Medidas y conversiones

Muchas recetas requieren que se midan los ingredientes y la temperatura de cocción de forma muy precisa.

Conversiones

Peso: 1 oz, una onza, equivale aproximadamente a 28 g, pero por lo general se toma 30 g como estimación aproximada.

Temperatura aproximadas: 150º F = 65º C // 200º F = 93º C // 350º F = 175º C ó 180º C // 375º F = 190º° C // 400º F = 200º C // 450º F = 230º C.

Conversiones métricas: 1 cucharadita equivale a 5 mililitros (ml) // 1 cucharadita de café, que es más pequeña, equivale a 2,5 ml // 1 cucharada sopera equivale a15 ml // 1 taza imperial equivale a 240 ml  pero 1 taza norteamericana equivale a 250 ml // 1 taza ó 1 vaso equivalen a 250 ml // 1 vasito de vino equivale a 125 ml // 1 cuarto imperial equivale más o menos a 1 litro (l) // 1 galón contiene 4 l, aunque a veces se toma como 5 litros en estimaciones rápidas.

En buena medida

Cantidades pequeñas: Una pizca es la cantidad de un ingrediente en polvo que se puede coger con dos dedos, equivale a 1/8 de cucharadita o menos.

Se deben medir los ingredientes secos, como la harina y el azúcar, con las tazas y cucharas específicas para medirlos. Se ponen sobre una superficie horizontal, se llenan y se pasa un cuchillo plano por encima para nivelar la superficie y eliminar el exceso.

Al medir los ingredientes líquidos, como el aceite o la leche, se debe colocar la jarra medidora sobre la mesa o el mostrador, para asegurarse que están bien nivelados. Cuando se lleva la jarra a la altura de los ojos, se puede desnivelara.

Escalar recetas

Para escalar una receta primero hay que calcular el factor de conversión. Este factor es el número de porciones que se desea preparar dividido por el número de porciones de la receta original. Una vez que se ha calculado ese número, se pueden multiplicar las cantidades de los ingredientes de la receta por ese número.

Hay que tener cuidado ya que las cantidades resultantes en el caso de algunos ingredientes no van a salir como un número fácil de medir. Aquí es donde entra en juego el sentido común. Cuando se trata de condimentos, ajustar la receta es fácil pues no importa demasiado si el sabor es un poquito más fuerte o un poquito más suave. Si se trata de un número impar de huevos es algo más complicado, aunque siempre se puede romper un huevo, batirlo y estimar el volumen que se necesita.

En el caso de ingredientes importantes, como el bicarbonato de sodio o la levadura química, debe intentarse ser lo más preciso posible.

Cuando se escala una receta, hay que estar preparados para ajustar los tiempos de cocción en caso necesario.

Si escalar una receta particular no fuera fácil y la receta original fuera demasiada cantidad, siempre cabe prepararla tal y como es, congelando lo que sobre para utilizarlo otro día.

Se debe evitar en lo posible escalar una receta ya convertida una vez, pues es difícil mantener la misma consistencia de la receta original. Es mejor volver a la receta original y calcular las cantidades a partir de ella.

También es difícil mantener la consistencia cuando se va a escalar la receta para incrementar grandemente el número de porciones, ya que se van a multiplicar las cantidades por un número muy grande y también se multiplican las desproporciones. En vez de hacer esto, pueden prepararse varios lotes de la receta original, o aumentada en una  escala pequeña, para asegurarse de obtener el mejor resultado posible.