Crema de cebolla gratinada
La crema de cebolla gratinada es otro de esos platos humildes, de origen campesino, que nos demuestran cómo unos pocos ingredientes básicos pueden transformarse en un plato extraordinario.
Ingredientes
Instrucciones
Calentamos el aceite de oliva junto con la mantequilla en una cazuela a fuego suave. Añadimos la cebolla, sazonamos con un poco de sal y la dejamos pocharse lentamente. Queremos que la cebolla se ablande poco a poco hasta adquirir un tono dorado brillante, sin llegar a quemarse.
Una vez que la cebolla esté bien tierna y caramelizada, incorporamos la harina. Removemos constantemente durante un par de minutos para cocinarla y quitarle el sabor a crudo. Al igual que un caldo blanco ligado con un roux se convierte en una de las aterciopeladas salsas velouté, aquí la harina hará un caldo con un cuerpo suave, sedoso y muy envolvente.
Vertemos el caldo caliente poco a poco sobre la base, sin dejar de remover para evitar que se formen grumos. Cuando la sopa rompa a hervir, baja el fuego al mínimo. Dejamos cocer lentamente durante la sopa unos 15 o 20 minutos. Ajustamos el punto de sal y añadimos una pizca de pimienta blanca. Pasamos la sopa por la batidora para hacer una crema uniforme.
Tostamos ligeramente las rebanadas de pan. Ponemos las rebanadas de pan en el fondo de una cazuela de barro o cerámica apta para el horno. Echamos la crema de cebolla por encima. Espolvoreamos generosamente la superficie con el queso rallado.
Gratinamos la crema de cebolla en el horno a alta temperatura hasta que el queso esté fundido, dorado y burbujeante. Servimos la crema de cebolla gratinada bien caliente.
Notas
Es un plato stisfactorio y reconfortante.
Puede hacerse como en la sopa de cebolla a la francesa y poner el pan tostado flotando sobre la crema.