Cocinamos pasta

Para cocinar pasta, se prepara una olla con abundante agua y algo de sal, se lleva a ebullición y entonces se añade la pasta, dejando que hierva hasta que esté lista. El tiempo de cocción se cuenta desde el momento en que el agua vuelve a hervir después de haber echado la pasta. El tiempo que tarde dependerá de su forma y del tipo de harina con el que sa haya hecho. Normalmente se indica el tiempo de cocción en el paquete.

La pasta debe cocinarse al dente. La cocción debe pararse cuando la pasta todavía está algo firme al morderla. Si está blanda, se ha pasado y la textura no será la misma. La mejor forma de comprobar si está a punto es probar un poco. 

Cuando está al dente, se pasa la pasta a un colador para que escurra. y se mezcla inmediatamente con la salsa - y se debe mezclar, no hay que limitarse a echar la salsa por encima - y el queso rallado, que se derretirá con el calor. La pasta está mucho más buena recién hecha, pero cuando se sirve fría, o cuando se deja enfriar y se recalienta, parte del almidón se transforma en algo parecido a la fibra y puede resultar más saluidable.

Si se va a servir en ensalda, se enjuaga con agua fría, para parar la cocción y lavar el almidón. Se puede añadir a la receta en cuanto esté fría.

Para conservar la pasta, se mezcla con un poquito de aceite de oliva, para evitar que se pegue al enfriarse.

Rendimiento

500 g de pasta seca rinden 1.500 g de pasta hervida, suficiente para 6 raciones de pasta como plato principal, o para 8 a 10 raciones como primer plato o guarnición.

500 g de pasta fresca rinden 1.000 g de pasta hervida, suficiente para 4 raciones como plato principal, o 6 raciones como primer plato.

Después de que se ha experimentado durante un tiempo con pastas de diversas fuentes, uno tiene que aventurarse por su cuenta. La fabricación de pasta casera ofrece el mismo deleite que escoger y moler café, cultivar verduras, hacer vino o cerveza en casa, y otros proyectos que incluyen alimentos y bebidas. Se obtienen las mismas ventajas que en los otros casos: un delicioso producto realmente fresco y el placer del trabajo bien hecho.

Sugerencias

La pasta se puede servir como primer plato pero o com plato fuerte. Puede ser plato único para un almuerzo o una cena ligera.

La salsa más sencilla es mantequilla. Cualquier tipo de pasta queda bien mezclándola con mantequilla, que se derretirá al calor, y espolvoroeando queso parmesano rallado por encima. Se pueden añadir también hierbas aromáticas como, albahaca y orégano, al gusto.

Cintas con jamón – Cocemos 75 g de cintas por persona en agua con sal. Salteamos en mantequilla 50 g de jamón picado por persona. Echamos el jamón salteado en mantequilla sobre la pasta escurrida, salpicamos 15 g por persona de queso parmesano rallado por encima y servimos.

Macarrones con pimientos y chorizo – Cocemos 75 g de macarrones por persona en agua con sal. Calentamos aceite de oliva en una sartén y freímos medio pimiento, en cuadrados o tiras, y 25 g de chorizo, en dados, por persona. Echamos los pimientos fritos y el chorizo sobre los macarrones escurridos y servimos. Podemos servir también queso rallado al lado.

Codos con champiñones y anchoas – Cocemos 75 g de pasta por persona en agua con sal. Salteamos en mantequilla 25 g de champiñones, en láminas, y 3 filetes de anchoa por persona. Incorporamos, removiendo, 30 ml de nata líquida por persona. Vertemos esta salsa sobre la pasta escurrida, salpicamos 15 g por persona de queso parmesano rallado por encima y servimos.

Espirales con atún – Cocemos 75 g de espirales por persona en agua con sal. Salteamos en mantequilla durante 5 minutos 25 g de atún de lata, escurrido y desmenuzado, y 1 cucharada de perejil picado por persona. Incorporamos 30 ml de nata líquida, revolviendo bien, y condimentamos al gusto. Vertemos la salsa la pasta escurrida, salpicamos 15 g por persona de queso parmesano rallado por encima y servimos.

Caracoles con crema de queso y nueces – Cocemos 75 g de caracoles por persona en agua con sal. En una sartén de fondo grueso, fundimos 15 g de mantequilla por persona y añadimos 40 g de queso cremoso graso por persona. Con el calor muy bajo, añadimos la pasta, escurrida, mezclando despacio para que la pasta se impregne de queso sin romperse. Incorporamos 15 g de queso parmesano rallado y 15 g de nueces, peladas y picadas, por persona. Servimos.

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