Recetas con sal
Jarrete de ternera guisado
El jarrete de ternera guisado es un plato principal contundente, jugoso y aromático, de los que llenan la cocina de aromas que abren el apetito y reúnen a la familia alrededor de la mesa. La pieza, dorada primero a fuego vivo y luego cocida lentamente en un caldo perfumado con verduras y vino, se vuelve tan tierna que la carne se desprende del hueso con solo rozarla. Es un guiso tradicional.
Berenjenas rellenas
La berenjena, vaciada y horneada, se convierte en un recipiente comestible que acoge un sofrito jugoso de carne picada de cerdo, tomate, cebolla y pimiento verde, ligado con un chorrito de vino blanco. Un manto de queso rallado gratinado remata el conjunto, que sale del horno dorado y burbujeante.
Cebollas rellenas
Las cebollas rellenas son un plato espectacular. La cebolla, cocida hasta quedar tierna y dulce, se convierte en un pequeño recipiente comestible que acoge un relleno mediterráneo de tomate, zanahoria, pimiento asado, anchoas y aceitunas. Gratinadas con queso, salen del horno doradas, jugosas y muy sabrosas. Es un entrante vistoso para una comida especial, aunque también funciona como plato principal ligero para la cena.
Su encanto está en el contraste de la suavidad dulzona de la cebolla frente al punto salado y aromático del relleno, con las anchoas y las aceitunas aportando ese sabor intenso tan del gusto mediterráneo.
Fideuá negra con bocaditos de pescado rebozado
La fideuá negra es la versión más espectacular del clásico plato valenciano. La tinta de sepia o calamar tiñe los fideos de un negro intenso que contrasta con el blanco del alioli y el dorado de las bolitas de pescado rebozado y fritas que rematan el plato. Una receta con aire de restaurante pero perfectamente abordable en casa.
Zanahorias con jamón
Las zanahorias se cuecen despacio con un poco de jamón y harina, hasta quedar tiernas y bañadas en una salsa ligera y sabrosa. Es una guarnición lucida o un primer plato suave, ideal para una comida familiar en la que conviven adultos y niños.
Brochetas de gambas con salsa tropical
La salsa es fresca, con trocitos de fruta dulce y ácida, el toque picante del cilantro y la cebolla, y el punto justo de acidez de la lima. Un plato que hace pensar en sol y verano, transportándote a las playas del Caribe.
Huevos rotos con jamón
La combinación de unas patatas doradas, bañadas por el oro líquido de la yema del huevo y rematadas con el sabor umami del jamón, es sencillamente irresistible.
Bizcochitos de arándanos azules
Estos bizcochitos son los muffins americanos que se hacen en el horno, y, en este caso, se incorporan a la masa arándanos azules que después estallan en el horno, creando pequeños focos de mermelada natural que convierten cada bocado en algo extraordinario.
Tarta de arándanos azules
La tarta de arándanos azules es un postre clásico norteamericano que trasciende fronteras. Tiene una masa crujiente que envuelve un interior denso de fruta, lleno de matices. En esta receta, el dulzor natural de la fruta es el protagonista.
Gazpacho de fresas
Cuando el calor aprieta, pocas cosas sientan mejor que un gazpacho bien frío. En esta versión cambiamos aproximadamente la mitad del tomate por fresas maduras, y ahí está la gracia: el resultado gana en color, en perfume y en frescura, pero sigue siendo un plato salado, ligero y muy de verano. La fruta no convierte el gazpacho en postre; simplemente redondea la acidez y aporta un matiz más delicado.
La clave está en mantener el equilibrio. Tomate pera para la base, fresas en su punto, un poco de pepino, pimiento verde, ajo, buen aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. Nada más hace falta para conseguir una sopa fría limpia, vibrante y con mucha personalidad.
Fresas con pimienta y vinagre balsámico
Hay mezclas que parecen una rareza hasta que llegan a la cuchara. La fresa, con su perfume cálido y su jugo delicado, agradece muy bien dos compañeros que a primera vista imponen respeto: la pimienta negra y el vinagre balsámico. El resultado no sabe a aliño de ensalada, sino a fruta más fruta: más viva, más profunda y con un perfil casi de postre de restaurante cuando se acierta con la proporción.
La clave está en no empujar demasiado ninguno de los tres vértices. El azúcar redondea, el balsámico afila y la pimienta levanta el aroma. Cuando hay equilibrio, las fresas ganan en intensidad sin perder su carácter.
Guisantes en salsa verde
Esta receta utiliza una técnica clásica para espesar una salsa: un sencillo roux de aceite de oliva y harina. El sabroso caldo verde, ligado con esta mezcla tostada, se convierte en una salsa aterciopelada.