Cerdo asado a la francesa
Esta versión afrancesada del lomo de cerdo se asa siempre sin corteza, sobre un lecho de hierbas y ajo, con un fondo de vino y agua bajo la rejilla que crea una atmósfera húmeda sin que la carne llegue a tocar el líquido directamente. Se emplea el corte más fino del lomo, el más cercano al cuello, y se deja con hueso, a diferencia de la mayoría de asados franceses, que suelen ir deshuesados.
Ingredientes
Instrucciones
Limpiamos la carne con un paño húmedo. Salamos generosamente todas las superficies, salpicamos con un poco de pimienta y presionamos con los dedos para que penetren. Insertamos las láminas de ajo entre los huesos de la pieza.
Ponemos las hierbas en el fondo de una fuente de asar y colocamos encima la carne, con la parte grasa hacia arriba. Añadimos el vino y el agua. Dejamos macerar en un sitio fresco durante dos horas.
Cuando esté lista para asar, calentamos el horno a 160°C. Sacamos la carne del adobo y la colocamos sobre una rejilla, encima de la propia fuente de asar con las hierbas y el líquido debajo, para que se ase en un ambiente húmedo sin llegar a tocarlo directamente.
Asamos en el centro del horno hasta que el termómetro de cocina, insertado en la parte más gruesa sin tocar el hueso, marque 63°C, entre 60 y 75 minutos aproximadamente.
Pasamos la carne a una fuente caliente, la cubrimos con papel de aluminio y la dejamos reposar 10-15 minutos antes de trincharla.
Mientras reposa, añadimos el caldo a la fuente y lo cocemos a fuego lento 2-3 minutos, rascando el fondo para soltar los jugos caramelizados. Comprobamos la sazón y colamos si hace falta.
Pasamos esta salsa a una salsera, adornamos el asado con hierbas frescas y servimos.
Notas
La maceración de dos horas aporta bastante sabor, pero es prescindible si falta tiempo: se puede sazonar y meter directamente al horno con el ajo entre los huesos.
Con esta pieza y a esta temperatura, calculamos entre 60 y 75 minutos, aunque conviene comprobarlo con el termómetro antes que fiarse solo del reloj.
Variaciones
El romero es la hierba clásica de esta receta, pero el tomillo o el perejil funcionan igual de bien si se prefiere un aroma más suave.