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Bolitas de patata para sopas y guisos

Estas bolitas de patata son pequeñas albóndigas cocidas pensadas para flotar en un buen caldo, recuerdan a buñuelos hervidos. En lugar de freírse, se cuecen directamente en el líquido caliente, donde se hinchan ligeramente y absorben todo el sabor del caldo. El resultado es una guarnición tierna y sabrosa que convierte una sopa sencilla en un plato reconfortante y completo, con ese punto saciante que aporta la patata.

Acompañadas de unas setas y servidas en su propio caldo de verduras, se convierten en un primer plato humilde pero lleno de matices. 

Ingredientes

1 kilogramo patatas (peladas)
1 cucharada harina (harina de trigo)
1 cucharada queso rallado (opcional)
1 cucharada cebollino (cebollino fresco, picado fino)
  sal y pimienta (al gusto)
1 1⁄4 litros caldo de verduras (mejor caldo casero)
12 setas (colmenillas u otras setas deshidratadas)
  perejiles (opcional, perejil fresco para decorar)

Instrucciones

Pelamos las patatas y las rallamos con la parte fina del rallador directamente sobre un cuenco con un poco de agua. El agua evita que las patatas se oscurezcan mientras trabajamos. Cuando terminamos, retiramos la ralladura con una espumadera y la escurrimos bien en un colador colocado sobre el propio cuenco.

Reservamos el agua del cuendo y la dejamos reposar unos minutos, hasta que el almidón de la patata se deposite en el fondo. Después, tiramos el agua con cuidado y recuperamos ese almidón, que añadimos a la patata rallada. Este pequeño gesto es la clave para que las bolitas queden bien ligadas sin apenas harina.

Incorporamos el huevo, el queso rallado y el cebollino picado a la patata. Salpimentamos al gusto y lo mezclamos todo hasta obtener una pasta homogénea. Añadimos la cucharada de harina, la suficiente para que la masa espese y quede manejable, y volvemos a mezclar bien.

Con las manos ligeramente húmedas, tomamos porciones de masa y formamos bolitas de unos 7 cm de diámetro. Trabajarlas con las manos mojadas evita que la masa se pegue y ayuda a lograr una superficie lisa.

Llevamos el caldo de verduras a ebullición y sumergimos las bolitas con cuidado. Las cocemos durante 15 minutos, procurando que el hervor sea suave para que no se deshagan. Después, añadimos las setas deshidratadas y mantenemos la cocción 7 minutos más, para que las setas se hidraten y suelten su aroma en el caldo.

Repartimos las bolitas y las setas en platos hondos, cubrimos con su caldo bien caliente y decoramos con unas hojitas de perejil. Se sirven al momento, humeantes.

Rendimiento
4 personas
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 5 minutos
Tiempo total
10 minutos

Notas

El almidón que suelta la patata al rallarla actúa como aglutinante natural, de modo que la masa queda cohesionada con muy poca harina. Recuperarlo del fondo del bol, en lugar de desecharlo con el agua, es un truco sencillo que mejora la textura de las bolitas y reduce el desperdicio en la cocina.

Conviene que la masa quede espesa pero moldeable. Si resulta demasiado húmeda y las bolitas no mantienen la forma, basta con añadir un poco más de harina, cucharada a cucharada. Un exceso de harina, en cambio, las apelmaza, así que es mejor quedarse en el punto justo.

Las bolitas son delicadas mientras se cuecen, por lo que un hervor demasiado fuerte puede romperlas. Mantener el caldo a fuego medio, con un borboteo suave, garantiza que se cocinen por dentro sin deshacerse. También es buena idea removerlas lo mínimo posible durante los primeros minutos.

Un buen caldo de verduras casero marca la diferencia. Como las bolitas se cuecen dentro, el caldo se enriquece con el almidón y gana cuerpo, quedando más sabroso.

Las bolitas se conservan mejor separadas de su caldo, en un recipiente cerrado en la nevera, hasta 2 días. Para recalentarlas, basta con calentar el caldo y sumergirlas un par de minutos, hasta que estén bien calientes. Recién hechas están en su mejor momento, con la masa tierna y el caldo aromático.

Variaciones
  • Se puede sustituir el queso por una cucharada de levadura nutricional para lograr una versión completamente vegetal, igual de sabrosa.
  • Otras hierbas frescas, como perejil, eneldo o cebollino combinado con menta, aportan matices distintos a la masa.
  • Un toque de nuez moscada rallada o de ajo en polvo da profundidad a las bolitas, muy al estilo de los dumplings centroeuropeos.
  • Si no se encuentran colmenillas, cualquier seta deshidratada —boletus, shiitake o níscalos— funciona de maravilla y perfuma el caldo.
  • Estas bolitas también lucen en un guiso de verduras de temporada o en una sopa de tomate, donde ejercen de guarnición saciante.

Origen

Cocina española

Las albóndigas o bolitas de patata cocidas forman parte de una larga tradición europea de guarniciones que se hierven directamente en caldos, sopas y guisos. Emparentadas con los knödel y Kartoffelklöße de la cocina alemana y austriaca, o con los distintos dumplings de patata de Centroeuropa, comparten la misma idea

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