Gastronomía y el arte del Renacimiento
La comida en el arte del Renacimiento muestra cuando los pintores aprendieron a mirar.
El Renacimiento cambió la forma en que los artistas miraban el mundo. Después de siglos en los que el arte medieval había subordinado la realidad visible al significado espiritual, los pintores del siglo XV y XVI volvieron los ojos hacia los objetos concretos, la luz que los ilumina, la textura que los define y el espacio quelos rodea. Esa nueva mirada transformó también la manera de representar la comida.
No es que la comida hubiera desaparecido del arte medieval, como hemos visto. Pero en el Renacimiento dejó de ser solo símbolo para convertirse también enobjeto de observación. Un limón pelado, un trozo de pan, una jarra de barro: los pintores renacentistas los miraron con una atención nueva, casi científica, y esamirada fue el punto de partida del bodegón moderno.
Este proceso ocurrió de forma distinta en Italia, en los Países Bajos y en España, y sus resultados fueron también distintos. Pero en los tres casos el resultado fue elmismo: al final del siglo XVI, la comida había conquistado su lugar en el arte no solo como símbolo o como fondo de una escena sagrada, sino como tema digno de atención por sí mismo.
Italia: la comida en el corazón de las grandes escenas
En la Italia del Renacimiento, la comida no llegó al arte a través del bodegón sino a través de las grandes composiciones religiosas y mitológicas. Los pintoresitalianos —formados en la tradición de la historia sagrada y la figura humana— no dedicaban cuadros enteros a una manzana o a un cántaro de vino. Pero cuandopintaban una Última Cena, una Boda de Caná o un banquete mitológico, lo hacían con una atención al detalle material que no tenía precedentes.
Leonardo da Vinci y la Última Cena
El fresco de La Última Cena que Leonardo da Vinci pintó entre 1495 y 1498 en el refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, en Milán, es probablementela imagen de una comida más reconocida en la historia del arte. Leonardo no se limitó a reproducir el esquema iconográfico medieval: organizó la escena con unalógica dramática y psicológica completamente nueva, centrando el momento exacto en que Cristo anuncia la traición.
Lo que hay sobre la mesa —panecillos, platos de comida, copas de vino, saleros— está tratado con la misma seriedad que los rostros de los apóstoles. Leonardo realizó estudios preparatorios de los objetos del banquete con la misma minuciosidad que aplicó a las expresiones humanas. La comida ya no es solo escenografía: forma parte del drama.
Paolo Veronese y el banquete como espectáculo
Si Leonardo convirtió la Última Cena en drama psicológico, Paolo Veronese la convirtió en espectáculo. Su enorme lienzo Las bodas de Caná (1563, Museo del Louvre) —más de diez metros de ancho— representa el primer milagro de Cristo con la magnificencia de un banquete veneciano del siglo XVI. Las mesas estáncargadas de manjares, los sirvientes llevan jarras de vino, los músicos tocan en el balcón y los invitados visten sedas y brocados.
Veronese fue tan lejos en la representación del lujo y la vida mundana que la Inquisición lo llamó a declarar por haber incluido borrachos, enanos y soldados alemanes en una escena sagrada. Su respuesta fue pragmática: los pintores tienen la misma libertad que los poetas y los locos. El tribunal le ordenó modificar elcuadro; él cambió el título en lugar de repintar la escena. Es una de las primeras defensas documentadas de la autonomía artística en la historia del arte occidental, y gira en torno a una mesa.
Los Países Bajos: la cocina entra en escena
Mientras los italianos pintaban banquetes sagrados y mitológicos, los pintores flamencos y neerlandeses del siglo XVI dieron un giro radical: pusieron la cocina enel centro del cuadro. No la mesa del señor ni el altar del templo, sino la cocina de trabajo, con sus carnes colgadas, sus pescados abiertos, sus cazuelas y sus sirvientas.
Pieter Aertsen y Joachim Beuckelaer
Pieter Aertsen, pintor de Ámsterdam que trabajó también en Amberes, inventó a mediados del siglo XVI un género nuevo: el cuadro de cocina o de mercado en elque la escena religiosa queda relegada a un pequeño fondo casi invisible mientras el primer plano está ocupado, de forma aplastante, por comida. Su Puesto de carnicería con la huida a Egipto (1551) muestra en primer plano una carnicería desbordante de carne —reses, salchichas, tripas— mientras al fondo, diminuta y casi perdida, la Sagrada Familia huye hacia Egipto.
El mensaje es ambiguo y está calculado para serlo: ¿critica Aertsen la glotonería y el materialismo que nos impiden ver lo sagrado? ¿O simplemente celebra la abundancia de la vida cotidiana con el mismo derecho que cualquier otro tema? Su discípulo Joachim Beuckelaer llevó este género aún más lejos, pintandoescenas de mercado y cocina de una exuberancia casi barroca que anticipa el gran bodegón holandés del siglo siguiente.
