Casadielles

Pocas cosas huelen tanto a Antroxu como una fuente de casadielles recién fritas. Son empanadillas dulces y alargadas, de masa fina y crujiente, que esconden un relleno de nuez, azúcar y anís y se terminan con una lluvia de azúcar. Se preparan en Asturias por carnaval, pero también en Navidad y en las romerías, y cada casa tiene su manera de hacerlas.

Ingredientes

200 gramos nueces (peladas; la mitad picadas finas y la otra mitad molidas)
125 gramos azúcar (75 g para el relleno y 50 g para espolvorear)
45 mililitros anís (dulce o seco, 3 cucharadas)
75 gramos mantequilla (25 g blanda para el relleno; 50 g fundida y templada para la masa)
100 mililitros vino blanco
50 mililitros aceite de oliva (suave, para la masa)
1 huevo (un huevo grande, separadas la yema y la clara, yema para la masa, clara para sellar)
1 pizca sal (optativo)
2 cucharaditas levadura en polvo (tamizada junto con la harina)
300 gramos harina (harina de trigo, la cantidad depende de lo que admita la masa)
  aceite vegetal (abundante aceite para freír, de oliva suave o de girasol)
Rendimiento
18 unidades
Tiempo de preparación 30 minutos
Tiempo de cocción 20 minutos
Tiempo total
50 minutos

Instrucciones

Preparamos el relleno: mezclamos las nueces con 75 g de azúcar y 25 g de mantequilla, y añadimos el anís poco a poco hasta obtener una pasta que se mantenga unida sin quedar líquida. Si queda demasiado suelta, añadimos un poco más de nuez. Lo reservamos.

Para la masa, batimos en un cuenco grande el vino, el aceite de oliva, los 50 g de mantequilla derretida, la yema y la sal hasta que se integren. Incorporamos la harina con la levadura poco a poco, primero removiendo y después amasando brevemente, hasta conseguir una masa blanda que no se pegue a las manos.

Estiramos la masa en un rectángulo, la doblamos en tres como una carta y la volvemos a estirar. Repetimos el pliegue dos o tres veces más para que quede ligeramente hojaldrada. La tapamos y la dejamos reposar en la nevera al menos 1 hora.

Dividimos la masa en dos partes y estiramos cada una con el rodillo hasta formar un cuadrado de unos 30 cm de lado y unos 3 mm de grosor. Cortamos cada cuadrado en 9 piezas de unos 10 cm.

Colocamos una tira de relleno en el centro de cada pieza. Doblamos un lado sobre el relleno, pintamos el borde con la clara y doblamos el lado opuesto por encima, presionando para que se pegue. Sellamos los extremos con un tenedor y vamos dejando las casadielles en una bandeja.

Calentamos abundante aceite en una sartén honda o una cazuela, a unos 170-175 °C, y freímos las casadielles por tandas durante unos 2 minutos por cada lado, hasta que estén doradas. Las escurrimos sobre papel absorbente.

Las espolvoreamos con el azúcar restante mientras aún están templadas. Están en su mejor momento el mismo día, aunque también se disfrutan frías.

Notas

Combinar nuez picada y nuez molida da al relleno cuerpo y algo de textura. Puede hacerse con un robot de cocina, a golpes cortos para que no suelte aceite, o machacando las nueces con el rodillo dentro de una bolsa.

La harina es orientativa: cada vino y cada harina absorben de forma distinta, así que se añade hasta que la masa deje de pegarse.

Tradicionalmente la masa se hacía con manteca de cerdo, sola o junto al aceite. Aquí se usa mantequilla, que se encuentra más fácilmente, pero la manteca da una masa algo más quebradiza y sabrosa.

Si el aceite está demasiado caliente, la masa se dora antes de hacerse por dentro. Si está frío, absorbe grasa. Conviene freír pocas piezas a la vez.

Se conservan dos o tres días en una lata o un recipiente hermético.

Variaciones

Al horno: con masa de hojaldre, se rellenan y cierran igual, se pintan con huevo batido y se hornean a 200 °C durante 15-20 minutos, hasta que estén infladas y doradas.

Con avellanas: en algunas zonas de Asturias se sustituyen las nueces por avellanas, total o parcialmente.

Sin anís: puede usarse vino blanco o un vino dulce para ligar el relleno.

Otros rellenos: también hay casadielles de crema pastelera o de dulce de ciruela.

Origen

Cocina asturiana

Las casadielles son, junto con los frixuelos, uno de los dulces más característicos de la repostería asturiana. Se asocian sobre todo al Antroxu, el carnaval asturiano, aunque también aparecen en Navidad y en las romerías. La receta cambia de un valle a otro: hay quien liga el relleno con vino blanco en lugar de anís, quien usa avellanas y quien prefiere la versión de hojaldre al horno a la de masa frita.

En La Foz de Morcín se celebra cada año, por San Antón, un concurso que premia a la mejor casadiella casera y a la mejor elaborada por artesanos profesionales.