El vino en California

California es el estado con la mayor producción de vino en Estados Unidos.

Muchas variedades de uva han encontrado un nuevo hogar en California.   

En el norte de California

El terreno y el clima de las áreas vinícolas del norte de California recuerdan al visitante a las de la Francia rural, pero la escala es mucho más pequeña. El valle de Napa tiene solo 56 kilómetros de largo y unos 8 kilómetros de ancho, mientras que el condado de Sonoma cubre 4.000 kilómetros cuadrados a lo largo de 95 kilómetros de costa, y solo hay unos cientos de bodegas ubicadas allí. El extremo norte es el condado de Mendocino con 30 bodegas propias, cuyos 9.000 kilómetros cuadrados de clima fresco ayudan a crear vinos con uvas Chardonnay y Pinot Noir.

Esas bodegas han pasado por períodos difíciles en los últimos doscientos años y pico. Desde que los colonos rusos plantaron vides en 1812, pasando por la fundación de la industria vinícola por los frailes franciscanos españoles en 1823 y la Prohibición, hasta hoy, los vinateros han hecho esfuerzos heroicos para producir vinos que rivalizan con lo mejor de Francia e Italia.

En la década de 1920 había 256 bodegas en California, pero la prohibición las redujo a menos de 50. Afortunadamente, la región se ha recuperado a lo largo de las décadas y ahora está prosperando otra vez. En el condado de Sonoma, en el año 2005 había unas 200 bodegas que producían aproximadamente 200,000 toneladas de uvas en sólo 20.000 hectáreas. Más de la mitad de esas bodegas tenían menos de 20 años.

El clima templado, con inviernos moderados y veranos cálidos pero no demasiado calurosos, es perfecto para cultivar una gran variedad de uvas, nativas e importadas. Las variedades más comunes son Chardonnay, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir, con una saludable cantidad de pequeñas zonas, aquí y allí, donde se cultivan Merlot y Zinfandel.

De esas uvas, las bodegas de California produjeron más de 2 millones y medio de hectolitros de vino en 2016, la mayoría de los cuales provienen del norte de California. La producción total de EE. UU. fue de algo más de 3 millones de hectolitros. El impacto general de la industria vinícola de California en la economía del estado es grande. Además, hay que sumarle su impacto como atracción turística que queda sólo detrás de Disneylandia. Las bodegas del norte de California forman parte de un comercio que atrae a casi 15 millones de visitantes por año.

No es de extrañar que el área albergue la mayoría de las 39.000 hectáreas de Chardonnay en California y casi 30.300 hectáreas de Cabernet Sauvignon y que produzca vinos galardonados regularmente.

Ya sea que el gusto particular se incline hacia un Merlot rojo oscuro bajo en taninos y con notas de grosella negra, o un Syrah picante con características de mora y ciruela dulce, o un Pinot Noir con gusto a cereza y violeta, un amante del vino tinto siempre encontrará algo que le atraiga entre lo mucho que ofrece California.

Pero los aficionados al blanco no deben sentirse excluidos de cuanod la mantecosa Chardonnay o la  delicada Riesling, con toques de melocotones y albaricoques, que se cultivan en California compiten favorablemente con las de Francia y Alemania. Y el Pinot Grigio de California, ligero y seco, o el dulce y afrutado Chenin Blanc son tan frescos como los de Italia o Francia.

Quienes buscan una experiencia europea en un entorno californiano, las bodegas del norte de California les aguardan con sus vinos seguras de que van a agradar.

En el sur de California

En un estado que produce el 90% de todo el vino de EE. UU., los viñedos de Sonoma y Napa en el norte de California son justamente famosos. Pero no tienen el monopolio de la calidad, los vinos de las nuevas bodegas del sur de California igualan a cualquiera de sus hermanos del norte.

La mayoría del vino del sur de California se produce en las bodegas cerca de Santa Bárbara o las que están cerca de San Diego, a 160 kilómetros al norte y al sur de Los Ángeles, respectivamente. Cada una de estas dos áreas ha participado activamente en el crecimiento de la industria vinícola de California.

Santa Bárbara

La orientación este-oeste de las montañas costeras forma valles que se abren directamente hacia el Océano Pacífico. Esto genera un flujo de niebla y brisas que producen las condiciones ideales para cultivar varietales y vinos de clase mundial.

El área cerca de la costa del Pacífico y las montañas Pala Mesa goza de temperaturas moderadas durante toda la temporada de crecimiento, con días cálidos y noches frescas, y pueden encontrarse varios microclimas. El ambiente proporciona condiciones favorables para producir uvas con niveles óptimos de azúcar y ácido.

El tramo de 80 km entre Point Conception y Rincon forma la flecha este-oeste más larga desde Alaska hasta el Cabo de Hornos. Aquí se encuentran las vides que crecen en todo tipo de terrenos, desde las laderas barridas por el viento hasta los valles ondulados donde las temperaturas de verano a menudo rondan los 38° C.

El clima permite trabajar los viñedos durante todo el año, dedicándose a la poda y d limpieza de matojos en invierno, siembra en primavera, manejo de la cúpula frondosa en verano y cosecha en el otoño.

Esta zona se parece en gran medida al Valle del Ródano en Francia y los viticultores han respondido en consecuencia. Un viñedo en una ladera aquí está situado a 300 metros sobre el nivel del mar con orientación al norte, lo que lo hace ideal para cultivar aquí las variedades de Ródano.

Se pueden encontrar Chardonnay, Pinot Blanc, Pinot Gris, Sangiovese y Syrah, una gran abundancia de uvas europeas. La amplia variedad de uvas que crecen es posible gracias a los numerosos microclimas que se pueden encontrar en la región con nieve ocasional en algunas de las montañas, donde la uva Chardonnay amante del clima fresco crece bien, y calor en otras, justo lo que le va a la uva Syrah.

Y no siendo indolentes y decididos a tomar el camino fácil, los productores incluso se han atrevido con Pinot Noir, notoriamente difícil, para producir un vino delicioso con notas de fresa y hierba.

Hace treinta años casi no había viñedos en el área, pero hoy el vino es un negocio de cientos de millones de dólares en el condado que incluye los valles de Santa Ynez y Santa María. Estas dos áreas por sí solas crecieron hasta llegar a 3.200 hectáreas bajo cultivo en solo veinte años, entre 1975 y 1995. En los cinco años siguientes, pasaron de 3.200 a 7.300 hectáreas. Hoy hay más de 8.500 hectáreas de viñedos, más de la mitad de las uvas recogidas se envían a bodegas fuera del condado.