Ensalada de hierbas frescas
Esta ensalada picante de hierbas frescas es uno de esos acompañamientos que cambian por completo un plato sencillo. Nace de la tradición del sudeste asiático de mezclar hierbas frescas en abundancia como cilantro, menta, albahaca, con un aliño que junta dulce, ácido, salado y picante en un solo bocado, muy en la línea de las ensaladas tailandesas de tipo yam o de los platos de hierbas frescas vietnamitas que acompañan carnes a la parrilla. Aquí la dejamos como lo que mejor sabe ser: una guarnición fresca y ligera, lista en diez minutos, que levanta cualquier proteína a la plancha o a la parrilla.
Ingredientes
Instrucciones
Deshojamos el cilantro, la menta y la albahaca, descartando los tallos más gruesos, y los mezclamos en un bol amplio junto con la rúcula.
En un cuenco pequeño, batimos con unas varillas el azúcar moreno, el zumo de lima y la salsa de soja hasta que el azúcar se disuelva por completo. Incorporamos la guindilla picada y el ajo rallado, y removemos.
Aliñamos las hojas justo antes de servir, removiendo con las manos o dos cucharas para que el aliño llegue a todas las hierbas sin aplastarlas.
Notas
Las hierbas se marchitan rápido en contacto con el aliño ácido, así que conviene mezclarlas en el último momento, justo antes de llevar la ensalada a la mesa. Si el cilantro no gusta a algún comensal, puede sustituirse por más cantidad de menta y albahaca sin que la ensalada pierda su gracia. El aliño se puede preparar con antelación y guardar en la nevera un par de días; solo hay que mezclarlo con las hierbas al servir.
Variaciones: con cacahuetes tostados y troceados por encima, para un contraste crujiente muy propio de las ensaladas del sudeste asiático; con salsa de pescado (nam pla) en vez de soja, para un aliño más cercano al original tailandés y con un punto umami más marcado; con tiras finas de mango verde o de pepino, que aportan frescura y volumen; o con fideos de arroz fríos añadidos a la base de hierbas, para convertir la guarnición en un plato principal ligero.
Las ensaladas de hierbas frescas con aliños que combinan dulce, ácido, salado y picante son un rasgo distintivo de buena parte de la cocina del sudeste asiático, desde las ensaladas tailandesas de tipo yam hasta las mesas de hierbas que acompañan los platos vietnamitas de carne a la parrilla. La lógica es siempre la misma: frente a un plato principal contundente, unas hierbas crudas y un aliño vivo limpian el paladar y aportan el contrapunto fresco que el plato necesita. Esta versión, con soja en lugar de salsa de pescado, es una adaptación cómoda para una despensa occidental, pero conserva intacta esa idea central.