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Simbolismo de la comida en el arte

Lo que hay debajo de la mesa.

Hay algo que todas las páginas de esta serie tienen en común: la comida que aparece en el arte raramente es solo comida. Un membrillo en el bodegón de Sánchez Cotán no es simplemente una fruta: es luz, es geometría, es meditación sobre la materia y quizás, para aquel monje cartujo, una oración silenciosa. Un racimo de uvas en un mosaico romano es abundancia, es vino, es Baco, es la prosperidad del anfitrión que decora su comedor. Una sandía abierta pintada por Frida Kahlo días antes de morir es México, es vida, es alegría que insiste. 

La comida en el arte funciona como un lenguaje. Un lenguaje que cada época ha hablado con su propio acento, pero que tiene una gramática de fondosorprendentemente estable. Los mismos alimentos —el pan, el vino, la fruta, el pescado, la carne— han cargado con significados similares en culturas y siglos muydistintos. Y ciertos temas —la riqueza, la muerte, el género, la identidad, lo sagrado— aparecen una y otra vez, disfrazados con los ingredientes de cada época. 

Esta página es una guía para leer ese lenguaje. No pretende ser un diccionario exhaustivo —los símbolos nunca son unívocos ni fijos— sino un punto de partidapara mirar la comida en el arte con ojos más atentos. Porque una vez que se aprende a leerlo, ese lenguaje aparece en todas partes. 

La comida como símbolo sagrado 

El vínculo más antiguo y más universal entre la comida y el simbolismo es el religioso. En casi todas las culturas conocidas, los alimentos han desempeñado un papel en los rituales de relación entre los seres humanos y lo divino: ofrendas a los dioses, comidas sagradas, prohibiciones alimentarias que definen la pertenencia a una comunidad de fe. 

Pan y vino: el corazón del arte cristiano 

Ningún par de alimentos ha sido más representado en la historia del arte occidental que el pan y el vino. En el arte cristiano, su presencia está determinada por la Eucaristía: la doctrina según la cual el pan y el vino de la misa se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo. Esa creencia convirtió dos alimentos básicos del Mediterráneo antiguo en los objetos sagrados más representados del arte europeo durante más de mil años. 

El pan aparece en el arte cristiano de formas muy distintas según el contexto: el pan partido de la Última Cena, los panes de la multiplicación milagrosa, el pan de la ofrenda eucarística, el pan del mendigo al que hay que dar de comer como acto de caridad. En cada caso, el pan es al mismo tiempo un alimento real y un símbolo que apunta a algo más allá de sí mismo. 

El vino tiene una carga simbólica igualmente compleja. Es la sangre de Cristo, pero también es el vino de Caná —el primer milagro—, el vino del simposio griego, elvino de la vendimia medieval que celebra el fin del trabajo del año. En el bodegón barroco, la copa de vino a medio llenar junto a una vela que se apaga es un recordatorio de la muerte. En Matisse, la misma copa de vino es puro placer sensorial sin mensaje moral. El mismo objeto, significados opuestos. 

El cordero, el pez y otros símbolos del arte paleocristiano 

Los primeros cristianos desarrollaron un vocabulario de símbolos alimentarios para comunicarse en secreto y para representar su fe de manera que solo losiniciados pudieran comprender. El pez —ichthys en griego, cuyas letras forman las iniciales de "Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador"— fue el más duradero de esossímbolos. El cordero pascual —heredado del sacrificio judío y reinterpretado como figura de Cristo— se convirtió en uno de los iconos más repetidos del artecristiano medieval y renacentista. 

Lo que hace interesantes estos símbolos desde el punto de vista gastronómico es que no son alimentos abstractos: son el pez que se comía en el Mediterráneo, elcordero que se sacrificaba en las festividades religiosas. El símbolo y el alimento son inseparables, y esa inseparabilidad dice algo sobre cómo las culturaspremoderanas no distinguían entre lo cotidiano y lo sagrado de la manera en que lo hacemos hoy. 

