Peparar comida para una fiesta

Preparar una comida de fiesta gigantesca es una hazaña monumental y puede convertirse muy rápido en un trabajo excesivamente laborioso.

Hay algunas cosas se pueden hacer para aliviar la carga y evitarse una buena parte del estrés; cosas simples tales como tomarse algo tiempo personal, empezar la preparación pronto, planificar el menú y las recetas con antelación, y programar las actividades que deben realizarse.

Tiempo para uno mismo

Cuando uno se da cuenta de que en unos días la casa se convertirá en un torbellino de conmoción, conversaciones y personas hambrientas, es importante tomarse algo de tiempo para uno mismo unos días antes del evento, disfrutando la tranquilidad del entorno en su situación normal. Cuantas más personas se vaya a recibir, más altos serán los niveles de estrés que se puedan alcanzar. Tomarse un poco de tiempo para prepararse para lo que está por venir, y respirar profundamente, podría ser todo lo que hace falta para para mantener esos niveles de estrés bajo control.

Empezar la preparación unos días antes

Se debe hacer con antelación todo lo que se pueda. Muchas de las tareas de preparación, cortar y combinar, probablemente pueden hacerse un día o dos antes del día de la fiesta y guardar los ingredientes preparados el refrigerador hasta que llegue el momento de usarlos. Preparar los ingredientes por adelantado ahorra tiempo, y alivia la carga, cuando llega el día. Cortar y mezclar es lo que toma más tiempo cuando se cocina una comida. Si se ha hecho con antelación, quedará más tiempo libre para dedicarlo a socializar mientras se espera a que el asado salga del horno.

Es una buena idea limpiar el refrigerador antes de la fiesta. No hay nada tan angustioso como encontrarse con una gran cantidad de comida de sobra y no tener sitio donde ponerla. Además, si se van a pasar varios días alimentándose de los restos de la fiesta, nada que estuviera en el frigorífico será aprovechable. Así que es mejor aligerar el contenido de la nevera antes del evento.

Planificar el menú

Tener una buena noción de lo que se está a punto de cocinar es probablemente una buena idea, ya que se tendrá que preparar en suficiente cantidad como para alimentar a treinta personas o más. Planear el menú significa también tener todos los ingredientes a mano y no tener que estar yendo y viniendo de la tienda a casa para conseguir un ingrediente en el último minuto mientras la comida se está cocinando. Lo último que se desea que ocurra es que el pavo se queme sólo porque hacía falta una cantidad mayor de salsa de arándanos. Es mejor revisar la lista de la compra dos o tres veces antes de ir y comprobar que se tiene todo lo que se quería comprar antes de pagar y salir de la tienda. Se gana paz mental.

Programar el tiempo de cocina y la llegada de los invitados

Estimar el tiempo justo lo es todo a la hora de preparar y cocinar alimentos, y la mejor forma de saber el momento en que se debe empezar a cocinar es hacer un cálculo en reversa desde el momento en que la gente llama a la puerta hasta el momento de empezar a cocinar tomando en cuenta todos los pasos que se deben dar. Uno debería ahorrarse el trabajo extra de mantener la carne caliente durante cuatro horas mientras se termina de cocinar todo lo demás. Si se escoge lo que se desea terminar en un momento dado y se consideran los tiempos de cocción y preparación contando hacia atrás, se abe cuando debe empezarse a preparar ese plato. Cuando uno se ciñe al horario planificado toda la comida estará lista al mismo tiempo.

Las comidas para una fiesta no son algo para tomar a la ligera. Hay que poner mucho esfuerzo para preparar grandes cantidades de alimentos. Pero si se llega con el ánimo entero, se empieza a preparar con antelación lo que se puede, se ha escogido el menú y las recetas a seguir con suficiente tiempo, y se han programado todas las tareas, cualquier cocinero casual tendrá tiempo para socializar, incluso para convertirse en el alma de la fiesta, y hacer que todo parezca simple, como lo haría un profesional. Esto no sólo impresionará a los invitados, sino que hará que convertirá la ardua tarea de cocinar para una multitud en algo manejable, y sobrará tiempo para estar fuera, disfrutando de la fiesta, en lugar de pasar la fiesta en la cocina.