Esta ensalada de patata, atún y apio se aliña con una salsa chantilly: una mayonesa aligerada con nata montada y un chorro de limón, más ligera y suave que la mayonesa sola. Es un plato frío y fresco que no necesita horno ni más que un hervido de patatas, ideal como comida ligera de verano o como acompañamiento de carnes frías.
Ingredientes
Instrucciones
Cocemos las patatas con piel en agua con sal, unos 25-30 minutos desde que rompe el hervor, hasta que un cuchillo entre sin resistencia. Las escurrimos.
Mientras se cuecen, preparamos la mayonesa siguiendo la receta, y la reservamos en la nevera.
Pelamos las patatas todavía bastante calientes, ayudándonos de un paño para no quemarnos, y las cortamos en dados de unos 2 cm. Las extendemos en una fuente y las dejamos enfriar por completo, unos 30 minutos: si las aliñamos calientes, la salsa se afloja y puede cortarse.
Montamos la nata fría, sin azúcar, hasta que forme picos blandos. Sazonamos la mayonesa con el zumo de medio limón y le incorporamos 3 cucharadas de nata montada con movimientos envolventes, para que no pierda el aire.
Desmigamos el atún bien escurrido y cortamos el apio en rodajas finas. Los mezclamos con las patatas frías, añadimos la salsa chantilly y removemos con cuidado, sin deshacer las patatas. Rectificamos de sal y pimienta.
Refrigeramos la ensalada en la nevera al menos 30 minutos y servimos bien fría.
Notas
Este plato rinde 4 raciones como plato único; 6 como entrante o guarnición.
Las patatas se cuecen enteras y con piel para que no absorban agua; de ese modo, la ensalada queda más sabrosa y las patatas, más firmes.
La salsa lleva huevo crudo y nata, así que conviene no dejar la ensalada fuera de la nevera. Es mejor prepararla para el mismo día o, como mucho, para el siguiente.
Sobra nata montada: se puede aprovechar en otra preparación, o montar solo 50 ml si se prefiere ajustar.
Variaciones
Con huevo duro y aceitunas: un par de huevos duros en cuartos y unas aceitunas sin hueso la hacen más completa.
Con judías verdes: unas judías verdes cocidas y cortadas en trozos aportan color y textura.
Con hierbas: cebollino o perejil picado, espolvoreado por encima justo antes de servir.
Sobre lechuga: servida en cuencos individuales, sobre una cama de hojas, queda más vistosa para una comida de fiesta.
Origen
Es un plato de inspiración francesa. La palabra «chantilly» designa en la cocina francesa las preparaciones con nata montada y alude al castillo de Chantilly, al norte de París. La salsa chantilly, mayonesa con nata y limón, es un acompañamiento clásico de espárragos y verduras frías, y aquí se aprovecha para dar un tono más suave a una ensalada de patatas con atún.