La fruta en el paraíso y fuera de él 

La fruta ocupa un lugar peculiar en el simbolismo del arte cristiano. La manzana del Jardín del Edén —que en realidad la Biblia no identifica como manzana, sinosimplemente como "fruto del árbol del conocimiento"— se convirtió en el símbolo del pecado original y de la caída del ser humano. Las representaciones de Adán y Eva con la fruta prohibida son innumerables en el arte europeo, y en todas ellas el acto de comer tiene consecuencias cósmicas. 

Pero la misma fruta que representa el pecado puede representar la redención: las granadas, con sus semillas múltiples, simbolizan la resurrección y la vida eternaen el arte cristiano. Las uvas son la Eucaristía pero también la abundancia de la Tierra Prometida. Los higos aparecen en contextos bíblicos como símbolo de la pazy la prosperidad. La fruta en el arte cristiano nunca es inocente: siempre está cargada de una historia que va del Génesis al Apocalipsis. 

La comida como poder y riqueza: lo que hay en la mesa del que manda 

Desde los banquetes asirios tallados en los relieves de Nínive hasta las mesas desbordantes del bodegón holandés del siglo XVII, la abundancia de comida ha sidouno de los marcadores visuales del poder más constantes de la historia del arte. Lo que se come, cuánto se come y con qué se come habla del lugar que uno ocupaen el mundo con una elocuencia que ningún texto supera. 

Los alimentos de lujo: ostras, langostas y limones 

En el bodegón barroco holandés y flamenco, ciertos alimentos funcionan como marcadores inequívocos de riqueza y sofisticación. La langosta —de color rojo intenso tras la cocción, símbolo del festín más caro— aparece en los pronkstilleven de Jan Davidsz. de Heem y otros maestros como la pieza central de mesas queson catálogos del lujo disponible para los mercaderes prósperos de la Edad de Oro holandesa. 

El limón pelado en espiral —con la piel cayendo en una curva elegante sobre el borde de la mesa— es otro símbolo de riqueza en el bodegón del siglo XVII. Los cítricos llegaban del Mediterráneo a precios elevados, y exhibirlos en un cuadro era exhibir capacidad de compra. La destreza del pintor al representar la espiralperfecta del pelado era también una demostración de virtuosismo técnico: el coleccionista que compraba el cuadro podía presumir de ambas cosas. 

Las ostras merecen mención especial. En el arte holandés del siglo XVII, las ostras abiertas sobre la mesa tienen una carga erótica reconocida por loscontemporáneos: su forma, su textura y su asociación con el placer físico las convertían en un símbolo discreto pero legible de la sexualidad. Comer bien y comer en exceso se asociaba con otros excesos del cuerpo, y el bodegón jugaba con esa asociación con una ironía que sus compradores apreciaban. 

La mesa puesta como declaración política 

La forma en que se pone una mesa —los manteles, la vajilla, los cubiertos, la distribución de los comensales— ha sido siempre una declaración sobre las jerarquíassociales. En el arte, esa declaración se hace visible con una claridad que pocas fuentes históricas igualan. 

Las pinturas de banquetes cortesanos del siglo XVI y XVII muestran mesas en las que la posición de cada comensal —quién está más cerca del anfitrión, quiéntiene más platos, quién está de pie sirviendo— reproduce el orden jerárquico de la sociedad con la precisión de un organigrama. En la España del Siglo de Oro, losretratos de Felipe IV de Velázquez nunca lo muestran comiendo: la etiqueta de la corte española hacía del acto de comer del rey un ritual casi litúrgico, rodeado de ceremonial y alejado de cualquier representación pública de necesidad física. 

La comida y la muerte: la lección del vanitas 

Una de las tradiciones simbólicas más ricas de toda la historia de la comida en el arte es la del vanitas: la representación de la abundancia acompañada de signosvisibles de su inevitable deterioro. El término viene del Libro del Eclesiastés —"vanidad de vanidades, todo es vanidad"— y designa un tipo de naturaleza muertaen la que la mesa espléndida coexiste con recordatorios de que todo pasa. 

Los signos más comunes del vanitas en el arte barroco son: la calavera (muerte), el reloj de arena o el reloj de bolsillo (el tiempo que transcurre), la vela apagada o a punto de apagarse (la vida que se extingue), la burbuja de jabón (la fragilidad de las cosas), el libro a medio leer (el conocimiento inconcluso), y, entre losalimentos, la fruta mordida o comenzando a pudrirse, el pan endurecido, la copa volcada o a medio vaciar. 

