Normas de seguridad para cocinar con la barbacoa o la parrilla

Hay algunas normas y buenas prácticas que son fáciles de seguir y evitan accidentes al usar la barbacoa.

Donde hay humo, hay fuego, calor y existe la posibilidad de que ocurra un accidente. Las parrillas pueden causar quemaduras y las herramientas que se usan en la barbacoa pueden cortar más carne de las que se pretendía si no se usan correctamente.

No debería hacer falta decir que hacer una barbacoa conlleva un cierto riesgo. Es una cuestión de sentido común y la mayoría no necesita que le recuerden lo obvio. Pero siempre parece haber algunas personas que no se paran a pensar en que las parrillas están muy calientes y los cuchillos afilados.

No cuesta nada recordar algunas normas, fáciles de implementar, y buenas prácticas, fáciles de seguir, que puede evitar una quemadura en las manos o la pérdida de un ojo. Si hay niños pequeños, esos buenos hábitos son aún más importantes pues los niños todavía no han aprendido que una barbacoa es algo más que una grande. Más vale prevenir que lamentarse después.

Lo primero es estar consciente de lo que se está haciendo. Una barbacoa o una parrilla de gas son estáticas y relativamente silenciosas, así que es fácil olvidar que están calientes, pueden estar llenas de humo, la llama puede avivarse en momentos inesperados y pueden salpicar grasa ardiendo en cuanto uno se despista.

No debe cocinarse a la parrilla, o a la barbacoa, en un área cerrada; ni siquiera un porche con mosquitera. Ya sea carbón, propano o butano, los gases se acumularán en las esquinas y flotarán, posiblemente sin ser detectados, hasta que alguien se enferme o algo peor.

Cuando se  va a levantar la tapa de una barbacoa cubierta, hay que ser precavidos. Lo mínimo que se puede esperar mientras se está calentando es una ráfaga de aire muy caliente y es mejor que la cara no esté sobre la parrilla. Si se tiene cuidado y se mantiene la cabeza algo alejada, no habrá problemas. Si la barbacoa lleva cocinando algún tiempo, aunque sean pocos minutos, lo más probable es que se haya acumulado humo, a medida que la carne se tuesta, que además de estar caliente, pica y no deja ver bien. Como el aire caliente y el humo tienen a salir por el frente, una parrilla, o ahumador, cuya tapadera tenga asas a los lados será más segura.

Cuando se usa una parrilla de leña o carbón, muchos recomiendan tener un pulverizador con agua fría a mano para sofocar las llamas que se levantan cuando cae grasa sobre el fuego. Realmente, un pulverizador con agua es útil con cualquier tipo de barbacoa, aunque no sea para bajar la llama. Puede servir para rociarse las manos, los brazos o incluso la cara en caso de quemaduras o salpicaduras de grasa. La grasa repele el agua, así que una pequeña lluvia no la va a quitar de la piel, pero si bajará la temperatura y eso ayuda a que no se levanten ampollas. Es bueno aplicar agua fría en casi todo tipo de quemaduras y si se pulveriza en cantidad, es posible lavar la grasa.
También es recomendable tener las herramientas adecuadas y hacer las cosas con calma. Cuando se va a usar una técnica particular la primera vez, como desenroscar las barras de metal sobre la parrilla o girar una cesta metálica para pescado, es una buena idea practicar la operación antes en la cocina o con la barbacoa apagada. Cuando se practica la secuencia de movimientos un ambiente seguro,  será menos probable que ocurra un accidente al hacerlo sobre la parrilla.

Aun así, hay que estar pendiente por si ocurre lo inesperado. La carne y la piel del pollo se pegan a la parrilla, las hamburguesas se parten en dos y trozos de alimentos se desprenden de las brochetas. Pintar la parrilla con grasa para que la comida no se pegue o pulverizar agua para apagar las llamas indeseables puede funcionar, o no, según el tipo de barbacoa que se use, la receta que se siga y otros factores. Pero conviene estar preparado siempre. Y nunca se cebe permitir que el deseo de “salvar la comida” empeore la situación. Ningún trozo de carne, por cara que sea, debe ser la causa de una quemadura grave.

Una vez que se haya terminado de cocinar, hay que esperar a que la parrilla se enfríe antes de limpiarla en profundidad. Muchas guías de limpieza indican que raspar una parrilla caliente es más fácil que limpiar una fría. Eso es cierto, ya que a medida que el material se enfría, la suciedad se adhiere más a la parrilla. Si se hiciera, debe frotarse la parrilla desde una cierta distancia. Limpiarla con un cepillo de alambre cuando está es una tontería, ya que invariablemente salpicarán por todos lados trocitos de comida y grasa calientes, y pueden caer sobre la piel o en los ojos, desafortunadamente. Es mejor esperar y aunque cueste más limpiar la parrilla.

Herramientas para cocinar a la barbacoa sin accidentes

Las herramientas adecuadas permiten cocinar las mejores creaciones culinarias al carbón o a la barbacoa de manera segura.

  • Un buen par de pinzas de mango largo que se cierren completamente para que se puedan coger fácilmente piezas pequeñas o más finas, como frutas y verduras.
  • Unas pinzas fuertes para poder darle la vuelta a las piezas más pesadas como un filete grande o un trozo de pollo con piel y hueso.
  • Una buena espátula de mango largo también es buena.
  • Un pincel de mango largo para frotar la salsa o el adobo sobre la comida mientras se está asando sobre la parrilla.
  • Guantes de cocina para mover alimentos, cestas y herramientas metálicas calientes sin quemarse.
  • Una cesta metálica y una bandeja con orificios para cocinar alimentos más pequeños.

No se debe usar el tenedor de trinchar para darle la vuelta a la carne porque el jugo se sale por los orificios que hace al pinchar. Este tenedor es para eso, para trinchar la carne una vez que se ha retirado de la barbacoa y ha reposado.

