El café y la salud

El café no se consideraba algo saludable, pero muchos estudios indican que el consimo de café tiene algunos beneficios.

Los últimos 40 años han visto numerosos estudios sobre los efectos en la salud del consumo de café. Y no es de extrañar, se consumen más de 400 millones de tazas diarias en todo el mundo. Pero durante décadas, los profesionales de la salud advirtieron que el hábito podría tener sus riesgos. Los estudios más recientes muestran que es más probable que ocurra lo contrario.

La cafeína, uno de los principales ingredientes del café, es un estimulante suave conocido desde hace mucho tiempo. Puede elevar la presión arterial, aumentar la frecuencia cardíaca y, ocasionalmente, alterar el ritmo cardiaco produciendo latidos irregulares. Pero la mayoría de los investigadores ahora creen que ese efecto es leve y de corta duración; además, no debería notarse cuando el consumo es moderado.

Por el contrario, los datos emergentes sobre los beneficios para la salud del consumo de café son numerosos y diversos.

Existe una fuerte evidencia de que el café reduce las probabilidades de desarrollar cáncer de colon, pero solo en niveles más altos de consumo, cuatro tazas al día o más. Los riesgos de una ingesta tan alta pueden superar a los beneficios.

Afortunadamente, hay otros beneficios apreciables incluso cuando los niveles de consumo de café son moderados.

El café, como el vino, contiene antioxidantes que ayudan a prevenir las enfermedades cardíacas y ciertos cánceres al eliminar de la sangre los radicales de oxígeno que destruyen las células. Algunos estudios indican que la concentración de antioxidantes es mayor en el café que la que se encuentra en los arándanos, las manzanas o los tomates. Hay que resaltar que las frutas y verduras contienen además muchas otras valiosas vitaminas, minerales y fibra que no se encuentran en el café.

Su contribución al estado de alerta mental, que es discutible. La cafeína crea una cierta adicción y las personas acostumbradas a beber café ciertamente lo necesitan para sentirse despiertos y activos, pero no son más precisos al realizar sus tareas que las personas que nunca beben café. Curiosamente, una persona si una persona que nunca bebe café lo toma, el efecto de la cafeína la vuelve más torpe; y esto se repite hasta que se acostumbra. Pero los estudios chinos sugieren fuertemente que el café puede incluso ayudar a reducir los efectos de la enfermedad de Parkinson.

Los estudios estadounidenses y escandinavos sugieren que el tanto el café descafeinado como el regular ayudan a reducir el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Buenas noticias para los escandinavos que tienen el mayor consumo per cápita del mundo de café.

Existe cierta evidencia de que el café puede reducir el riesgo de que aparezcan cálculos renales y cálculos biliares. También se han visto otros beneficios del sistema digestivo. La cafeína aumenta la secreción de ácido estomacal, lo cual facilita la digestión.

Se ha demostrado que la cafeína reduce la constricción de las vías respiratorias en personas con asma que lo consumen de forma moderada. Además de la cafeína, el café contiene teofilina, un broncodilatador que incremente este efecto.

Pero esos beneficios, como es lógico, conllevan riesgos.

Aunque los espermatozoides de mamíferos nadan más rápido, durante más tiempo y más lejos en fluidos mezclados con café, algunos estudios vinculan el consumo excesivo de café con una reducción de la fertilidad.

El aumento del consumo de café se ha asociado con niveles más altos de homocisteína en la sangre, lo cual es un factor de riesgo de enfermedad coronaria como se ha demostrado. Otros estudios muestran un aumento en el colesterol LDL, el tipo "dañino" y hasta qué punto esto podría contribuir a producir ataques cardíacos es un tema a debate.

El café contiene cafestol, el cual se sabe que eleva los niveles de colesterol. Esta sustancia se encuentra principalmente en el café preparado con el método europeo de hervir granos molidos en agua. Cuando se trata de café percolado o filtrado, el favorito de la mayoría de los estadounidenses, sin embargo, se elimina. El café descafeinado puede ser una excepción a la regla.

Las mujeres que beben café pierden más calcio y tienden a tener huesos menos densos que las que no lo consumen. Quienes beben cuatro o más tazas diarias de café también tienen el doble de riesgo de padecer incontinencia urinaria.

Sin embargo, en general, la mayoría está de acuerdo en que los beneficios, al menos en niveles de consumo moderados, superan los riesgos. Por cierto, para los grandes bebedores que buscan un sustituto para el café, las colas contienen sólo un tercio de la cafeína en volumen. Pero de alguna manera, una bebida de cola fría no es un buen sustituto para un café caliente, con o sin leche.