Lo que Aertsen y Beuckelaer establecieron fue un principio que antes no existía en la pintura europea: la comida ordinaria, la cocina de trabajo, los alimentos sin elaborar son material pictórico legítimo. No necesitan una excusa religiosa o mitológica para estar en un cuadro. Esa idea tardó décadas en consolidarse, perocuando lo hizo, el bodegón se convirtió en uno de los géneros más ricos de la pintura occidental.
España: Juan Sánchez Cotán y el bodegón como meditación
La aportación española al bodegón renacentista es tardía en comparación con Italia y los Países Bajos, pero cuando llega es de una originalidad absoluta. Juan Sánchez Cotán, pintor toledano nacido en 1560, produjo entre 1602 y 1603 —antes de ingresar como hermano lego en el monasterio cartujo de Granada— unaserie de bodegones que no se parecen a nada que se hubiera pintado antes.
En obras como Bodegón con cardo y zanahorias o Bodegón con membrillo, repollo, melón y pepino (ambos del Art Institute of Chicago), Cotán dispone un número muy pequeño de alimentos —siempre humildes: verduras, frutas corrientes, pájaros muertos— en el marco de una ventana de despensa, contra un fondode oscuridad absoluta. Algunos están colocados sobre el alféizar; otros cuelgan de hilos con una precisión geométrica que describe una curva casi matemática.
El resultado es desconcertante. Esos objetos ordinarios, iluminados desde la izquierda con una luz que parece casi sagrada, adquieren una presencia monumental que va mucho más allá de la representación de alimentos. Hay en los bodegones de Cotán una austeridad, una quietud y una intensidad contemplativa queconectan directamente con la espiritualidad cartujo que el pintor abrazaría poco después. No es casual que uno de los grandes especialistas en su obra los hayadescrito como "naturalezas muertas que parecen vivas".
La influencia de Cotán en la pintura española posterior fue enorme. Zurbarán, Velázquez y todo el bodegón del Siglo de Oro parten, en cierta medida, de la lecciónde ese pintor que eligió los alimentos más humildes como tema y los elevó a una dignidad que pocos objetos han alcanzado en la historia del arte.
La comida en los cuadros religiosos del Renacimiento español
Fuera del bodegón, la comida aparece también en los cuadros religiosos del Renacimiento español de una manera que merece atención. Los pintores españoles del siglo XVI —formados a menudo en Italia o bajo influencia italiana, pero también en la tradición flamenca que llegaba a través de los vínculos comerciales con losPaíses Bajos— pintaron escenas de la Última Cena, milagros eucarísticos y banquetes bíblicos con una atención al detalle material que refleja el nuevo espíritu de observación renacentista.
Juan de Juanes, pintor valenciano del siglo XVI considerado el "Rafael español", pintó varias versiones de la Última Cena en las que el pan eucarístico y el cáliz de vino ocupan el centro de la composición con una claridad casi didáctica. Sus cuadros estaban destinados a iglesias y capillas, y su función era enseñar y mover a la devoción, pero la mesa que representan tiene ya la solidez material y la luz cuidada del nuevo arte renacentista.
El Renacimiento en la mesa: comercio, especias y el Nuevo Mundo
El Renacimiento fue también la época en que el mundo se amplió de forma radical. Las rutas comerciales con Asia traían especias —pimienta, canela, clavo, nuezmoscada— que transformaron la cocina europea de las élites. Y a partir de 1492, el contacto con América introdujo ingredientes que cambiarían la alimentaciónmundial: el tomate, la patata, el maíz, el chocolate, los pimientos.
Estos nuevos ingredientes tardaron décadas en aparecer en el arte. El tomate, por ejemplo, llegó a Europa a principios del siglo XVI pero no se representó enbodegones españoles de forma habitual hasta bien entrado el siglo XVII. La cocina va siempre por delante del arte: los cocineros experimentan con ingredientesnuevos antes de que los pintores los consideren dignos de representación.
Pero el espíritu del Renacimiento —la curiosidad, la apertura al mundo, el interés por lo material— preparó el terreno para que el gran siglo del bodegón, el XVII, pudiera ocurrir. Sin la revolución en la manera de mirar que trajo el Renacimiento, el bodegón barroco no habría sido posible.
Obras de referencia
- Juan Sánchez Cotán, Bodegón con membrillo, repollo, melón y pepino (h. 1602) — Art Institute of Chicago
- Juan Sánchez Cotán, Bodegón con cardo y zanahorias (h. 1602) — Art Institute of Chicago
- Leonardo da Vinci, La Última Cena (1495–1498) — Santa Maria delle Grazie, Milán (fresco, in situ)
- Paolo Veronese, Las bodas de Caná (1563) — Museo del Louvre, París
- Pieter Aertsen, Puesto de carnicería con la huida a Egipto (1551) — Nationalmuseum, Estocolmo
- Joachim Beuckelaer, Las cuatro estaciones / escenas de mercado (h. 1560–1570) — National Gallery, Londres, y otros museos
- Juan de Juanes, La Última Cena (h. 1562) — Museo del Prado, Madrid