Pasar al contenido principal

Horarios y estructura de las comidas

¿Cinco comidas al día?

Un visitante extranjero que llegue a un restaurante español a las siete de la tarde con intención de cenar se encontrará, casi con seguridad, la cocina cerrada y el comedor vacío. Puede que le sirvan una caña y algo para picar, pero la cena, lo que aquí se entiende por cena, todavía tardará dos horas en empezar. Pocas cosas identifican tanto a un país como la hora a la que se sienta a la mesa.

Los horarios españoles tienen fama internacional y también una versión caricaturizada que conviene revisar. No comemos a las horas que cuentan los mapas virales, ni por las razones que suele repetir el tópico. Esta página resume cómo se organiza el día alimentario en España —cuántas comidas hay, cuándo ocurren y qué forma tienen— y sirve de punto de partida para los artículos que examinan cada aspecto con más detalle.

Cinco momentos, no tres

El esquema anglosajón de tres comidas no describe bien lo que ocurre en España. La estructura habitual reconoce cinco momentos, aunque casi nadie los cumple todos a diario.

El desayuno es breve y ligero: café con leche, una tostada, a veces nada. Se toma entre las siete y las nueve, y rara vez sostiene la mañana entera. De ahí que exista el almuerzo o media mañana, un segundo desayuno hacia las diez y media u once que en muchos oficios es una parada social tanto como alimentaria: el bocadillo, el pincho, el café de media mañana con los compañeros.

La comida, entre la una y las tres de la tarde, es la principal del día en cantidad, en estructura y en importancia social. La merienda, hacia las cinco y media o seis, sobrevive con fuerza entre los niños y de forma más irregular entre los adultos. Y la cena cierra la jornada, más ligera que la comida y bastante más tarde que en el resto de Europa.

Cuidado con la palabra almuerzo

En buena parte de la Comunidad Valenciana y de Murcia, almuerzo designa precisamente esa parada de media mañana, mientras que en otras zonas de España equivale a la comida del mediodía. Y en la mayor parte de América Latina, almuerzo es sin discusión la comida principal del día. Es uno de los vocablos gastronómicos más resbaladizos del español.

La forma del plato: primero, segundo y postre

La comida española no solo ocurre a una hora determinada: tiene una arquitectura. La secuencia canónica es primero, segundo y postre, con pan en la mesa y, con frecuencia, algo para compartir antes de empezar.

Esa estructura no es un capricho de la restauración. Es una versión doméstica y simplificada del menú clásico europeo, y ha sobrevivido en España con una vitalidad notable gracias a una institución muy concreta: el menú del día, que fijó el esquema en miles de comedores y bares durante décadas y lo convirtió en la forma normal de comer fuera de casa entre semana.

La sucesión de platos también tiene consecuencias sobre el apetito: cada cambio de sabor reinicia las ganas de seguir comiendo, y las pausas entre uno y otro dan tiempo al cuerpo a registrar lo que ya ha ingerido. Comer en varios actos es más lento que comer en uno solo, y esa lentitud hace bastante más de lo que parece.

A qué hora se come realmente

Aquí conviene desmontar una exageración muy extendida. La idea de que en España se cena a las diez de la noche procede sobre todo de guías para turistas y de mapas que circulan por redes sociales, no de mediciones. Los datos de las encuestas de empleo del tiempo sitúan la cena mediana bastante antes, en torno a las nueve o nueve y media, y las cifras se han ido adelantando en los últimos años.

Hay además una variación interna importante. Los niños cenan antes, con frecuencia entre las ocho y las ocho y media. Los fines de semana todo se retrasa. El norte peninsular come y cena algo antes que el sur y el levante, en parte por razones solares evidentes. Y la restauración lleva tiempo empujando en dirección contraria al tópico: el sector hostelero ha defendido públicamente adelantar el servicio de cenas.

Por qué comemos a estas horas

La explicación que todo el mundo repite es el huso horario: en 1940 los relojes españoles se adelantaron una hora y nunca volvieron atrás, de modo que vivimos permanentemente desplazados respecto al sol. El hecho es cierto. La conclusión que suele extraerse de él, mucho menos.

La historia real es más enredada, con varios cambios de hora durante la Guerra Civil y la posguerra, y con investigaciones que sostienen que, medidos en tiempo solar y no en tiempo de reloj, los horarios españoles resultan casi indistinguibles de los italianos o los británicos. Es decir: puede que no seamos tan raros como nos han contado, sino simplemente occidentales dentro de nuestro huso.

El factor que probablemente pesa más no es astronómico sino laboral: la jornada partida, con una pausa larga a mediodía, que ancla la comida principal en el centro del día y empuja todo lo demás hacia atrás. Es un asunto que merece su propio desarrollo, y lo tiene en el artículo correspondiente.

Un sistema que se está desmontando

Conviene decir, para terminar, que todo lo anterior describe un modelo en transformación. La jornada continua gana terreno sobre la partida. El teletrabajo ha disuelto la pausa de mediodía en muchos hogares. Los horarios escolares no coinciden con los laborales. La merienda adulta prácticamente ha desaparecido y el almuerzo de media mañana resiste sobre todo en ciertos sectores.

El resultado es un país que conserva el vocabulario de las cinco comidas mientras practica cada vez más un esquema de tres. Merece la pena entender cómo funcionaba el sistema antes de que termine de cambiar, aunque solo sea para decidir con conocimiento qué partes de él vale la pena conservar.


  • El menú clásico: de dónde viene la sucesión de platos y cómo se simplificó hasta llegar al primero y segundo de hoy.
  • El entorno invisible de la mesa: qué decide realmente cuánto comemos, y por qué la duración de la comida importa tanto como su contenido.

Noticias Comer y Beber, nuestro boletín mensual, hace llegar las últimas tendencias, novedades y lo mejor de la gastronomía que vemos en Comer y Beber directamente a la bandeja de entrada de nuestros suscriptores.

recibir Noticias Comer y Beber