Selenio

Aunque no necesitamos grandes cantidades de selenio, todavía se le considera un mineral esencial dada la importancia de su participación en las funciones biológicas.

Una de las características más importantes del selenio es que actúa como un antioxidante, protegiendo las células del interior del cuerpo de los efectos potencialmente peligrosos de los radicales libres. Los radicales libres puede dañar las células, y este daño puede provocar, con el tiempo, el desarrollo de muchas enfermedades, incluyendo la enfermedad cardíaca y el cáncer.

El selenio actúa en papeles muy variados dentro de nuestro organismo. Por ejemplo, es clave en el mantenimiento de las membranas celulares; una función muy importante, ya que no sólo todos los nutrientes que entran, o salen de la célula deben atravesar las membrana celular, sino que la membrana debe impedir el paso de sustancias nocivas, también. El páncreas y la glándula tiroides necesitan selenio para poder cumplir con sus funciones. Y, por último, ayuda a controlar la caspa.

Se está estudiando la posible relación entre los niveles bajos de selenio y la manifestación del SIDA en las personas con VIH. Aún no está claro si los niveles más bajos de selenio son la causa de la enfermedad o uno de sus efectos secundarios.

Cantidades recomendadas

Se recomienda una ingesta diaria de selenio 55 mcg para los hombres y mujeres adultos, 60 mcg para las mujeres embarazadas, y 70 mcg para las mujeres que están amamantando.

Debemos tener en cuenta que el exceso de selenio puede causar problemas. A corto plazo, el exceso de selenio puede causar náuseas, vómitos y diarrea. Si continúa durante períodos largos, puede dar lugar a una condición llamada selenosis, cuyos síntomas incluyen dedos y uñas quebradizas, pérdida de cabello, y problemas neurológicos como hormigueo y adormecimiento en las extremidades.

Donde se encuentra

La carne roja, pollo, pavo, hígado, pescado, marisco, verduras de hoja verde, cereales integrales, huevos, cebollas, nueces del Brasil, nueces en general, la levadura de cerveza, germen de trigo, pasta, fideos, arroz, el requesón, el queso, y el ajo son todas buenas fuentes de selenio.

Una sola nuez de Brasil es capaz de proporcionar todo el selenio que un adulto requiere en un día.

Una vez más, ya que las cantidades que se necesitan no son grandes, una dieta variada y nutricionalmente equilibrada debería ser suficiente para satisfacerlas.

La deficiencia de selenio

Es muy raro que se produzca una deficiencia de selenio, sobre todo cuando se cuida la dieta. Ciertos problemas gastrointestinales pueden impedir la absorción de este mineral, aunque tampoco es frecuente. Igualmente raro, pero no obstante una posible causa de este tipo de deficiencia, es el consumo de alimentos que han sido cultivados en suelos deficientes en selenio, lo cual no suele ser un problema en los países desarrollados, pero sucede en algunas partes del mundo.

La enfermedad cardiovascular, degeneración nerviosa, hipotiroidismo, artritis, anemia, y un cuero cabelludo escamoso o seco son todos síntomas que se pueden atribuir a una deficiencia de selenio. Esta deficiencia puede incluso incrementar las probabilidades de desarrollar ciertos tipos de cáncer.