Cobre

El cobre es otro de los elementos traza, lo que significa que el organismo sólo necesita una cantidad muy pequeña de este elemento para funcionar correctamente. Independientemente de la cantidad, el cobre juega un papel importante en nuestro bienestar, ya que está involucrado en la producción de hemoglobina, mantenimiento del esqueleto, la elasticidad de la piel, el color del cabello, el equilibrio de la función cardiaca, y la producción de enzimas.

Aunque el organismo no requiere grandes cantidades de cobre, sin embargo, este mineral está implicado en varias funciones corporales significativas. Es por eso que asegurar el cuerpo recibe un suministro adecuado es primordial. Para empezar, el cobre es un elemento necesario para la producción de hemoglobina, y trabaja junto con el hierro en la formación de las células rojas de la sangre.

Y sin cobre, nuestro organismo no puede completar el proceso de construcción de los huesos que forman el sistema esquelético. Es uno de los minerales que el cuerpo necesita para mantener huesos fuertes. Como cabe esperar, los huesos fuertes son menos propensos a romperse, tener fisuras, o desarrollar problemas como la osteoporosis.

El cobre juega un papel significativo en la formación de dos componentes que son vitales para una piel sana: elastina y colágeno. El colágeno está presente en los tejidos conectivos de la piel y, entre otros, desempeña un papel crucial su capacidad para sanar rápidamente y completamente de las heridas. La elastina es lo que da a la piel la capacidad de estirarse y recuperar de nuevo su forma. También ayuda a retrasar la aparición de arrugas. El cobre es uno de los elementos que se encuentran en la pigmentación del cabello, dándole color y brillo.

El cobre también es importante para prevenir la aparición de enfermedades cardiacas, incluyendo arritmias, presión arterial alta, niveles altos de colesterol alto, y accidentes cerebro-vasculares, además, el cobre debe estar presente en la fabricación de noradrenalina, o norepinefrina, un compuesto químico que actúa como hormona y neurotransmisor. El cobre soporta la función del sistema inmunológico y, por último, está involucrado en los procesos que producen importantes enzimas antioxidantes.

Cantidades recomendadas

El cuerpo es capaz de almacenar este mineral para su uso posterior. Debido a esto, no sería teóricamente necesario ingerirlo a diario. Sin embargo, se ha fijado una cantidad diaria recomendada de 1,2 miligramos/día de cobre.

El cobre se encuentra en las verduras de hojas verdes, ciruelas, alubias, guisantes, lentejas, patatas, boniatos, champiñones, hígado de res, pescado en general y la caballa en particular, almejas, cangrejo, langosta, ostras, frutos secos (particularmente las nueces, los cacahuetes, las nueces de Brasil, y los anacardos), la calabaza, pipas de girasol y de sésamo, trigo, cebada, pan y cereales integrales.

Deficiencia de cobre

A menos que uno se muera de hambre, literalmente, la probabilidad de desarrollar una deficiencia de cobre es prácticamente nula. En primer lugar, el cuerpo mantiene una reserva de 100-500 mg, aproximadamente, y es inusual que no se pueda reponer a tiempo cuando se sigue una dieta normal. La segunda razón tiene que ver con el hecho de que la mayoría de las personas obtienen suficiente cobre del agua potable. Antes de que existiera el PVC, casi todas las tuberías utilizadas para la conducción de agua estaban hechas de cobre, y todavía quedan muchas activas. Pequeñas cantidades de cobre se filtran regularmente en el agua que bebemos desde estas tuberías.

La anorexia severa, o problemas renales graves, que son muy raros, pueden contribuir a que exista una deficiencia de cobre.

Si el cuerpo experimenta una deficiencia de cobre, por lo general ocurre a la vez que una deficiencia de hierro, por ello la anemia es uno de los síntomas. Otros síntomas incluyen piel seca y pelo deslucido.