Salmón especiado con yogur, garbanzos y espinacas
Un plato completo y vistoso que se resuelve en una sola tanda: el salmón se unta con un yogur especiado que lo mantiene jugoso mientras se hace, y se acompaña de garbanzos crujientes y espinacas, todo cocinado al mismo tiempo. La gracia está en que nada espera a nada: mientras los garbanzos se tuestan, el salmón se hace a su lado, y una cucharada del mismo yogur, aflojada con limón, sirve de salsa al final. Funciona igual de bien en la freidora de aire que en el fogón, y en ambos casos la comida está en la mesa en poco más de diez minutos.
Ingredientes
Instrucciones
En un bol mezclamos la mitad del yogur con el pimentón, el comino, el ajo rallado, la ralladura de limón, sal y, si nos gusta el picante, la cayena. Salpimentamos el salmón y lo untamos bien con esta mezcla. El resto del yogur lo reservamos para la salsa, aflojándolo con el zumo de limón y una pizca de sal. Escurrimos los garbanzos y los secamos un poco; los aliñamos con el aceite y una pizca de sal.
Calentamos una sartén antiadherente a fuego medio-alto y ponemos el salmón, con la piel hacia abajo, 3-4 minutos. Le damos la vuelta con cuidado y lo hacemos otros 3-4 minutos, según el grosor.
Al mismo tiempo, en otra sartén con el aceite, salteamos los garbanzos a fuego fuerte hasta que empiecen a dorarse, unos 5 minutos.
Añadimos las espinacas a los garbanzos y las removemos solo hasta que pierdan volumen, un minuto escaso.
Para servir, repartimos los garbanzos y las espinacas en los platos, colocamos el salmón encima y regamos con la salsa de yogur. Servimos el resto de la salsa aparte.
En la freidora de aire
Para que todo se haga a la vez necesitamos una freidora de doble cajón (o una vertical), o bien una alargada en la que quepan el salmón y los garbanzos en una bandeja pequeña al lado.
Repartimos los garbanzos en un cajón y el salmón untado en el otro. Programamos 200 °C.
Los garbanzos necesitan unos 10 minutos; el salmón, 8-9. Como entran juntos, a los 2-3 minutos de arranque añadimos las espinacas sobre los garbanzos, para que se hagan y tomen el punto crujiente sin quemarse.
Sacamos el salmón en cuanto esté hecho (se abre en lascas al presionar) y, si hace falta, dejamos los garbanzos un par de minutos más.
Notas
El grosor del salmón manda: con filetes de 125 g o menos nos aseguramos de que se hagan en 8-9 minutos. Uno más grueso se iría de tiempo y pediría bajar la temperatura.
En la freidora, puede que sacar la comida y manejar los cajones nos lleve uno o dos minutos por encima de los diez. Merece la pena esa pequeña espera: el salmón jugoso y los garbanzos crujientes compensan de sobra el minuto extra.
Las espinacas frescas menguan muchísimo: lo que parece un exceso en crudo se queda en nada al hacerse. No conviene quedarse corto.
Secar bien los garbanzos antes de aliñarlos es lo que marca la diferencia entre crujientes y blandos, sobre todo en la freidora.
El yogur de la salsa se añade siempre en frío, sobre el plato ya servido: si se calienta, se corta.
Si se hace un cuscús exprés mientras el pescado se cocina, se tiene un plato único equilibrado.
Variaciones
Con harissa: quien tenga a mano esta pasta de guindilla norteafricana puede sustituir el pimentón y la cayena por una cucharada, para un toque más intenso y auténtico.
Otras especias: una mezcla tipo ras el hanout, o curry suave, cambian por completo el carácter del plato sin tocar el método.
Otro pescado: funciona igual con lomos de trucha, bacalao fresco o cualquier pescado azul de ración.
Más completo: para quien quiera un plato aún más contundente, se recupera el cuscús del original —hidratado con caldo caliente mientras se cocina el resto— como base bajo el salmón.
Origen
Adobar carne o pescado en yogur especiado es un recurso de larga tradición en las cocinas de Oriente Próximo, el norte de África y el subcontinente indio, donde el yogur no solo aporta sabor sino que, por su acidez, mantiene tierna y jugosa la carne o el pescado mientras se cocinan a fuego vivo.