Adultos
Platos sólo para adultos, recetas muy especiadas o fuertes, no adecuadas para niños, personas con problemas de digestión, o personas de salud delicada.
Risotto de calabaza y puerro
Un risotto de otoño en el que la calabaza trabaja por partida doble: una parte se deshace en el arroz hasta teñirlo de naranja y darle una cremosidad natural, y la otra se asa aparte para conservar el mordisco y unos bordes caramelizados. El puerro aporta un dulzor más suave y vegetal que el de la cebolla, y un buen chorro de vino blanco seco pone el contrapunto ácido que impide que el plato resulte empalagoso. Es de esas recetas que piden estar veinte minutos junto a la cazuela removiendo, pero el resultado compensa con creces.
Laksa de gambas
Laksa de gambas es una sopa de fideos originaria de la comunidad peranakan (nyonya) de Malasia y Singapur, donde confluyen la cocina china y la malaya. Su alma está en el rempah, una pasta de especias que aporta el color anaranjado y el fondo profundo y ligeramente picante que distingue a un buen laksa de un simple curry con fideos.
Rabo de toro braseado
Guiso clásico de rabo de toro cocinado a fuego lento con verduras y vino tinto, hasta quedar melosamente tierno.
Ensalada especiada de carne
Esta ensalada especiada de carne es un plato luminoso y lleno de contrastes, en el que unos jugosos filetes de choto dorados a fuego vivo, hojas de ensalada frescas y un aderezo cremoso de cacahuete con un puntito picante. El pepino fresco, la cebolla morada y los tomates miniatura aportan color y frescura, mientras el sésamo del aliño y los cacahuetes tostados coronan el conjunto con su textura crujiente. Es un plato rápido de montar, pero con tanto matiz de sabor que parece que has pasado horas en la cocina.
Arroz con almejas y chorizo
El arroz con almejas y chorizo es un plato que reúne lo mejor de dos mundos: la frescura marina de las almejas y el carácter sabroso y especiado del chorizo. Es un arroz meloso, llamativo y muy aromático, perfecto para una comida familiar de fin de semana o para sorprender a los invitados sin complicaciones. El azafrán tiñe los granos de un precioso color amarillo, mientras que el pimiento verde y el sofrito aportan una base profunda de sabor.
Fresas al vino tinto
A veces, las fresas maduran rápidamente en la nevera y pierden esa firmeza ideal para comerlas crudas. En lugar de descartarlas, podemos transformarlas en un postre clásico que fusiona culturas y resalta lo mejor de nuestra gastronomía: unas delicadas fresas al vino tinto.
El vino tinto, al reducirse lentamente, se convierte en un almíbar que envuelve a la fruta, mientras las especias aportan una calidez aromática inconfundible.
Brochetas de gambas con salsa tropical
La salsa es fresca, con trocitos de fruta dulce y ácida, el toque picante del cilantro y la cebolla, y el punto justo de acidez de la lima. Un plato que hace pensar en sol y verano, transportándote a las playas del Caribe.
Fresas con pimienta y vinagre balsámico
Hay mezclas que parecen una rareza hasta que llegan a la cuchara. La fresa, con su perfume cálido y su jugo delicado, agradece muy bien dos compañeros que a primera vista imponen respeto: la pimienta negra y el vinagre balsámico. El resultado no sabe a aliño de ensalada, sino a fruta más fruta: más viva, más profunda y con un perfil casi de postre de restaurante cuando se acierta con la proporción.
Pepesup
Pepesup es un caldo vibrante, intensamente aromático y famoso por sus propiedades revitalizantes, fusiona la ligereza del pescado con el poder antiinflamatorio del jengibre y el calor estimulante de la guindilla o chile. Tradicionalmente servido para entrar en calor, celebrar reuniones familiares o recuperarse de un resfriado.
Ensalada de espárragos con aliño de limón
Cuando pensamos en espárragos, nuestra mente suele viajar directamente a la plancha, al horno o a un sabroso guiso tradicional. Sin embargo, hemos descubierto que degustar este vegetal en su forma cruda es una auténtica revelación culinaria. Las cintas finas y crujientes de espárrago fresco ofrecen un sabor sorprendentemente suave y delicado, casi dulce, que contrasta a la perfección con la acidez vibrante de los cítricos.
Cardo salteado
Nos olvidamos de salsas complejas para centrarnos en el producto. Tras una cocción cuidadosa para ablandar su textura y domar su ligero amargor, lo terminamos en la sartén con unos ajos dorados que impregnan cada bocado con su aroma. Es una receta que honra la tradición, un plato que demuestra que la elegancia a menudo reside en la simplicidad.
Pozole rojo
El pozole rojo es quizás la variante más conocida de este plato. Su color vibrante proviene de una mezcla de chiles secos que, lejos de hacerlo insoportablemente picante, le dan un sabor ahumado, complejo y reconfortante.