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Tournedós con setas y alcachofas, la versión de 10 minutos

Tenemos la receta de tournedós con setas y alcachofas, un plato de aire festivo y alta cocina francesa. Lo bueno es que, con un par de atajos, ese mismo plato se resuelve en diez minutos y sirve de comida de martes sin perder la elegancia. La clave está en repartir el trabajo en tres frentes que corren a la vez y en aprovechar dos conservas de calidad que hacen el trabajo lento por nosotros.

Esta versión rápida está pensada para dos personas, que es lo que permite cocinarlo todo a la vez en una sola sartén. Con una sartén grande caben tres raciones, e incluso cuatro si se añaden las alcachofas después de retirar los filetes, aprovechando el hueco que dejan.

El reparto en tres frentes

Todo se cocina en paralelo, no uno detrás de otro. Ese es el secreto de los diez minutos:

  • El corte, a su punto. Pedimos los tournedós de 2 a 2,5 cm de grosor (unos 150 g): es el grosor que da ese interior jugoso y algo rosado. Quien quiera apurar al máximo el tiempo puede pedirlos algo más finos, sabiendo que quedarán menos rosados y hay que vigilarlos de cerca para que no se pasen.
  • Las patatas paja, de base. Si son de bolsa, ni se cocinan: son el lecho del plato y están listas sin más. Es la opción que garantiza el martes. Quien las quiera caseras, puede hacerlas en la freidora de aire mientras se ocupa de la sartén.
  • Las setas y la carne, en la sartén, a la vez. Los sombreros de portobello grandes y los tournedós entran juntos en una plancha o sartén bien caliente. Las setas, con las láminas hacia abajo primero, para que el agua que sueltan se evapore en vez de acumularse.
  • Las alcachofas, de bote, al final. Usamos corazones en conserva en aceite, escurridos: solo necesitan calentarse y marcarse un par de minutos en la sartén cuando la carne ya sale a reposar. Nada de limpiar y cocer alcachofas frescas, que es lo que dispararía el tiempo.

El truco del aceite de las alcachofas

El aceite del bote de alcachofas, perfumado con ajo y hierbas, es oro para cocinar: lo usamos para marcar las setas y los tournedós, y aporta un fondo de sabor que de otro modo se perdería. Una sola precaución: ese aceite aromatizado se quema antes que el aceite de oliva solo, así que trabajamos a fuego vivo pero sin descuidarlo.

El reposo, sin perder tiempo

Un tournedó de solomillo necesita reposar tres minutos tras cocinarse para quedar jugoso, y ese reposo no se salta. El truco para que no sume minutos es aprovecharlo: mientras la carne reposa en la fuente, calentamos las alcachofas y montamos los platos sobre la base de patata paja. Cuando están listos, la carne ha reposado justo lo necesario. Nada espera a nada.

El cronómetro, de un vistazo. Sartén caliente con el aceite de las alcachofas → tournedós y setas a la vez (láminas abajo) → marcar la carne 1 minuto por cara y 2-3 más según el punto → la carne sale a reposar y entran las alcachofas → montamos sobre la patata paja mientras reposa. Diez minutos, tres frentes, una comida de categoría.

El resto —cantidades, puntos de cocción y el montaje final— está en la receta completa, que incluye además las variaciones con alcachofas frescas, con jamón ibérico o con mantequilla aromatizada para cuando haya más tiempo.

Sobre la encimera de la cocina, un plato con un tournedós sobre una cabeza de seta Porotbello acompañado de aclcachofas y patatas paja.

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