su sabor mejore al guisarlos.

Pero el aceite no es la única grasa que se puede utilizar. También están la mantequilla, nata líquida, o queso cremoso, especialmente en el caso de las ensaladas de fruta. La mantequilla de frutos secos o la grasa que se suelta al freír tocino ahumado también pueden convertirse en el elemento graso de un aliño.

El vinagre y el zumo de limón, o el zumo de otros cítricos, son los ingredientes ácidos más utilizados en aliños.

El huevo y la yema de huevo se utilizan para hacer salsas emulsionadas, como la mayonesa.

Aparte de sal y pimienta, cualquiera de los condimentos simples, hierbas aromáticas o especias sirven para reforzar el sabor del aliño. También se puede añadir mostaza, kétchup, salsa Worcestershire, salsa de soja o queso como elemento de sabor.

Para ensaladas, es preferible utilizar hierbas frescas que secas. Si se utilizan hierbas secas, hay que darles tiempo para que liberen su sabor. Muchos aliños pueden prepararse con 2 o 3 horas de antelación y mezclarse con la ensalada en el momento de servir.

Aceites

Se pueden utilizar todo tipo de aceites, ya sea al natural o aromatizados. El aceite de oliva es el más popular en la cocina mediterránea para utilizar en ensaladas, pero algunos cocineros prefieren aceites con sabores más neutros. El aceite debe ser de calidad y estar bien refinado.

Aceite de oliva – Tiene color verde pálido y un sabor frutal muy característico. Para las ensaladas se recomienda utilizar aceite de oliva extra virgen, producto de la primera presión en frío.

Aceite de girasol – Color amarillo pálido y un sabor ligeramente aromático.

Aceite de maíz  – Sabor muy neutro lo cual le hace popular para muchos aliños suaves.

Aceite de cacahuete – Sabor muy suave, con la excepción  del aceite de cacahuete tostado.

Aceite de nueces o de avellanas – Suelen tener el sabor de la fruta de la que provienen y suelen ser caros.

Otros tipos de aceite que se pueden utilizar son el aceite de colza, el aceite de soja, el de cártamo o el de algodón.

También se pueden utilizar aceites menos comunes como el aceite de sésamo, el aceite de aguacate o el aceite de semilla de uva.

Hay mezclas de aceite para ensaladas con sabor bastante neutro. También existen aceites tratados para que se mantengan líquidos incluso cuando el aliño se refrigera.

Acido

La opción más popular es algún tipo de vinagre, natural o aromatizado a las hierbas, aunque este no se utiliza en las ensaladas que lleven cítricos ya que el zumo de estas frutas aporta el elemento ácido. Si el vinagre es muy fuerte, de más del 5% de acidez, puede diluirse con agua.

El zumo de limón se puede utilizar en lugar del vinagre en muchos aliños salados y el zumo de lima es también muy popular. El zumo de naranja o el de pomelo tienden a utilizarse más en aliños para ensaladas de fruta.