La barbacoa y la parrilla

Cocina diaria en verano y el gran festival al aire libre.

La barbacoa trae a la memoria días de sol, deliciosos olores y  buena comida disfrutada en agradable compañía. Cocinar al aire libre es una experiencia diferente que, al menos en muchas partes del país, sólo puede hacerse durante unos pocos meses al año, y es mejor prepararlo todo bien para  sacarle el máximo partido. Se trata de escoger un día para relajarse y sorprender a familia y amigos y con recetas diferentes a las de todos los días, e impresionarles con habilidades culinarias que no sabían que poseíamos ¿Por qué no?

Para empezar, se debe seleccionar el tipo de parrilla, o barbacoa, adecuado para la situación y el espacio del que se dispone. Hay modelos de carbón, gas natural o propano, o parrillas eléctricas. Los hay de muchos tamaños, y pueden ser portátiles o necesitar una la instalación permanente. Muchos tienen docenas de características añadidas que resulta útiles, tales como varias repisas, un termómetro interior, bandejas extraíbles para recoger la grasa que gotea, quemadores laterales, y muchas más.

Se puede mejorar incalculablemente la experiencia cuando se sabe algo acerca de adobos, condimentos, salsas, y el efecto de la madera en el sabor de los alimentos que se cocinan. Utilizados juiciosamente, cada uno de estos elementos puede convertir un buen corte de carne en algo inolvidable, ya sea pechuga de pollo, chuletas de cordero, chuletón de buey, o el mejor lomo. Además, se puede pensar en usar un ahumador, una cocción lenta que produce carne muy tierna y que no necesita prácticamente atención es una alternativa preferible a una barbacoa en ciertas  circunstancias.

También hay herramientas especialmente diseñadas que facilitan las operaciones de preparación, cocina y limpieza posterior. El tipo correcto de espátula puede ser la diferencia entre una maniobra temeraria y darle la vuelta a la carne de forma fácil y segura. Un buen termómetro puede ayudar a cocinar a la perfección, pues al poder medir la temperatura interna de la parrilla o de la carne, rápido y sin riesgo de quemaduras, es muy difícil pasarse de punto.

Una vez que se han conseguido la barbacoa adecuada, buenas herramientas, y se han reunido los  condimentos apropiados, todavía hay que tomarse algún tiempo para preparar la fiesta de la mejor forma. Se necesitan unos conocimientos mínimos sobre el uso de la barbacoa para que se convierta en el instrumento de cocción perfecto. Y conviene aprende a preparar la carne para producir un plato delicioso, en lugar de un desastre seco y sin sabor. No es muy difícil ni se requiere estudiar una carrera universitaria, pero tampoco es una cosa donde se puede contar sólo con la suerte del principiante para obtener un resultado decente.

Hay que tomar algunas decisiones simples, por ejemplo, si se debe cocinar lento o rápido. Los puristas insisten en que sólo la cocción lenta es una barbacoa real. Tal vez sea así, pero las opiniones son menos importantes que los resultados en este caso. Un corte de carne de segunda siempre se debe cocinar lentamente, y mejor en un ahumador, mientras que cocinar lentamente una hamburguesa no es una opción. El estilo debe adaptarse a los alimentos y materiales disponibles, y al resultado deseado.

Se deben seguir unas normas mínimas de higiene y seguridad si no se estropear la ocasión. Es obvio que las barbacoas están calientes y queman. Pero no hay olvidar que cocinar al aire libre también representa una oportunidad para perder la concentración y cortarse un dedo, frotarse los ojos con algo picante, o que un niño coja una de las herramientas y se haga daño. Permanecer alerta y mantener un firme control sobre las herramientas que se están utilizando impedirá que una celebración gozosa se convierta en un viaje a la sala de emergencias del hospital más cercano.

Pero incluso hay pequeñas molestias que pueden arruinar el día. Al aire libre, hay que pensar en los insectos y como mantenerlos a distancia para que no molesten. Se puede preparar la zona de antemano y utilizar algunos métodos sencillos para alejarlos durante la preparación de los alimentos y mientras se come. Tener lista una manguera con una boquilla adecuada,  un secador de pelo para hacer empujar bien lejos a los insectos volantes, o incluso un simple matamoscas servirán para impedir que moscas, mosquitos, avispas, hormigas y otros insectos arruinen la barbacoa.

Una vez el día ha pasado, toca limpiar. Triste pero cierto. La limpieza es más fácil si se ha escogido una parrilla desmontable, o tiene bandejas desechables para recoger los jugos. Se puede utilizar el tipo de productos que se usan para limpiar el horno. Si se limpia la parrilla con regularidad la comida que se prepare con ella tendrá mejor sabor.

Pero aún con todas estos conocimientos y habilidades por adquirir, el elemento esencial para lanzarse a esta gran aventura es simplemente el deseo de disfrutar de la vida, así que ¡adelante!

kebab hehco a la parrilla