La mosca es el símbolo más sutil y más inquietante de todos. En muchos bodegones barrocos —incluyendo algunos de Zurbarán y de los maestros holandeses— hay una mosca posada sobre la fruta o el pan que el ojo no siempre detecta a primera vista. Cuando la descubre, el espectador da un pequeño sobresalto: la moscaanuncia la putrefacción, recuerda que la carne y la fruta son materia orgánica destinada a descomponerse. Es el vanitas en su expresión más miniaturizada y máseficaz. 

Lo notable de esta tradición es que nunca ha desaparecido del arte. El arte contemporáneo que trabaja con alimentos que se deterioran en la galería es, en ciertosentido, un vanitas sin velo: no hay metáfora ni símbolo discreto, hay putrefacción real. La lección es la misma que en el siglo XVII, pero sin la eleganciaconsoladora de la pintura al óleo. 

La comida, el género y el trabajo invisible 

Una de las preguntas que el arte hace sobre la comida con más persistencia —aunque no siempre con intención explícita— es la de quién cocina y quién come. En la mayor parte de la historia del arte occidental, la respuesta ha sido: las mujeres cocinan, los hombres comen. Y el arte ha tendido a hacer visible la mesa del quecome y a invisibilizar la cocina de quien la prepara. 

La cocinera en el arte barroco 

Velázquez pintó La vieja friendo huevos con una dignidad que era excepcional para su época: esa anciana en su cocina tiene la misma presencia monumental que un retrato real. Pero incluso en ese cuadro excepcional, la mujer está trabajando mientras el niño que la acompaña simplemente existe. La asimetría es tan natural que apenas se nota, y eso es precisamente lo que la hace significativa. 

En el arte flamenco y holandés del siglo XVII, las escenas de cocina con mujeres trabajando son frecuentes y están tratadas con respeto y atención técnica. Pero hay una diferencia consistente entre esas escenas y los retratos masculinos: las mujeres en la cocina son definidas por su función —cocinan, sirven, limpian— mientras que los hombres que aparecen sentados a la mesa son definidos por su posición social. La comida que una prepara es el símbolo de la riqueza del otro. 

El arte feminista y la reivindicación de la cocina 

El arte feminista de los años setenta convirtió esa asimetría en el tema central de una crítica que sigue siendo vigente. The Dinner Party de Judy Chicago —la instalación con treinta y nueve cubiertos dedicados a mujeres históricas ignoradas— usó exactamente los objetos de la mesa y de la cocina que el arte habíaasociado con el trabajo femenino invisible para montar un monumento a esas mujeres. La mesa, en lugar de ser el lugar donde el hombre exhibe su poder, se convirtió en el lugar donde las mujeres reclamaban su lugar en la historia. 

En España y América Latina, esa reivindicación tiene una dimensión adicional: la cocina tradicional —los platos regionales, las recetas transmitidas de madres a hijas durante generaciones— es también un archivo de conocimiento cultural que el arte contemporáneo cada vez más reconoce como patrimonio. Cocinar el mole de la abuela o el cocido de la bisabuela no es solo cocinar: es preservar una memoria que ningún libro de historia ha registrado. 

La comida como identidad, memoria y pertenencia 

La comida es quizás el vehículo más directo de la memoria cultural y personal. Los olores y los sabores de la infancia se almacenan en la memoria de una maneradiferente a cualquier otra experiencia sensorial: más involuntaria, más visceral, más capaz de transportar de golpe a un tiempo y un lugar que parecíanirrecuperables. Los artistas lo saben, y cada vez más usan esa capacidad de la comida para hablar de identidad, de origen, de pertenencia y de pérdida. 

En el arte latinoamericano contemporáneo, la comida es con frecuencia el primer territorio de la identidad cultural: antes del idioma, antes de la política, antes de la bandera, está el chile, el maíz, el mate, el ceviche. Cuando Frida Kahlo pinta sandías mexicanas o cuando Diego Rivera llena sus murales con los productos del mercado prehispánico, están haciendo una declaración sobre qué significa ser mexicano que va más allá de cualquier argumento político. 

