Recetas con líquido
Aleta de ternera rellena en cazuela
La receta clásica para hacer aleta de ternera rellena en cazuela. Recuperar recetas tradicionales es una forma de mantener viva nuestra cultura culinaria.
Hará falta hilo de bramante para atar la carne.
Puré de guisantes secos
El puré de guisantes es un plato tradicional, de esos que demuestran cómo unos pocos ingredientes sencillos pueden transformarse en una comida extraordinaria, llena de color vibrante y texturas aterciopeladas. Las legumbres son un tesoro y este plato es una forma deliciosa de incorporarlas a nuestra dieta semanal.
Crema de cebolla gratinada
La crema de cebolla gratinada es otro de esos platos humildes, de origen campesino, que nos demuestran cómo unos pocos ingredientes básicos pueden transformarse en un plato extraordinario.
Salsa de palmiste con pollo
Un guiso tradicional que destaca por su riqueza aromática y su textura inconfundible. La base de esta elaboración es el extracto de la nuez de palma, un ingrediente que aporta una consistencia aterciopelada y un color rojizo muy característico, similar al de las salsas más elaboradas de la alta cocina.
Bambucha
Un guiso espeso y reconfortante, cuyos ingredientes estrella son las hojas de yuca y la pulpa de la fruta de la palma (o dátil de palma), que le confiere un color rojizo inconfundible y un sabor profundo y ligeramente dulce.
Arroz tipo risotto con tomate, pimiento rojo y mozzarella
Este plato no es un risotto canónico porque se puede usar otro tipo de arroz, pero es un arroz cremoso y removido, al estilo italiano.
Carne guisada con setas y aceitunas
Es un guiso de los de antes, de los que piden pan para mojar y tiempo para disfrutar, pero adaptado a nuestros ritmos actuales. La carne, cocinada despacio en sus propios jugos y aromatizada con hierbas, se vuelve tan tierna que casi se deshace al tocarla.
Croquetas de atún
Las croquetas de atún salvan cualquier cena improvisada. A diferencia de las de jamón o cocido, que requieren tener sobras previas, estas croquetas tiran de fondo de despensa. Una simple lata de atún (o bonito) se convierte en la protagonista de una bechamel suave.
Patatas y zanahorias guisadas
A veces los platos más sencillos son los más apetecibles y los que tienen un sabor más auténtico. Estas patatas y zanahorias guisadas son un ejemplo. Utilizando ingredientes básicos de la despensa, se crea un guiso reconfortante que nos recuerda que no hacen falta lujos para comer bien.
El secreto de este plato reside en la técnica: al añadir un poco de harina al sofrito y mojarlo con caldo, creamos una salsa ligada, casi una velouté ligera, que abraza las verduras y concentra todo su sabor. El toque final de vino blanco aporta una acidez brillante que equilibra el dulzor natural de la zanahoria cocida.
Cerdo asado con su corteza (flæskesteg med svær)
El flæskesteg, un asado de cerdo con su piel increíblemente crujiente, conocida como svær, es uno de los protagonistas indiscutibles de la cena de Nochebuena danesa.
Picana boliviana
Su característica principal es la mezcla de carnes (vacuno, cordero, cerdo y pollo) cocinadas lentamente con vino, cerveza y especias aromáticas, junto a los infaltables tubérculos andinos y el maíz. Es un plato que reconforta el alma y combate el frío de las alturas, perfecto para disfrutar en compañía.
Goulash de vaca
El goulash húngaro auténtico es algo que está a medio camino entre un guiso y una sopa. A diferencia de la mayoría de los guisos, no va cargado en exceso de carne y verduras, sino que es más caldoso, aunque con el tiempo de cocción el caldo espesa ligeramente, se vuelve más denso y muy sabroso.