Bayas de verano

Una gran variedad de bayas maduran durante los meses de verano y se pueden convertir en platos sorprendentes con muy poco esfuerzo.

Las bayas de verano no necesitan cocinarse y con un poco de preparación se pueden convertir en desayunos estimulantes, postres sorprendentes o meriendas refrescantes. Las bayas son saludables, como lo son todas las frutas, pero además están son una buena fuente de antioxidantes, y cuanto más oscuro sea su color, más poder antioxidante tienen.

Las jugosas bayas llegan al mercado casi con el calor del verano, justo en el momento oportuno para refrescarnos durante esos días cálidos. Resultan muy apetitosas, además de ser deliciosas,  y no se  necesita casi nada para lograr resultados espectaculares en el plato.

Elegir bayas

Las bayas vienen generalmente en pequeños recipientes transparentes y es difícil evaluar su calidad. Se debe mirar debajo, pues aunque todas las bayas sueltan algo de zumo y manchan la parte inferior, una cantidad excesiva de jugo indica que la fruta está aplastada o pasada, incluso moho             

Arándanos azules: deben ser redondeados, firmes y de color morado oscuro.

Frambuesas: deben escogerse frambuesas de color rojo brillante. Las de color rojo pálido no son tan dulces. Las frambuesas de color muy oscuro suelen estar demasiado maduras y es mejor usarlas para hacer mermelada.

Fresas: las fresas silvestres son pequeñas y muy dulces. Tienen un color rosado y blanco cuando están maduras. Es muy difícil encontrarlas en las tiendas.

Fresones: deben escogerse fresones que tengan un color rojo brillante, firmes y brillantes y que todavía tengan hojas y tallo, que ayudan a que se mantengan frescos. Los que estén blandos, algo aplastados o tengan un color muy oscuro no sirven para comer frescos, pero se pueden convertir en mermelada.

Grosellas: las hay rojas, negras o blancas. Las grosellas blancas son las más dulces y jugosas, y son las favoritas para comer frescas. Las grosellas rojas son algo menos dulces y se pueden comer frescas o cocinadas. Las grosellas negras son agrias y generalmente se usan sólo para cocinar, para tartas y mermeladas.

Grosellas espinosas: estas bayas son ácidas y es mejor cocinarlas, son una de las favoritas para hacer budines y tartas.

Moras: bayas que crecen en árboles. Pueden tener color amarillo, azul oscuro o marrón rojizo y suelen ser muy dulces.

Moras de zarza, zarzamoras: deben tener un color oscuro intenso, ser firmes pero no durar, sin manchas rojas o marrones. Deben evitarse las moras no maduras, que tienen color rojizo. Las moras dulces se pueden comer frescas, las moras ácidas se usan para hacer tartas, compotas, mermeladas y salsas.

Conservación

En cuanto las bayas lleguen a la cocina, deben ponerse en un plato para separar inmediatamente las que no estén bien. Una baya mohosa estropeará rápidamente a todas las demás. Después se ponen en un recipiente cerrado y se refrigeran hasta el momento de usarlas. Deben usarse relativamente pronto, no durarán más de dos días.

Preparación

Aunque las bayas parezcan limpias, siempre deben lavarse antes de servirlas. Para lavarlas, se ponen en un colador y se mojan rápidamente dos o tres veces en agua fría, sin dejarlas a remojo. También se pueden lavar bajo el chorro de agua fría, pero no debe ser muy fuerte porque las bayas son delicadas.

Después se escurren y se secan con un trapo de cocina limpio. Se quitan las hojas y tallos si fuera necesario. Se apartan las bayas demasiado maduras. Las bayas muy grandes, como los fresones, pueden cortarse por la mitad, cortarse en trozos o en rodajas.

Si se van a usar como decoración de una tarta o en una ensalada de frutas, se usan según indique la receta. Si se van a servir solas y frescas, se les puede poner un poco de azúcar si no estuvieran lo suficientemente dulces, y se refrigeran unos minutos antes de servirlas.

Con las bayas demasiado maduras, se puede hacer un puré que puede usarse para hacer batidos, helados, mousses y salsas de fruta. Este puré puede congelarse.

Servirlas

Frescas

Las bayas dulces en su punto justo de madurez, no necesitan nada más que un poco de azúcar, si acaso. Se pueden servir solas o en combinación con otras bayas y frutas de verano.

Las bayas se pueden servir en cuencos pequeños con un poco de nata, yogur natural o helado.

También se pueden servir con requesón o queso de Burgos, espolvoreando un poco de azúcar moreno por encina.

Las fresas, fresones y las frambuesas quedan bien con un poco de zumo de naranja recién exprimido. Mejor si se cortan por la mitad o, en rodajas, para que se empapen en el zumo.

A los niños les encantan los fresones con leche y azúcar. Se cortan y se ponen en un cuenco con leche endulzada y se refrigeran durante media hora. La leche toma color de fresa.

Para los adultos se pueden servir las bayas con vino dulce o con vino tinto endulzado. También se refrigeran antes de servir.

Se puede llenar un vaso alto con frutos del bosque, añadir un poco de zumo de naranja y decorar con ralladura de naranja. Los frutos del bosque se pueden mezclar con dados de melocotón. También se puede hacer una versión para adultos de este postre usando cava.

Si hay invitados y se desea una presentación espectacular, se puede vaciar un melón o una piña y llenarlos con fresas y frambuesas, se puede espolvorear un poco de azúcar sobre la fruta y regarla con un chorrito de Cointreau o algún otro lico dulce. Se sirve sobre hielo picado.

Las fresas y los plátanos quedan muy bien juntos.

Se puede hacer una tarta rápida de fruta fresca rellenando una base de masa quebrada dulce o bizcocho con bayas y nata montada.

frambuesas