En España, la diversidad gastronómica regional —la paella valenciana, el cocido madrileño, la fabada asturiana, el pintxo vasco, el pa amb tomàquet catalán— es también una diversidad de identidades culturales que el arte ha representado con frecuencia, a veces para celebrarla y a veces para examinar las tensiones que esadiversidad lleva consigo. 

Guía rápida: algunos alimentos y sus significados más frecuentes en el arte 

Los símbolos nunca son fijos ni universales: su significado depende siempre del contexto, la época y la intención del artista. Pero estos son algunos de lossignificados más recurrentes en la tradición del arte occidental: 

Frutas 

  • Manzana: pecado original, tentación, conocimiento, caída (arte cristiano) · observación pura del objeto (Cézanne) 
  • Uvas: vino, Eucaristía, abundancia, alegría, vendimia · en racimos oscuros, también melancolía 
  • Granada: resurrección, fertilidad, vida eterna · también relacionada con Perséfone y el mundo de los muertos en la tradición clásica 
  • Limón: amargura, pero también lujo y sofisticación cuando aparece pelado en espiral en bodegones barrocos 
  • Higo: paz y prosperidad (tradición bíblica) · también connotaciones eróticas en algunas tradiciones mediterráneas 
  • Melocotón: en el arte romano, símbolo de hospitalidad y generosidad · en el barroco europeo, a veces belleza fugaz 

Pan y cereales 

  • Pan: sustento básico, cuerpo de Cristo (Eucaristía), hospitalidad, trabajo del campesino · pan negro como símbolo de pobreza 
  • Trigo en espiga: cosecha, prosperidad, ciclo de la vida, trabajo agrícola · en el arte contemporáneo, también símbolo de la relación entre la tierra y la alimentación global 

Carnes y pescados 

  • Cordero: sacrificio, inocencia, Cristo como Agnus Dei · también comida festiva y de celebración en la tradición mediterránea 
  • Pescado: símbolo cristiano primitivo (ichthys) · alimento de abstinencia y ayuno · también abundancia del mar en bodegones costeros 
  • Caza colgada: trofeo, habilidad del cazador, abundancia aristocrática · en el vanitas, también mortalidad y fin del placer 
  • Ostras: lujo, placer sensorial, connotaciones eróticas en el bodegón barroco holandés 

Bebidas y recipientes 

  • Vino / copa de vino: Eucaristía, placer, embriaguez, desinhibición · copa volcada: exceso, pérdida del control, vanitas 
  • Copa de cristal veneciano: lujo extremo, fragilidad de las cosas bellas · su representación era una prueba de virtuosismo técnico para el pintor 
  • Chocolate caliente / chocolatera: lujo colonial del siglo XVIII, intimidad doméstica, novedad exótica 
  • Jarra de agua / ánfora: hospitalidad, pureza, lo cotidiano elevado a motivo artístico (Velázquez, Meléndez) 

Aprender a leer la mesa 

Aprender el simbolismo de la comida en el arte no es un ejercicio académico árido: es una forma de enriquecer la experiencia de estar ante cualquier obra queincluya alimentos. Una vez que se sabe que la mosca en el bodegón no está ahí por accidente, que el limón pelado habla de riqueza, que la copa volcada es un mensaje sobre la fugacidad, que la sandía abierta puede ser una declaración de amor a la vida, la visita a un museo se convierte en algo parecido a unaconversación. 

Y esa conversación tiene miles de años de antigüedad. Desde que los primeros seres humanos pintaron bisontes en las paredes de Altamira, pasando por las tumbas egipcias, los mosaicos romanos, los bodegones del Siglo de Oro, las sopas Campbell de Warhol y las cocinas instaladas en las galerías de artecontemporáneo, la comida ha sido uno de los lenguajes más constantes y más ricos que los artistas han usado para hablar del mundo. 

Porque comer —como el arte— es una de las cosas más humanas que existen. Y cuando los dos se encuentran, siempre hay algo que vale la pena mirar. 

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