Rebujito
Un cóctel sencillo nacido en las casetas de la Feria de Abril y la Romería del Rocío, en la misma vena del tinto de verano y la sangría, peor con un sabor más seco, más ligero y más punzante. El rebujito es un símbolo de convivencia, alegría y calor humano.
Ingredientes
Instrucciones
Lavamos las ramas de hierbabuena con agua fría para retirar cualquier impureza. Para que liberen todos sus aceites esenciales y aromas sin amargar la bebida, las colocamos en la palma de la mano y les damos un golpe seco y suave con la otra mano. Las colocamos en el fondo de una jarra amplia de cristal.
Añadimos a la jarra el vino manzanilla o fino.
Vertemos el refresco de lima-limón frío sobre el vino y la hierbabuena. Añadimos abundante hielo, llenando la jarra casi hasta el borde. Removemos suavemente con una cuchara larga desde abajo hacia arriba para integrar los líquidos sin romper las hojas de hierbabuena ni perder el gas del refresco.
Dejamos reposar la mezcla durante un par de minutos antes de servir. Este breve tiempo permite que el frío del hielo temple la jarra y que el aroma fresco de la hierbabuena impregne cada gota de la bebida.
Notas
La proporción clásica suele ser una parte de vino por dos partes de refresco, pero pueden ajustarse según preferencias. Al igual que un caldo blanco requiere el equilibrio perfecto para convertirse en una sedosa velouté, el rebujito necesita una buena armonía entre la sequedad del vino y el dulzor cítrico del refresco.
Los tallos sobrantes de la hierbabuena sirven para preparar una infusión digestiva caliente al final del día o para aromatizar una botella de agua.
Variaciones
Quienes buscan una opción aún más saludable, pueden sustituir el refresco comercial por agua con gas y el zumo recién exprimido de dos limones y una lima, endulzando ligeramente la limonada con azúcar, sirope de agave o estevia natural.