Olores

Consejos y trucos para evitar olores persistentes o desagradables en la cocina y en los utensilios de cocina.

Cada vez que se cocina algo rico, flota un maravilloso aroma en la cocina y puede que atraiga al resto de los habitantes de la casa quienes vendrán a ver lo que se está cocinando; esto es bueno. Pero si ese olor persiste durante mucho tiempo una vez que se ha terminado, y se pega a la ropa o a la tela de los muebles, ya no es tan agradable ¿Y qué decir de los malos olores que también pueden producirse? No siempre es fácil evitar los olores persistentes al cocinar, pero tenemos un truco o dos.

Es mejor prevenir

Cuando hay humo o un olor a comida demasiado fuerte en la casa, hay mala ventilación. Quien esté cocinando no encendió la campana extractora, o el extractor de humos, o no abrió las ventanas. Y no cerró la puerta de la cocina, que es la primera medida para evitar que el olor se extienda por toda la casa.

Freír puede dejar un olor espeso a aceite frito, más o menos intenso dependiendo del tipo de aceite. Utilizado. El olor se puede evitar friendo antes unas rodajas de manzana. Se pela y una manzana, se le quita el corazón, y se corta en rodajas gruesas. Cuando el aceite esté lo suficientemente caliente y antes de cocinar cualquier alimento, se fríen  un par de rodajas de manzana hasta que empiecen a dorarse. Se desechan y se repite la operación.  Siempre funciona.

Sin miedo a las brassicas

No hay duda que el brócoli, la coliflor, el repollo o las coles de Bruselas son saludables, pero desprenden un olor fuerte y desagradable cuando se hierven. Si se añade 1 cucharada de vinagre y 1 cucharada de azúcar al agua antes de echar las verduras, la nariz notará la diferencia. Echar unas nueces o unas avellanas, con cáscara, en la olla también evita el mal olor.

También se puede evitar que el repollo huela mal a la hora de cocinar tapando la cacerola y poniendo una rodaja de pan, sin corteza, sobre la tapa. El pan absorberá el olor. Puede hacerse lo mismo con las otras brassicas, como brócoli, coliflor, col, berza o coles de Bruselas, por ejemplo.

Pero a veces hay que curar

Si se regresa a un hogar que huele a col se puede improvisar un ambientador que lo elimine haciendo una infusión de clavo de olor en vinagre; 3-4 clavos de olor enteros en 1 taza (250 ml) de vinagre.

A veces la masa derrama sobre el borde del molde y cae en el horno cuando se está haciendo un bizcocho. Esa masa derramada se quema y el olor a quemado incluso estropea el sabor del bizcocho, además del ambiente. Echar sal sobre la masa derramada evitará el olor quemado.

Un perfume dulce

Se ha estado cocinando toda la tarde y queda un olor a comida flotando en el aire. Los huéspedes están a punto de llegar. Las velas perfumadas y los ambientadores han desaparecido ¿Qué hacer?

Se puede perfumar la cocina con aroma de a cítricos calentando cáscara de naranja en el horno, calor medio, con la puerta abierta. Es eficaz. Esta es una buena idea si el horno está todavía caliente después de hacer un asado.

Se puede perfumar la cocina con olor a caramelo “quemando” un poco de azúcar en un cazo. El azúcar se caliente hasta que alcance el punto de caramelo, color caramelo oscuro, cuando el aroma todavía es dulce, y se retira del calor. El caramelo es una fragancia natural y el cazo con el caramelo caliente se ha convertido en un ambientador natural.

Quitárselo de las manos

Al pelar y cortar cebollas o ajo, nadie será capaz de adivinar lo que se ha estado haciendo si se mojan rápidamente las manos en agua fría y se frotan con limón, una rodaja o medio limón. Si no hay limón, se pueden frotar con acero inoxidable, como en el caso del pescado.

Frotar perejil en las manos y lavarlas debería ser suficiente para desvanecer cualquier rastro de olor a ajo. Si el olor persiste, se pueden frotar con sal de mesa. Por cierto, masticar perejil también puede eliminar el olor a ajo del aliento.

El puerro y la cebolla hacen sopas deliciosas. El problema es que también dejan un olor fuerte en las manos. Desaparecerá lavándose las manos y refrescándolas con un poco de agua de rosas.

Las manos con olor a pescado vuelven a la normalidad cuando se frotan con un utensilio del acero inoxidable, puede ser una cuchara, un cuenco, una fuente, e incluso el grifo de la cocina, si es de acero inoxidable. Si no hay nada de acero a mano, se puede aplicar el tratamiento del limón, o el de la sal de mesa.

Recipientes y utensilios con olor fresco

Para que los frascos que no se usan a menudo no huelan a rancio, se guardan con 1 terrón,  o 1 cucharadita, de azúcar blanco.

Si hace falta desodorizar un recipiente,  se llena con agua tibia y se añade 1 cucharadita de bicarbonato de sosa, dejándolo así durante la noche. Después se enjuagan y se pueden usar normalmente. Este truco funciona cuando un tarro o botella que llevan guardados mucho tiempo han desarrollado ese olor rancio, por ejemplo.

Para desodorizar botellas o recipientes de vidrio,  se llenan hasta la mitad con agua tibia, se agrega 1 cucharadita de mostaza, y se dejan durante la noche. Después se vacían y se lavan.  Este tratamiento también funciona con un termo.

Conviene lavar a menudo el recipiente en el cual se conserva el pan rallado, ya que el pan rallado puede ponerse rancio y dejar el olor. Si eso ha pasado, basta con añadir unas gotas de amoníaco al agua al aclarar el jabón. Como prevención, es mejor no utilizar un recipiente hermético.

Cuando la olla a presión no esté en uso, no debe estar cerrada para que no haya malos olores. Para que la tapa no se pierda, se puede colocar sobre la olla, pero al revés. Si el elemento de presión se desmonta, puede guardarse dentro de la olla.

Para eliminar cualquier olor fuerte del rallador, basta con hacerlo trabajar sobre la corteza de pan duro.

Para mantener la tabla de cortar fresca, especialmente después de cortar alimentos con olor fuerte como el ajo y la cebolla, se lava y se frota con limón o naranja.

Tanto el pescado como el ajo o la cebolla pueden dejar un olor fuerte en el cuchillo. Para quitarlo, se lavan en agua fría y después se pasan rápidamente a través de la llama.

Para eliminar cualquier olor desagradable de una cacerola, se lava en agua jabonosa con un poco de amoníaco. Después se frota con sal gruesa.

Cualquier olor a pescado desaparecerá de los cubiertos si se lavan en agua jabonosa fría.

A veces las fuentes de servir metálicas cogen algo de olor. Para quitarlo, se frotan con mostaza en polvo, frotar suavemente para que no se rayen.

Las esponjase de la cocina se desodorizan dejándolas a remojo durante la noche en agua con bicarbonato.

Media naranja.