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Sopa de macarrones

La sopa de macarrones es un primer plato sencillo y reconfortante, de esos que aparecen en los recetarios de toda la vida. Une la pasta corta con un buen caldo y un toque de tapioca que aporta cuerpo y suavidad. Es una sopa sencilla, ideal para una cena ligera o para abrir una comida familiar, rematada con queso rallado que se funde con el calor del caldo.

Cuenco de sopa de macarrones con queso rallado por encima, servido en un bol de cerámica gris sobre una mesa de madera.

Ingredientes

200 gramos pasta italiana (macarrones partidos en trozos pequeños, o una pasta pequeña)
1 1⁄2 litros caldo (de carne, ave o verduras, mejor casero)
2 cucharadas tapioca (o al gusto)
  queso rallado (al gusto, para servir)
  pizca sal (al gusto)

Instrucciones

Si la pasta es muy grande, la partimos en trozos pequeños y la ponemos a cocer en abundante agua hirviendo con sal hasta que este2 cocida pero firme al morder, unos 10 minutos. Una vez cocida, la dejamos reposar un rato cerca del calor. Después la escurrimos y la lavamos al chorro del agua fría, para que quede bien suelta. La dejamos escurrir por completo.

En una cacerola amplia, ponemos a hervir el litro y medio de caldo. Cuando rompa el hervor, echamos la tapioca y dejamos cocer durante cinco minutos, removiendo de vez en cuando para que no se apelmace. El caldo va espesando ligeramente y tomando una textura más sedosa.

Añadimos la pasta bien escurridos al caldo con la tapioca. Dejamos que den un hervor todos juntos, rectificamos de sal y retiramos del fuego. Volcamos la sopa en la sopera, espolvoreamos el queso rallado por encima y servimos enseguida, bien caliente.

Rendimiento
6 personas
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 30 minutos
Tiempo total
35 minutos

Otros métodos

El espíritu del plato es clásico y muy sencillo, pero algunas técnicas actuales pueden ahorrarte tiempo o mejorar el caldo de base.

Caldo en olla a presión: Si se quiere un caldo casero rápido y profundo, lo mejor es prepararlo en la olla a presión. En 30 o 40 minutos obtienes un caldo concentrado y lleno de sabor, partiendo de carcasas de pollo, un hueso o un puñado de verduras. Cuélalo y úsalo como base de la sopa.

Todo en la Thermomix: Se puede cocer la pasta y la tapioca directamente en el caldo dentro del vaso, programando temperatura Varoma y velocidad cuchara suave para que la pasta no se rompa. Hay que vigilar el tiempo, ya que la pasta se cuece de forma más uniforme.

Versión exprés con caldo envasado de calidad: Hoy existen caldos envasados de muy buena calidad, bajos en sal y sin aditivos. Son una alternativa honesta al cubito cuando no hay tiempo de hacer caldo casero; elige uno natural y ajusta la sal al final.

Notas

El caldo es el alma de esta sopa. Un buen caldo casero de pollo, carne o verduras marca la diferencia y aprovecha restos de la nevera, una forma estupenda de cocinar sin desperdicio. Si no tienes caldo casero a mano, puedes usar 1,5 litros de agua junto con 6 cubitos de caldo concentrado; en ese caso, prueba antes de añadir sal, porque los cubitos ya salan bastante.

La tapioca aporta cuerpo y una textura suave sin enmascarar el sabor. Si no la encuentras, puedes sustituirla por una cucharada de sémola fina o de fideos muy finos, aunque el resultado será algo distinto.

Un queso curado tipo manchego o un parmesano rallado funcionan de maravilla, ya que se funden bien y aportan un punto sabroso. Conviene añadirlo justo al servir, para que se derrita con el calor del caldo.

Variaciones

La sopa se puede enriquecer con unas verduras en daditos muy pequeños (zanahoria, puerro o apio) cocidas en el caldo, con un huevo batido en el caldo, o con unas hebras de pollo cocido para convertirla en un plato más completo. 

La pasta fresca se puede cocer directamente en el caldo.

Una pizca de nuez moscada o de pimienta recién molida también le sienta bien.

Para una versión más nutritiva, se puede sustituir la pasta italiana tradicional por pasta integral o de legumbres (lenteja roja o garbanzo). Aportan más fibra y proteína, y dan un giro saludable a un plato clásico.

Origen

La sopa de macarrones forma parte del recetario clásico español de mediados del siglo XX, cuando las sopas de pasta con caldo eran un primer plato habitual en las cenas familiares. El uso de la tapioca como espesante refleja la cocina doméstica de aquella época, en la que pequeños ingredientes lograban transformar un caldo sencillo en un plato con cuerpo y sustancia.

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