Platos de pasta saludables, deliciosos y fáciles

Se puede disfrutar de la pasta en porciones más pequeñas, con ingredientes más sanos y un sabor más grande.

pasta con pimientos

Con tanta gente tratando de comer de forma más saludable y no ganar peso, la idea de disfrutar de un plato de pasta parece estar literalmente fuera de la mesa. Ciertamente, un abundante plato de pasta, sumergida en una rica salsa, evoca imágenes de una barriga en expansión, pantalones desabrochados y de tener que acomodarse en el sofá a dormir la siesta, bajo un torpor inducido por los carbohidratos, nada más salir del comedor.

Pero, la pasta no tiene que ser una comida saturada de grasa y con exceso de carbohidratos. En realidad, muchos de los platos de pasta más populares, transmitidos de generación en generación, no eran tan extremos originalmente. Los platos de pasta debían ser ricos en sabor, no en la cantidad de salsa. En esas recetas saludables se ha diluido el sabor a través de los años, y se han incrementado las porciones y la prodigalidad de las salsas.

¿Qué podemos hacer para que los platos de pasta más sanos? Si los platos clásicos de pasta tenían mucho sabor en raciones moderadas, lo mejor es volver a las raíces y utilizar las recetas originales, que resultaban satisfactorias teniendo en cuenta la calidad más que la cantidad. Ejemplos de platos clásicos de pasta que están hechos para complacer al paladar y aplacar el apetito sin necesidad de excederse en el tamaño de las porciones son la pasta al vodka, la pasta con jamón curado y queso parmesano, y la pasta con limón, albahaca y queso parmesano. Como también se come con los ojos, merece la pena escoger formas de pasta diferentes de las cintas y los macarrones habituales. La novedad visual hará que la pasta resulte más satisfactoria. Un queso de sabor fuerte, como el queso parmesano, contribuye también a que nos sintamos saciados con cantidades más pequeñas.

Pasta al vodka

Esta es una comida ridículamente simple que tiene sabores intensos, por lo que incluso una pequeña porción causará una gran impresión en las papilas gustativas sin abrumar al estómago. Para hacer este plato, se empieza por un litro de una salsa marinara de buena calidad, ya sea casera o comprada en la tienda; un vasito de vodka, medio vaso de nata espesa, a temperatura ambiente; 100 gramos de queso parmesano rallado; y medio kilogramo de pasta, que incluso puede ser pasta integral, los macarrones acanalados resultan ideales. Esta receta rinde muchas porciones, por lo que cada una tiene muy poca nata, lo que se traduce en menos de cincuenta calorías de grasa. Pero, la adicción de nata hace que el producto final satisfaga mejor el apetito y esto se traduce en porciones más pequeñas.

Hervimos la salsa marinara y el vodka a fuego lento en una cazuela para que se evapore el alcohol; no hay miedo de que se pierda el sabor, el sabor permanece. Cuando la salsa lleva cocinándose aproximadamente veinte minutos, añadimos la nata para darle a la salsa una textura rica y cremosa, que también contrarresta parte del ácido del tomate. Una vez que la salsa vuelve a hervir, mezclamos el queso parmesano rallado, removiendo hasta que se funda. Mientras tanto, cocinamos la pasta hasta que esté al dente, luego la escurrimos, y la mezclamos con la salsa hasta que esté bien cubierta. Un plato pequeño es todo lo que se necesita para satisfacer el apetito debido al sabor intenso y la textura cremosa. 

Si la salsa resultara demasiado fuerte, o demasiado floja, se puede añadir menos o más vodka la siguiente vez. Obviamente, esta es una receta para adultos.

Espirales de pasta con jamón curado y queso parmesano

Este es un buen plato ligero de pasta que se convertirá en una de las comidas favoritas en muchos hogares porque es muy fácil de hacer y resulta muy sabroso. Todo lo que se necesita es algún tipo de pasta en espiral; ajo picado; un poco de perejil fresco; aceite de oliva; queso parmesano recién rallado; y jamón curado, en lonchas finas, lo suyo es prosciutto italiano pero el jamón serrano también vale.

Cocinamos la pasta, según indiquen sus instrucciones, en abundante agua con sal y luego la escurrimos bien, reservando tres o cuatro cucharadas del agua de la cocción. Entonces calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén grande y freímos el ajo durante un minuto, aproximadamente, hasta que se dore.  Añadimos el líquido reservado, el jamón y el perejil; mezclando todo. Agregamos la pasta cocida y comprobamos la sazón, añadiendo sal y pimienta, di fuera necesario. Echamos el queso rallado sobre la pasta y revolvemos para que el queso se funda. La pasta se sirve caliente, con más queso rallado al lado si así se quiere.

