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Guarnición

Complemento del plato fuerte o un ingrediente comestible que sirve como decoración.

Bolitas de patata para sopas y guisos

Estas bolitas de patata son pequeñas albóndigas cocidas pensadas para flotar en un buen caldo, recuerdan a buñuelos hervidos. En lugar de freírse, se cuecen directamente en el líquido caliente, donde se hinchan ligeramente y absorben todo el sabor del caldo. El resultado es una guarnición tierna y sabrosa que convierte una sopa sencilla en un plato reconfortante y completo, con ese punto saciante que aporta la patata.

Acompañadas de unas setas y servidas en su propio caldo de verduras, se convierten en un primer plato humilde pero lleno de matices. 

Judías verdes con vinagreta de almendras

Las judías verdes con vinagreta de almendras son un entrante ligero y muy vistoso, perfecto también como guarnición de carnes y pescados. Las vainas se cuecen justo hasta quedar tiernas pero con un punto crujiente, y se visten con una vinagreta aromática en la que las almendras tostadas aportan cuerpo, sabor y una textura irresistible. Es un plato sencillo, saludable y luminoso, que ensalza el sabor de una verdura de temporada con muy pocos ingredientes.

Zanahorias con jamón

Las zanahorias se cuecen despacio con un poco de jamón y harina, hasta quedar tiernas y bañadas en una salsa ligera y sabrosa. Es una guarnición lucida o un primer plato suave, ideal para una comida familiar en la que conviven adultos y niños. 

Fresas en almíbar

Hay pocas cosas tan agradecidas como unas fresas en almíbar. Sirven para rematar un yogur, alegrar una tostada, acompañar una tarta de queso o salvar un postre improvisado con helado. Y además admiten varias rutas; se puede partir de fruta fresca o congelada, y cocinarlas en un cazo o en el microondas según el tiempo que tse tenga y la textura que se busque.

Migas

Las migas ordinarias surgieron como una solución inteligente y humilde para dar salida al pan duro. La sencillez de una cocina de aprovechamiento puede dar lugar a un plato realmente sabroso.

Abalá

Masa de malanga mezclada con sal y aceite de palma, envuelta en hojas de plátano y cocida. Su textura es densa pero suave, y su sabor es inconfundible gracias a la mezcla del dulzor terroso de la malanga con el toque ahumado y profundo del aceite de palma rojo sin refinar. Al cocerse envuelto en hojas de plátano, adquiere un aroma herbal delicioso. Es una guarnición ideal para guisos potentes.

Malanga cocida

Cocer la malanga correctamente transforma su interior firme en un bocado suave, harinoso y reconfortante, muy similar a la patata pero con un perfil de sabor más profundo y terroso.

Cardo salteado

Nos olvidamos de salsas complejas para centrarnos en el producto. Tras una cocción cuidadosa para ablandar su textura y domar su ligero amargor, lo terminamos en la sartén con unos ajos dorados que impregnan cada bocado con su aroma. Es una receta que honra la tradición, un plato que demuestra que la elegancia a menudo reside en la simplicidad.

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