Un lomo de ternera asado reposa en una fuente ovalada de cerámica color crema, con asas a los lados y el borde ligeramente tostado. La pieza conserva las marcas del cordel con que se ató, que dibujan franjas sobre una superficie dorada y brillante, oscurecida en los relieves por el horno. En primer plano, tres lonchas ya cortadas se apoyan unas sobre otras y dejan ver el interior jugoso, de un tono rosado pálido y fibra apretada, bordeado por la costra caramelizada. Todo descansa sobre un fondo de jugo dorado y traslúcido, salpicado de restos de cebolla blanda y hojitas de tomillo. La fuente está sobre un paño de lino beis, en una mesa de madera clara; al fondo, desenfocados, se adivinan una copa de vino blanco y un cuenco pequeño con queso rallado. La luz cálida y suave, que entra de lado, da a la escena un aire casero y de comida de domingo.
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