Dulce atracción

La sabiduría popular dice que la mejor ruta para llegar al corazón de un hombre es a través de su estómago.

Caracolas glaseadas.

¿Os apetece un poco de cotilleo? Bueno, chicas, enviad a ese marido vuestro a la otra habitación, tenemos algunas cosas de que hablar que son solo para mujeres.

¿Se han ido ya? Bien.

Sólo para las damas

Los hombres se sienten atraídos por la comida. Todas hemos escuchado más de una vez eso  de que el camino hacia el corazón de un hombre es a través de su estómago. Resulta que puede haber algo de verdad en esto, pero no es su estómago el que se pone en marcha. Se trata de olores.

Vamos a olvidarnos de los días en los que las amas de casa se presentaban en la puerta con nada más que un poco de nata montada para recibir a su hombre. Parece ser que no estaban muy enteradas. Hubieran hecho mejor en cubrirse en bollos de canela. No lo hemos probado todavía pero seguro de que hay una forma de hacerlo. Según ha descubierto una investigación científica, el estímulo olfativo número uno para los hombres es el olor de bollos de canela calientes. Una forma más fácil de conseguir el efecto sin tener que pegárselos encima sería hornear unos cuantos para que las manos huelan a este aparentemente potente afrodisíaco.

Y una vez que una tiene a su hombre enganchado a este aroma, hay algunas otras cosas que se pueden tener cerca para añadir un poco más de, um... empuje. Tener tarta de calabaza y galletas de lavanda la mesilla de noche es altamente recomendables. Según la investigación mencionada, la lavanda y la tarta de calabaza son lo que los hombres anhelan oler en el dormitorio. Los donuts y los dulces de regaliz negro son los que obtuvieron el segundo puesto. Claro que para hombre un poco mayores, la vainilla es el aroma más intrigante.

Por supuesto, esta investigación sólo cubre los aromas en general, y no a la persona individual. Otros olores podrían contribuir a tu relación romántica. Si tu marido empieza a salivar cuando huele un plato de lentejas, podríamos ser mejor sustituir la caja de galletas de lavanda por una sopera.