Sobras de comida variadas

Formas prácticas de usar restos de otras comidas y otros tipos de alimentos

Si sobran trozos de queso, se pueden rallar, meter el queso rallado en una bolsa para congelar y congelarlo. El queso rallado congelado se puede espolvorear sobre platos que se van a gratinar o a cocinar en el horno.

La leche que ha sobrado se puede congelar. Y mejor si se congela en una bandeja para hacer cubitos de hielo. Los cubitos de leche congelada se pueden pasar a una bolsa, o a otro recipiente, y seguir guardándolos en el congelador. Puedes usar la leche congelada directamente para hacer batidos y salsas, como la bechamel. También se puede descongelar la leche y usarla normalmente.

El vino que queda en la botella se puede usar para llenar una bandeja de cubitos de hielo y congelarlo. Los cubitos de vino congelado se pueden pasar después a una bolsa. Se pueden usar en guisos y sopas que llevan vino como ingrediente. Además, así no habrá que abrir una botella de vino específicamente para cocinar.

Los plátanos que se han vuelto marrones o las manzanas ligeramente golpeadas pueden usarse para hacer bizcochos.

La fruta y verdura que empieza a ponerse blanda puede transformarse en una salsa apetecible. Se puede hacer guacamole con los aguacates, salsa roja con los pimientos y tomates. Incluso se puede hacer un pesto con tallos de hierbas aromáticas y hojas de lechuga o espinacas, y este tipo de pestos se pueden congelar.

Muchos tallos y hojas de verduras, o peladuras de hortalizas, pueden usarse para hacer un buen caldo de verduras.

Los tubérculos se pueden transformar en chips vegetales. Las patatas, zanahorias, remolachas o batatas se pelan y se cortan en rodajas muy finas. Se secan bien. Se pueden freír en abundante aceite muy caliente o, para ahorrar aceite, se fríen ligeramente y después se meten en el horno, calentado a 180-200º C, 6-8 minutos.