Este sencillo plato de pasta es perfecto para cualquier persona que quiera hacer un trabajo mínimo para preparar una comida, disfrutando de un sabor superlativo. Y, nuevamente, este plato tiene un sabor tan intenso que solo se necesita una porción pequeña para satisfacer el apetito.

Pasta con limón, albahaca  y queso parmesano

¿Cómo puedes uno equivocarse con dos sabores tan potentes como el limón y la albahaca? El sabor refrescantemente ácido del limón y el sabor ligeramente anisado de la albahaca combinan a la perfección. Si a eso le añadimos la sal y la contundencia del queso parmesano y nadie se levantará de la mesa con ganas. Para preparar este sencillo plato, solo se necesitan 500 gramos de espaguetis; 200 gramos de queso parmesano, recién rallado; 180 mililitros de zumo de limón, mejor si es recién exprimido; 120 mililitros de aceite de oliva; 2 cucharaditas de ralladura de limón y una buena cantidad de albahaca picada, unos dos ramilletes.

Cocemos la pasta hasta que esté al dente. Mientras se cocina la pasta, ponemos el zumo de limón y el queso parmesano en un cuenco grande para servir y empezamos a batirlos, añadiendo el aceite de oliva mientras se bate hasta obtener una pasta cremosa y espumosa. Condimentamos con sal y pimienta al gusto y echamos la ralladura de limón, revolviendo para que se mezcle. Finalmente, incorporamos la pasta, cocida y escurrida, junto con la albahaca picada, revolviendo todo para que la pasta se impregne con la salsa.

Este plato de aroma a limón es ligero, pero tiene sabores tan poderosos que solo se come una porción moderada de forma natural, manteniendo las calorías, los carbohidratos y la grasa a un nivel muy respetable.

Deliciosos platos rápidos de pasta con 5 ingredientes o menos

Cuando se piensa en la pasta, muchos imaginan una salsa de carne hirviendo lentamente sobre el fogón durante todo un día. Bueno, eso es algo delicioso, pero a veces no tenemos todo el día para preparar la salsa. ¿Se puede preparar un sabroso plato de pasta sin pasarse todo el día en la cocina? La respuesta es sí.
Hacer un buen plato de pasta no tiene por qué ser difícil. Lo maravilloso de la pasta es que con muy pocos ingredientes se pueden hacer una gran cantidad de platos diferentes, para mayor disfrute de los comensales, sin pasarse el día en la cocina. La pasta al horno y la sopa de tortellini son algunos ejemplos.

Pasta al horno

Este es un plato de pasta súper simple que puede estar listo en treinta minutos o menos. Pasta al horno es un término genérico que usamos aquí para representar cualquier tipo de combinación de pasta, carne, salsa y queso convertida en algo excepcionalmente cremoso y delicioso al cocinarla en el horno después de haberla hervido en una olla. La idea es que una vez que se haya cocinado la pasta al dente, se elija una salsa, un poco de queso, tal vez algunas verduras y, en lugar de limitarse a mezclarlo todo, se ponga en una fuente y se meta en el horno. El sabor del plato se concentra y el color dorado que adquiere lo hace más apetitoso.

Basta con hervir la pasta, escurrirla y ponerla en una fuente de horno engrasada con mantequilla o aceite de oliva. Si la pasta es fresca, no hará falta hervirla y se puede poner directamente en la fuente engrasada. Luego se añade lo que uno tenga a mano. Puede ser un poco de bechamel, salsa de tomate e incluso un poco de zumo de tomate con un poco de orégano seco. Se puede añadir chorizo o alguna salchicha que quede perdida en la nevera. Si se trata de salchichas, tal vez se pueda añadir un poco de mostaza amarilla para que la salsa tenga algo de sabor ácido y una cucharada de nata agria, también. No hace falta que el queso sea parmesano, se puede añadir ese último trozo de queso alemán. Si no, se puede cubrir la superficie con cualquier queso rallado.

pasta + salsa de tomate + daditos de chorizo + pimiento frito o asado + queso rallado

pasta + bechamel + atún de lata, escurrido + maíz dulce + queso rallado

Se puede experimentar con diferentes ingredientes, pero lo que convierte a este plato en algo especialmente delicioso en lugar que ser un poco de pasta cocida es el horno. Sacar una fuente del horno con una costra de queso dorada es mucho mejor que simplemente sacar unos cuantos espaguetis de una olla.