Recetas con cebolla
Patatas guisadas con rabo de toro
Un guiso de cazuela de los de antes, sin prisa y con cuchara. El rabo de toro es una pieza llena de colágeno que necesita horas de fuego suave para entregarse, pero cuando lo hace la carne se desprende sola del hueso y deja un caldo denso y brillante que ninguna otra pieza consigue igualar. Las patatas se añaden al final y se cuecen en ese caldo, hasta quedar melosas y teñidas de pimentón. Es un plato de invierno, de esos que se preparan la víspera y saben mejor al día siguiente.
Patatas guisadas (receta básica)
Las patatas guisadas han sido durante generaciones la comida diaria en buena parte de los hogares. Un plato único, sabroso y reconfortante, hecho sin prisas en cazuela o puchero de barro. Esta es la versión básica, la que sirve de punto de partida para todas las demás. Se hace con un poco de carne de vaca, pero admite casi cualquier acompañamiento, ya sean costillas, chorizo, despojos, albóndigas, legumbres, arroz, verduras o setas, siguiendo exactamente el mismo proceso. Lo que no cambia nunca son tres gestos: rehogar bien la patata antes de mojarla, cascarla en lugar de cortarla y majar el ajo con perejil y comino. De ahí sale el caldo espeso y perfumado que define el guiso.
Calabaza y lentejas guisadas
Un guiso de cuchara sin carne que gana con las horas: si se prepara la víspera, al día siguiente está mejor. La calabaza se asa aparte, a horno fuerte, para que caramelice por los bordes y no se deshaga dentro del caldo; mientras tanto se hace un sofrito lento de cebolla, apio, ajo y tomates secos que da al guiso un fondo dulce y salado a la vez. Las lentejas aportan cuerpo, el kale negro un punto amargo que equilibra, y el cilantro molido un aroma cálido que recuerda a las cocinas del Mediterráneo oriental. Se sirve en cuenco hondo, con pan al lado.
Bacalao en sartén con cebolla y lima
Los lomos de bacalao en sartén con cebolla y zumo de lima son un plato ligero y muy fácil. El pescado se pasa por harina y se dora en la sartén. Después llega la cebolla y un buen chorro de lima. Todo se hace junto, tapado, hasta quedar jugoso y aromático. El resultado es fino, cítrico y lleno de sabor. Es una receta perfecta para el día a día. Se prepara en poco tiempo y no necesita muchos ingredientes.
Atún con costra de sésamo y salsa fresca
El atún con costra de sésamo y salsa fresca es un plato ligero, vistoso y muy fácil. El atún se cubre de sésamo y se sella a fuego fuerte. Queda dorado por fuera y rosado por dentro, jugoso y tierno. Lo acompañamos de una salsa fresca de tomate, pepino, cebolla roja, guindilla y hierbas. El resultado es limpio, cítrico y lleno de sabor.
Papillote de pescado con zanahorias
El papillote de pescado con zanahorias es un plato ligero, sano y muy fácil. El pescado se cocina dentro de un paquete de papel, con su propio vapor. Así conserva todo su jugo y su sabor. Lo acompañamos de cebolla y zanahoria, cocidas con miel y un toque de canela. El resultado es fino, aromático y lleno de matices.
Es una receta ideal para el día a día. Se prepara en un momento y ensucia muy poco. Aquí te la contamos paso a paso, con frases claras y sencillas.
Rabo de toro braseado
El rabo de toro braseado es un clásico de nuestra cocina. Un plato de cuchara y tenedor, tierno y sabroso, de esos que llenan la casa de aroma. La carne se cocina despacio, en un caldo con verduras y vino tinto, hasta que se separa del hueso sola. La salsa queda densa y brillante, gracias a la gelatina natural que suelta el rabo.
Es un guiso de fiesta, ideal para el fin de semana. Se prepara con calma, pero no tiene misterio.
Ensalada especiada de carne
Esta ensalada especiada de carne es un plato luminoso y lleno de contrastes, en el que unos jugosos filetes de choto dorados a fuego vivo, hojas de ensalada frescas y un aderezo cremoso de cacahuete con un puntito picante. El pepino fresco, la cebolla morada y los tomates miniatura aportan color y frescura, mientras el sésamo del aliño y los cacahuetes tostados coronan el conjunto con su textura crujiente. Es un plato rápido de montar, pero con tanto matiz de sabor que parece que has pasado horas en la cocina.
Sopa de verduras en juliana
La sopa de verduras en juliana es un primer plato ligero, sabroso y reconfortante. Un buen caldo de verduras, o de ave, sirve de base para un ramillete de hortalizas cortadas finas —nabo, zanahoria, apio, cebolla y lechuga— que se rehogan primero con mantequilla y aceite, y luego se cuecen despacio hasta quedar tiernas. Rematada con unos picatostes crujientes, es una sopa perfecta para las noches frescas o para abrir una comida familiar. Además, resulta una forma estupenda de aprovechar la mejor verdura de temporada.
Perritos calientes
El perrito caliente carga con una fama de comida rápida y poco recomendable que, bien mirado, no es culpa suya. Un perrito no es más que pan, salchicha y aderezo: todo depende de qué pan, qué salchicha y qué aderezo. Con un bollo integral, una salchicha de calidad y una buena corona de verduras y fermentados, el perrito caliente se convierte en una comida rápida perfectamente digna, lista en menos de diez minutos y con la que además se puede jugar sin fin. Preparamos aquí la versión que nos gusta en casa: sabrosa, más ligera que la clásica y con el toque ácido y crujiente del chucrut o el kimchi.
Jarrete de ternera guisado
El jarrete de ternera guisado es un plato principal contundente, jugoso y aromático, de los que llenan la cocina de aromas que abren el apetito y reúnen a la familia alrededor de la mesa. La pieza, dorada primero a fuego vivo y luego cocida lentamente en un caldo perfumado con verduras y vino, se vuelve tan tierna que la carne se desprende del hueso con solo rozarla. Es un guiso tradicional.
Cintas con salsa marinera
Las almejas, o berberechos, se cocinan en un sofrito de ajo y tomate en aceite de oliva, aromatizado con un poco de vino blanco y perfumado con perejil fresco. El resultado es un plato ligero y aromático, que traslada la brisa del mar a la mesa en apenas media hora.