Recetas con vino blanco
Cerdo asado a la francesa
Esta versión afrancesada del lomo de cerdo se asa siempre sin corteza, sobre un lecho de hierbas y ajo, con un fondo de vino y agua bajo la rejilla que crea una atmósfera húmeda sin que la carne llegue a tocar el líquido directamente. Se emplea el corte más fino del lomo, el más cercano al cuello, y se deja con hueso, a diferencia de la mayoría de asados franceses, que suelen ir deshuesados.
Asado de carne de cerdo adobada
Esta carne de cerdo adobada es una receta pensada para ocasiones especiales. La maceración de varios días con vino, vinagre y hortalizas aromatiza la carne hasta el hueso y, de paso, actúa como conservante natural, así que la pieza aguanta perfectamente esos días en la nevera sin ningún problema, y es precisamente lo que permite una maceración tan larga. El resultado es un asado con mucho carácter, que también está delicioso frío, servido en lonchas finas al día siguiente.
Patatas guisadas con rabo de toro
Un guiso de cazuela de los de antes, sin prisa y con cuchara. El rabo de toro es una pieza llena de colágeno que necesita horas de fuego suave para entregarse, pero cuando lo hace la carne se desprende sola del hueso y deja un caldo denso y brillante que ninguna otra pieza consigue igualar. Las patatas se añaden al final y se cuecen en ese caldo, hasta quedar melosas y teñidas de pimentón. Es un plato de invierno, de esos que se preparan la víspera y saben mejor al día siguiente.
Risotto de calabaza y puerro
Un risotto de otoño en el que la calabaza trabaja por partida doble: una parte se deshace en el arroz hasta teñirlo de naranja y darle una cremosidad natural, y la otra se asa aparte para conservar el mordisco y unos bordes caramelizados. El puerro aporta un dulzor más suave y vegetal que el de la cebolla, y un buen chorro de vino blanco seco pone el contrapunto ácido que impide que el plato resulte empalagoso. Es de esas recetas que piden estar veinte minutos junto a la cazuela removiendo, pero el resultado compensa con creces.
Cintas con salsa marinera
Las almejas, o berberechos, se cocinan en un sofrito de ajo y tomate en aceite de oliva, aromatizado con un poco de vino blanco y perfumado con perejil fresco. El resultado es un plato ligero y aromático, que traslada la brisa del mar a la mesa en apenas media hora.
Berenjenas rellenas
La berenjena, vaciada y horneada, se convierte en un recipiente comestible que acoge un sofrito jugoso de carne picada de cerdo, tomate, cebolla y pimiento verde, ligado con un chorrito de vino blanco. Un manto de queso rallado gratinado remata el conjunto, que sale del horno dorado y burbujeante.
Arroz con almejas y chorizo
El arroz con almejas y chorizo es un plato que reúne lo mejor de dos mundos: la frescura marina de las almejas y el carácter sabroso y especiado del chorizo. Es un arroz meloso, llamativo y muy aromático, perfecto para una comida familiar de fin de semana o para sorprender a los invitados sin complicaciones. El azafrán tiñe los granos de un precioso color amarillo, mientras que el pimiento verde y el sofrito aportan una base profunda de sabor.
Aleta de ternera rellena en cazuela
La receta clásica para hacer aleta de ternera rellena en cazuela. Recuperar recetas tradicionales es una forma de mantener viva nuestra cultura culinaria. Hará falta hilo de bramante para atar la carne.
Aguja de ternera a la jardinera
La preparación "a la jardinera" es un homenaje a la tierra. Consiste en acompañar una proteína principal con una variedad de hortalizas y verduras cortadas en pequeños trozos. Esta técnica nos permite disfrutar de un plato lleno de color, rico en texturas y, sobre todo, muy nutritivo. Cocinar este guiso requiere un poco de mimo y paciencia.
Cordero asado
Una receta tradicional que destaca por su sencillez. Aunque la receta origina pedía manteca de cerdo, el aceite de oliva es una opción más saludable.
Hornazo
El hornazo es una elaboración tradicional española, parecida a una empanada o bollo salado horneado. Se hace con masa de pan o masa enriquecida y se rellena normalmente de embutidos y carnes de cerdo, como chorizo, lomo o jamón. Según la zona, también puede llevar huevo duro.
Arroz italiano con guisantes y estragón
El arroz al estilo italiano, o risotto, con su reconfortante cremosidad, es el lienzo perfecto para capturar la esencia de los guisantes tiernos.