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Perritos calientes

El perrito caliente carga con una fama de comida rápida y poco recomendable que, bien mirado, no es culpa suya. Un perrito no es más que pan, salchicha y aderezo: todo depende de qué pan, qué salchicha y qué aderezo. Con un bollo integral, una salchicha de calidad y una buena corona de verduras y fermentados, el perrito caliente se convierte en una comida rápida perfectamente digna, lista en menos de diez minutos y con la que además se puede jugar sin fin. Preparamos aquí la versión que nos gusta en casa: sabrosa, más ligera que la clásica y con el toque ácido y crujiente del chucrut o el kimchi.

Ingredientes

4 salchichas (salchichas de calidad, mínimo 80% de carne; también sirven de pollo o pavo)
4 bollos (bollos o panecillos para perritos calientes, integrales)
100 gramos chucrut (o kimchi, escurridos)
1 cebolla (morada, pequeña, pelada y cortada en juliana)
2 cucharadas vinagre (con 1 pizca de azúcar, para encurtir la cebolla al momento)
1 tomate (optativo, maduro, lavado, cortado en dados pequeños)
8 pepinillos (optativo, pepinillos en vinagre pequeños, cortados en rodajas)
4 cucharaditas mostaza (mostaza de Dijon o mostaza a la antigua)
4 cucharadas yogur (optativo, yogur griego como sustitución de la mayonesa)
  rúcula (optativo, rúcula o hojas tiernas variadas)

Instrucciones

Ponemos agua a hervir en un cazo, o calentamos una plancha o sartén antiadherente sin aceite. Mientras toma temperatura, metemos la cebolla en un cuenco con el vinagre, la pizca de azúcar y una de sal: en cinco minutos tendremos un encurtido rápido que pierde la agresividad del crudo.

Cocinamos las salchichas: 3 a 4 minutos en agua hirviendo suave, o 4 a 5 minutos en la plancha, girándolas para que se doren por todas partes. No necesitan grasa añadida.

Mientras tanto, picamos el tomate, cortamos los pepinillos y abrimos los bollos. Si nos gusta el pan caliente, lo tostamos un minuto boca abajo en la misma plancha o en la tostadora.

Montamos: una cucharada de yogur o un cordón de mostaza en la base, la salchicha, y encima la cebolla escurrida, el tomate, los pepinillos y la corona de chucrut o kimchi, siempre al final y sin calentar, para conservar vivos sus fermentos.

Rematamos con la rúcula si la usamos y servimos inmediatamente.

Rendimiento
4 raciones
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 5 minutos
Tiempo total
10 minutos

Notas

La salchicha decide el perrito. Merece la pena leer la etiqueta y elegir una con alto porcentaje de carne y lista corta de ingredientes; la diferencia de precio son céntimos y la de resultado, enorme.

El chucrut y el kimchi son fermentos vivos: añadidos en frío sobre la salchicha caliente aportan su punto ácido, su crujiente y sus bacterias beneficiosas. Cocinados, pierden esto último.

La mostaza es la salsa más ligera de todas las clásicas y la que más sabor da por gramo. Si echamos de menos la cremosidad de la mayonesa, el yogur griego con unas hierbas picadas la sustituye con la quinta parte de la grasa.

Más relleno vegetal y menos pan: si encontramos bollos integrales pequeños, mejor; el perrito gana en proporción y frescura.

Para una versión aún más rápida, los cinco minutos de la cebolla encurtida pueden ahorrarse usando pepinillos y chucrut solamente, que ya vienen listos.

Variaciones

Perrito alemán: chucrut abundante, mostaza antigua y cebolla frita crujiente por encima.

Perrito coreano: kimchi, un hilo de sriracha mezclada con el yogur y sésamo tostado.

Perrito mexicano: pico de gallo (tomate, cebolla, cilantro, lima) y unas láminas de aguacate o una cucharada de guacamole.

Perrito de verano: tomate, pepinillo, cebolla encurtida y rúcula, con mostaza y sin salsas cremosas.

Perrito vegetariano: con salchicha vegetariana de buena calidad, el resto del montaje funciona exactamente igual.

Origen

Cocina internacional

La salchicha dentro de un pan es un invento con muchos padres. Las salchichas tipo frankfurt y viena llevan siglos en Alemania y Austria, y fueron los emigrantes alemanes quienes las llevaron a Estados Unidos en el siglo XIX, donde los vendedores ambulantes empezaron a servirlas dentro de un panecillo para que los clientes no se quemaran los dedos. El nombre «hot dog» (perrito caliente) nació allí como broma popular sobre las salchichas alargadas y los perros salchicha, y acabó bautizando al bocadillo en medio mundo. 

La pareja con el chucrut no es una moda reciente: es el acompañamiento alemán de toda la vida, que ya viajaba con las salchichas en los carritos de Nueva York hace más de un siglo. La versión con kimchi no hace más que continuar la tradición con otro fermento, este llegado de Corea, donde por cierto el perrito con kimchi es hoy comida callejera corriente. Todo vuelve.

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