Independientemente del tipo de barbacoa, siempre es conveniente tener a mano un segundo método de ignición o un repuesto; ya sea una caja de fósforos largos, una carga adicional para el mechero de gas, o un repuesto para la batería que alimenta el interruptor de encendido. Si el interruptor falla, se podrá encender la barbacoa de forma segura y empezar a cocinar. Más tarde,  cuando haya tiempo, ya se reemplazará la batería para la siguiente vez que se use.

Normas de seguridad para parrillas de gas

El consejo más importante que se debe tener en cuenta es seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante del aparato. Encender una parrilla de gas puede ser tedioso pero hay razones de peso para que el proceso sea así. Si no se enciende y las instrucciones dicen que es necesario esperar cinco minutos antes de volver a intentarlo, HAY QUE ESPERAR CINCO MINUTOS. No es una sugerencia, es una regla. Y en este caso, las reglas NO deben romperse.

Nunca se debe dejar la válvula de gas abierta entre usos. Si hubiera una pequeña fuga, el gas puede acumularse debajo de la tapa cerrada y explotar cuando se intente encender el aparato la siguiente vez. Es un error muy grave. La válvula del gas debe abrirse y cerrarse cada vez que se cocine. Y nunca debe moverse la parrilla mientras esté encendida o cuando la válvula de gas esté abierta.

Debe mantenerse abierta la tapa de la barbacoa de gas al menos durante 15 minutos después de haber terminado de cocinar, para permitir que la parrilla se enfríe y para que se evapore el gas que pudiera haber quedado. Cuando la parrilla de gas esté totalmente fría, debe cubrirse con una buena funda. Hay quien ignora esta recomendación, pero es un tema de seguridad. La suciedad, la arena y el polen que flotan en el aire se depositarán en los orificios por donde sale el gas y otras partes de la parrilla, lo que eventualmente provocará obstrucciones, corrosión o ambas cosas. Si no se protege, el aparato no tendrá un buen final. La mejor prueba es comprobar cuán rápido se ensucia la funda cuando se cubre el aparato. ESA es la suciedad que habría caído dentro de no haberlo protegido.

No hay que olvidar el mantenimiento. El manual de la parrilla de gas indicará las tareas de mantenimiento específicas que se deben realizarse de forma rutinaria. A aquellos que no les apetezca, o quienes no se sientan capacitados para hacerlo, cambiar baterías, limpiar y cambiar quemadores o tubos, y limpiar las conexiones, deben contratar a alguien que lo haga. Y sí, las arañas "anidan" en las barbacoas abandonadas. Sólo por este motivo puede merecer la pena pagarle a alguien para que limpie y mantenga la parrilla cuando sea necesario hacerlo.

Normas de seguridad para barbacoas de leña o carbón vegetal

Las barbacoas que usan leña o carbón también tienen sus propias normas de seguridad. Las instrucciones y el mantenimiento pueden parecer más simples, pero no es menos importante seguir las reglas

Una vez más, los problemas de seguridad más obvios se encuentran al encender el fuego. En este caso, las herramientas son briquetas de carbón vegetal, o un combustible similar que produzca llamas, y, quizás, un elemento acelerador para poner en marcha el proceso. Algunas incluyen en su diseño elementos de seguridad o elementos que ayudar a acelerar el proceso, como chimeneas diseñadas para mantener las brasas más juntas para que se enciendan entre sí sin la ayuda de un acelerador.

Si se ha optado por usar un líquido para encendedor el carbón más rápidamente, este es el primer componente, y el más peligroso, para encender la barbacoa. DEBE usarse un líquido específicamente diseñado para esa tarea. NO se debe usar ni gasolina ni queroseno. Más vale repetirlo, NI gasolina, NI queroseno.

Deben seguirse las instrucciones cuidadosamente. Nunca se echa este líquido sobre el carbón ya encendido. Lógicamente, se debe rociar el carbón con el líquido antes de prenderlo con la cerilla. Cuando se hace correctamente, el carbón debería arder rápidamente al principio, luego reducir la velocidad a fuego lento y terminar como brasas encendidas. Cuando se hace mal, el carbón puede explotar. Aunque se hayan seguido las instrucciones al pie de la letra, se recomienda encenderlo con un fósforo y retroceder inmediatamente.
Hay briquetas de carbón vegetal que ya llevan ese líquido. Hay que ser igualmente cuidadoso para encenderlas, pero no será necesario tener una lata de veneno explosivo en la casa.

Para evitar este tipo de situaciones, se han adaptado a las barbacoas algunos dispositivos para encender chimeneas. Suelen ser prácticos y económicos. Todo lo que se necesita es un poco de leña o papel, un montón de briquetas de carbón vegetal y una cerilla. El dispositivo se coloca en un área ventilada, segura, estable y apartada. Lo único que hay que recodar es usar guantes de cocina si se debe manipular el dispositivo.

Siempre puede usarse el método habitual para encender hogueras, aunque sea más lento.

Al retirar la ceniza de carbón después de usar la barbacoa, es necesario asegurarse antes que las brasas están completamente apagadas. Se recomienda dejarlas en un recipiente de metal durante varios días antes de desecharlas. Sólo debe moverse la barbacoa cuando esté completamente. Nunca se debe intentar mover una barbacoa caliente. Más de un incendio se ha iniciado, y más de una persona ha sufrido quemaduras horribles, por no seguir una norma tan simple y tan evidente.

Hay que tomar en consideración el lugar donde se va a colocar la barbacoa. Debe escogerse un sito al aire libre, que esté a 1 metro de distancia, como mínimo, de cualquier seto o pared combustible y sobre una superficie a prueba de incendios.