Cogido en la red en un buen día

jengibre

Todas los meses nos echamos a la red para pescar lo que se comenta sobre cocina y nutrición. Esto es que hemos leído y visto durante la tercera semana de febrero.

Grasas - Las grasas saturadas hacen que engordemos más que las poli-insaturadas, así que debemos tomarlas con cuidado. Pero no se deben descartar por completo y, por supuesto, no se debe incrementar el consumo de azúcares y almidones cuando se disminuye el de grasas saturadas.

Jengibre - El entrenamiento de resistencia es capaz de disminuir el porcentaje de grasa corporal, pero esta disminución es mucho más notable cuando se le añade un poco de jengibre. Este es el efecto que se apreció recientemente en un estudio realizado durante 10 semanas en voluntarios.

Miel - La miel puede curar úlceras bucales.

Maíz - El maíz en lata contiene más antioxidantes que el maíz fresco debido al proceso de envasado.

Pasta - Cuando la pasta cocida se enfría parte de su almidón se hace resistente a las encimas digestivas. Y esta resistencia se incrementa aun más al recalentarla. Es como si tomáramos fibra. Se absorben menos calorías y no sube el azúcar en sangre. Una ensalada de pasta es buena, pero un plato de pasta con salsa de tomate recalentado al día siguiente, es mejor.

Plátano - Los plátanos son populares por ser una buena fuente de potasio y por contener antioxidantes. Pero son mejores, sobre todo en cuanto a su poder antioxidante, cuando están maduros.

Pomelo - Beber zumo de pomelo cuando se comen alimentos con alto contenido en grasa ayuda a contrarrestar en parte sus malos efectos.

Sandía - Las sandías incrementa su contenido en beta-caroteno cuando se guardan durante un par de semanas a temperatura ambiente.

Vinagre - El vinagre disminuye el apetito y nos ayuda a defendernos de la diabetes, la obesidad, la enfermedad cardíaca y el cancer. Echa unas gotas en la ensalada o en las salsas.

Yogur - El yogur es bueno, ya lo sabemos. Tomar yogur disminuye el riesgo de tener muchos problemas intestinales, incluyendo el síndrome del intestino irritable, pero además parece ser que, dependiendo del tipo de yogur que se tome, también ayuda a luchar contra otros problemas. El bifidus lactis puede reducir los síntomas de alergia nasal, al reducir la actividad de los leucocitos. El lactobacillus casei shirota incrementa la capacidad de recuperación en el caso de las enfermedades respiratorias aumentando gradualmente la actividad de las células que luchan contra el virus. El lactobacilus acidophilus alivia los síntomas del estreñimiento al reducir el pH intestinal.