Fasolada
Alubias blancas tiernas, zanahoria, apio y cebolla en un caldo con tomate, abundante aceite de oliva y un toque de laurel. Es reconfortante, vegana por naturaleza y perfecta para mojar pan.
Ingredientes
Instrucciones
Calentamos 3–4 cda de aceite a fuego medio. Rehogamos cebolla, zanahoria y apio con una pizca de sal 8–10 min, hasta tiernos y brillantes. Añadimos el ajo y seguimos cocinando 1 minuto más. Agregamos el tomate triturado y lo cocinamos 5–7 min hasta que reduzca un poco.
Añadimos las alubias escurridas, laurel, pimienta (y pimentón/chile si queremos). Cubrimos con 1–1,2 l de agua o caldo caliente. Llevamos a ebullición, espumamos, bajamos a fuego suave y cocinamos con la olla parcialmente tapada 60–75 minuntos, removiendo de vez en cuando.
Cuando las alubias estén tiernas, añadimos la sal y rectificamos. Si queremos una sopa más ligada, aplastamos con el cucharón un par de cucharadas de alubias contra la pared de la olla y mezclamos.
Apagamos, retiramos el laurel y terminamos con 2–3 cda de aceite de oliva en crudo, un chorrito de limón y hierbas picadas. Reposamos 5–10 minutos y servimos la fasolada caliente.
En vez de cocer las alubias en una olla tradicional, la fasolada se puede hacer en la olla a presión, 25–30 min a presión baja/media; liberamos, ajustamos líquido y seguimos en abierto si queremos espesar.
Notas
Para remojarlas, las alubias se enjuagan y se ponen en un recipiente, cubriéndolas con agua fría. Se dejan a remojo 8-12 horas. En el momento de cocinarlas, se escurren y se enjuagan. Se puede añadir 1 cucharada de sal al agua, en cuyo caso no hará falta echar sal al cocerlas.
El tomate triturado puede ser de lata y puede sustituirse por 1-2 cuchradas de puré concentrado de tomate. Si se usa concentrado, basta con freírlo 1-2 minutos.
Si hace falta, se va añadiendo líquido a la olla para mantener las alubias caldosas.
Como todas las sopas, se sirve con pan crujiente. Como todas legumbres guisadas, queda mejor al día siguiente.
Variaciones
Para que la fasolada tenga un perfil más cítrico y ligero, se omite el tomate y se añade más limón, zumo y ralladura.
Puede hacerse con alubias de careta para que tenga otra presentación.
Puede rehogarse un poco de puerro o pimiento rojo al hacer el sofrito para hacer una fasolada más dulce y aromática.
Para que quede picantita, puede echarse un trozo de guindilla en la olla. Se retira antes de servir.
Aunque no sea tradicional, pueden añadirse unas espinacas al final de la cocción, o puede rematarse con un poco de queso feta y aceitunas.