Cocinar para el bebé

En casa se pueden preparar comidas para el bebé deliciosas, saludables y económicas.

Hacer comida en casa para el bebé no es complicado. Tiene la ventaja de que se sabe exactamente lo que hay dentro y las comidas se pueden adaptar mejor al gusto, al apetito y al nivel de desarrollo del bebé.  También es más fácil escoger cuándo se deben introducir ciertos alimentos para evitar intolerancias. Cuando se prepara la comida del bebé en casa, es mucho más probable que el bebé se convierta en un niño capaz de disfrutar de una selección amplia y variada de alimentos, que un bebé que solamente conoce el sabor bastante uniforme de los alimentos preparados. Incluso puede resultar más barato hacer purés en casa que comprar papillas y potitos preparados.

Procedimiento general

El primer paso es preparar los ingredientes. Hay que lavar y pelar las frutas y verduras. Después se cortan en trozos pequeños. Así serán más fáciles de usar. Si algún día no hay mucho tiempo para lavar, pelar y cortar, se puede recurrir a verduras y hortalizas congeladas o las que venden crudas pero ya peladas y preparadas.

El segundo paso es cocinarlos. Es mejor cocer al vapor verduras y hortalizas. Es recomendable reservar el agua de la cocción por si hiciera falta diluir el puré más tarde. Cuando se hace carne o pasta, más tarde, se preparan sobre el fogón, como de costumbre, pero sin añadir aceite ni condimentos.

Una vez que la comida esté cocinada, se hacen puré. Si se preparan en cantidad para congelar, lo mejor es procesarlos por separado. Al principio se necesitarán purés muy finos. Cuando el bebé ya empieza a comer solo, pueden tener una textura granulosa.

El puré se vierte en bandejas para hacer cubitos de hielo y se congela. También pueden ponerse cucharadas de puré sobre una bandeja limpia, como las que se usan para hacer galletas, se cubre y se congela. Una vez congelado el puré, se pueden pasar las porciones individuales a bolsitas de plástico y guardarlo en el congelador, con la fecha y contenido escrito en una etiqueta. Al principio cada bolsa deberá contener un solo tipo de alimento, pero más tarde se puede empezar a combinar; por ejemplo, 2 cubitos de patata, 1 de zanahoria, 1 de judías verdes y 2 de carne para hacer un puré variado.

Cuando se acerque la hora de comer, basta con sacar un poco de puré del congelador y recalentarlo en el horno de microondas, al baño maría  o hervirlo brevemente en un cazo. Como a los bebés no les gusta que la comida esté demasiado caliente, deberá esperarse a que se ponga tibia. Hay que tener cuidado con el microondas porque la comida puede quemar en unos sitios y quedar fría en otros, además de continuar cocinándose aún después de haber abierto el horno.

primeros purés