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Chuletas de cordero con salsa de puerros y vino

Las chuletas de cordero con salsa de puerros y vino son un plato de fiesta fácil y rápido. El cordero se dora en mantequilla, quedando tierno y sabroso. Lo bañamos con una salsa cremosa de puerro, nata y mostaza, ligada con un chorrito de vino blanco. El resultado es meloso, aromático y muy lucido.

Chuletas de cordero doradas con salsa cremosa de puerro, servidas en un plato con judías verdes y patatas cocidas.

Ingredientes

16 piezas cordero (chuletas de cordero)
75 gramos mantequilla
1 puerro (limpio y en rodajas finas)
75 mililitros vino (vino blanco seco)
6 cucharadas nata líquida
1 cucharadita mostaza
1 pizca sal (al gusto)
1 pizca pimienta (al gusto, pimienta negra recién molida)
2 ramas tomillos (optativo o al gusto, tomillo fresco, para decorar)

Instrucciones

Salpimentamos las chuletas por las dos caras. Calentamos la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio-alto. Doramos las chuletas un par de minutos por cada lado, hasta que queden jugosas y con buen color. Las retiramos y las y reservamos al calor.

En la misma sartén, con la mantequilla y los jugos que han quedado, rehogamos el puerro en rodajas a fuego medio hasta que esté tierno y transparente, unos 5 minutos. Removemos de vez en cuando para que no coja color.

Vertemos el vino blanco y subimos el fuego. Raspamos el fondo de la sartén con una cuchara de madera para soltar todo el sabor. Dejamos que el alcohol se evapore, un par de minutos. Añadimos la nata y la mostaza. Bajamos el fuego y cocinamos 3-5 minutos, removiendo sin parar, hasta que la salsa espese un poco. Salpimentamos al gusto.

Devolvemos las chuletas a la sartén. Calentamos todo junto un par de minutos, napando la carne con la salsa. Repartimos las chuletas de cordero en los platos y decoramos con unas ramitas de tomillo, si se usan. Servimos las chuletas enseguida, bien calientes.

Rendimiento
4 porciones
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 15 minutos
Tiempo total
20 minutos

Notas

El cordero brilla cuando queda jugoso por dentro. Con fuego medio-alto y poco tiempo, la carne se dora fuera y se mantiene tierna. La carne debe secarse bien antes de dorarla, así coge color en lugar de cocerse en sus jugos. Es recomendable sacar las chuletas de la nevera 20 minutos antes, para que se hagan de forma uniforme.

La clave está en cocinar la nata a fuego suave, sin que hierva a borbotones. Así queda cremosa y no se corta. Si se quiere una salsa más ligera, se añade un chorrito de caldo. Si se prefiere más densa, se cocina 1-2 minutos más. La mostaza aporta un punto sabroso que redondea el conjunto.

Las chuletas se pueden acompañar con verdura a la plancha o cocida, un puré de patata o patatas fritas. 

Estas chuletas están en su mejor momento recién hechas, con el cordero jugoso. Si sobran, se pueden guardar hasta 2 días en la nevera, en un recipiente cerrado y cubiertas con su salsa. Para recalentar, se usa fuego muy suave en la sartén, añadiendo un chorrito de nata o de caldo si la salsa ha espesado demasiado. Hay que evitar que la salsa hierva, para que no se corte. Mejor no congelar este plato, ya que la salsa pierde su textura cremosa.

Variaciones

Se puede usar vino tinto para una salsa más intensa y con más cuerpo.

La mostaza en grano o mostaza a la antigua le dan un toque rústico y más textura a la salsa.

Para aligerar el plato, se puede usar mitad mantequilla y mitad aceite de oliva para dorar las chuletas; o sustituir parte de la nata por yogur natural o nata vegetal. La nata líquida también se puede sustituir por queso crema.

Se pueden añadir unos champiñones laminados al puerro para obtener una salsa con más matices; y un poco de ajo picado o una pizca de estragón perfuman la salsa de forma sutil.

Origen

Cocina española

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