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Recetas con aceite de oliva

Lista de recetas que contienen aceite de oliva como ingrediente.

Djom

Pescado cocinado al vapor envuelto en hojas de plátano. Al envolver el pescado, logramos que se cocine en sus propios jugos, conservando todos sus nutrientes, vitaminas y aceites esenciales sin necesidad de añadir grasas pesadas. La hoja de plátano no solo es un envoltorio cien por cien biodegradable, sino que aporta un sutil aroma herbáceo al pescado.


Pepesup

Pepesup es un caldo vibrante, intensamente aromático y famoso por sus propiedades revitalizantes, fusiona la ligereza del pescado con el poder antiinflamatorio del jengibre y el calor estimulante de la guindilla o chile. Tradicionalmente servido para entrar en calor, celebrar reuniones familiares o recuperarse de un resfriado.


Ensalada de espárragos con aliño de limón

Cuando pensamos en espárragos, nuestra mente suele viajar directamente a la plancha, al horno o a un sabroso guiso tradicional. Sin embargo, hemos descubierto que degustar este vegetal en su forma cruda es una auténtica revelación culinaria. Las cintas finas y crujientes de espárrago fresco ofrecen un sabor sorprendentemente suave y delicado, casi dulce, que contrasta a la perfección con la acidez vibrante de los cítricos.

Esta ensalada brilla por sí sola como un entrante ligero, pero también es una guarnición formidable. Su perfil cítrico y crujiente la convierte en el contrapunto ideal para platos más ricos y pesados.


Arroz tipo risotto con tomate, pimiento rojo y mozzarella

Este plato no es un risotto canónico porque se puede usar otro tipo de arroz, pero es un arroz cremoso y removido, al estilo italiano.


Cardo salteado

Nos olvidamos de salsas complejas para centrarnos en el producto. Tras una cocción cuidadosa para ablandar su textura y domar su ligero amargor, lo terminamos en la sartén con unos ajos dorados que impregnan cada bocado con su aroma. Es una receta que honra la tradición, un plato que demuestra que la elegancia a menudo reside en la simplicidad.


Carne guisada con setas y aceitunas

Es un guiso de los de antes, de los que piden pan para mojar y tiempo para disfrutar, pero adaptado a nuestros ritmos actuales. La carne, cocinada despacio en sus propios jugos y aromatizada con hierbas, se vuelve tan tierna que casi se deshace al tocarla. 


Lentejas a la Villalar

Las lentejas cocidas al dente se convierten en la base perfecta para un aliño tibio de limón y un salteado de jamón crujiente. Unos pocos ingredientes bien elegidos pueden crear una experiencia llena de matices. La acidez del limón, el punto salado del jamón, el crujiente del pan frito y el aroma de la nuez moscada se unen para realzar el sabor terroso de la lenteja. Es una receta ideal para una cena ligera, un almuerzo nutritivo o como entrante original.


Besugo al horno sin historias

Hay platos que, con muy pocos ingredientes, logran un resultado extraordinario, permitiendo que la calidad del producto principal brille con luz propia. Este besugo al horno es el ejemplo perfecto de esta filosofía. Este pescado, de carne blanca, firme y delicada, no necesita artificios para deleitar el paladar, la verdadera elegancia reside en la simplicidad.


Churros

Hay aromas que tienen el poder de activar nuestros recuerdos más felices de forma instantánea. El olor a churros recién hechos, sin duda, uno de ellos. Nos transporta a las ferias de verano, a los desayunos tardíos de domingo o a esa chocolatería de barrio donde el tiempo parece detenerse. Los churros son una de las elaboraciones más humildes y a la vez más exquisitas de nuestra gastronomía: harina, agua y sal transformadas en oro comestible.


Arroz con higadillos de pollo

Este arroz es meloso, potente y reconfortante; una verdadera celebración de la cocina casera que lo aprovecha todo.


Sopa juliana

Pocas cosas reconfortan tanto como una sopa caliente cuando el frío aprieta, y la sopa juliana es la reina de la sencillez elegante. Este plato, cuyo nombre evoca la técnica de corte francesa que transforma las verduras en finas tiras, es un homenaje a la huerta y a la cocina de aprovechamiento.


Patatas y zanahorias guisadas

A veces los platos más sencillos son los más apetecibles y los que tienen un sabor más auténtico. Estas patatas y zanahorias guisadas son un ejemplo. Utilizando ingredientes básicos de la despensa, se crea un guiso reconfortante que nos recuerda que no hacen falta lujos para comer bien.

El secreto de este plato reside en la técnica: al añadir un poco de harina al sofrito y mojarlo con caldo, creamos una salsa ligada, casi una velouté ligera, que abraza las verduras y concentra todo su sabor. El toque final de vino blanco aporta una acidez brillante que equilibra el dulzor natural de la zanahoria cocida.


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