Higiene

Higiene personal. Higiene en el entorno de trabajo, es decir, la cocina. Llimpieza del equipo.

Antes de cocinar, hay que asegurarse de que el menaje, utensilios, encimeras y la cocina estén bien limpios. Después de cocinar, hay que dejarlos impolutos.

Limpiar más a menudo las zonas donde hay más gérmenes

Incluyendo el fregadero y los útiles para limpiar. Las bayetas y estropajos son un foco de bacterias que pueden contaminar cacharros y encimeras cuando se limpian con ellos. Dependiendo del tipo, se pueden lavar a 60º C, o se pueden poner en un recipiente con agua y hervirlos 10 minutos.

Los gérmenes se acumulan en el fregadero porque siempre quedan restos de comida. Además de la limpieza general, puede limpiarse con lejía. O se puede desinfectar con 1 litro de agua caliente con 25 ml de bórax. También se debe desinfectar el tapón del desagüe.

También hay que vigilar los tiradores de los cajones o armarios, y muy particularmente el tirador de la nevera.

El pomo de la puerta puede ser otro nido de gérmenes. Debe lavarse a menudo.