Recetas con azúcar
Salchicha alemana al curry (currywurst)
La salchicha al curry, o currywurst, es uno de los bocados más populares de la cocina callejera alemana. Se trata de una salchicha tipo bratwurst, dorada, bañada en una salsa de kétchup especiada con curry y espolvoreada con más curry por encima. Frecuentemente se corta en rodajas.
Es un plato sencillo, contundente y muy sabroso, ideal como comida informal, tentempié generoso o cena rápida entre semana. Su gracia está en el contraste de la jugosa salchicha frente al punto dulce, ácido y especiado de la salsa.
Pollo y fideos chinos salteados al estilo tailandés
El salteado de pollo con fideos de arroz al estilo tailandés es un plato completo que resuelve una comida en media hora. Combina tiras de pollo doradas al wok, verduras y una salsa vibrante que equilibra dulce, ácido y salado con la fuerza de la lima, la salsa de chile y las hierbas frescas. Su gran ventaja es la rapidez: una vez picados todos los ingredientes, el salteado se hace en cuestión de minutos.
Fresas al vino tinto
A veces, las fresas maduran rápidamente en la nevera y pierden esa firmeza ideal para comerlas crudas. En lugar de descartarlas, podemos transformarlas en un postre clásico que fusiona culturas y resalta lo mejor de nuestra gastronomía: unas delicadas fresas al vino tinto.
El vino tinto, al reducirse lentamente, se convierte en un almíbar que envuelve a la fruta, mientras las especias aportan una calidez aromática inconfundible.
Granizado de fresa
El calor del verano exige elaboraciones heladas que alivien la sed de forma inmediata. Un granizado de fresas hecho en casa captura el sabor puro del ingrediente y permite disfrutar de un descanso dulce.
Bizcochitos de arándanos azules
Estos bizcochitos son los muffins americanos que se hacen en el horno, y, en este caso, se incorporan a la masa arándanos azules que después estallan en el horno, creando pequeños focos de mermelada natural que convierten cada bocado en algo extraordinario.
Tarta de arándanos azules
La tarta de arándanos azules es un postre clásico norteamericano que trasciende fronteras. Tiene una masa crujiente que envuelve un interior denso de fruta, lleno de matices. En esta receta, el dulzor natural de la fruta es el protagonista.
Mermelada de arándanos azules
Preparar una mermelada casera permite capturar la esencia de la fruta de temporada, controlar exactamente que ingredientes lleva y reducir el desperdicio de alimentos.
Sopa polaca de fresas (zupa truskawkowa)
En Polonia, cuando aprieta el calor, las fresas no siempre acaban en mermeladas o tartas. También se convierten en una sopa fría, dulce y ligera que se toma a medio camino entre el primer plato veraniego y el postre. La zupa truskawkowa no tiene nada que ver con un gazpacho ni con una sopa salada: aquí mandan la fruta, el agua y el azúcar, con un resultado fresco, fragante y muy simple de preparar.
Tarta de fresas
Hay tartas que entran por los ojos antes de llegar al plato, y esta es una de ellas. La base es una masa sencilla, de las de siempre, crujiente y mantecosa, que se cuece por completo en el horno y luego se cubre con fresas frescas en rodajas. El remate no necesita más artificio: un glaseado ligero de mermelada de fresa que da brillo, redondea el sabor y deja la fruta en primer plano.
Servida sola ya funciona; con crema inglesa o una bola de helado, se vuelve postre de domingo.
Fresas con pimienta y vinagre balsámico
Hay mezclas que parecen una rareza hasta que llegan a la cuchara. La fresa, con su perfume cálido y su jugo delicado, agradece muy bien dos compañeros que a primera vista imponen respeto: la pimienta negra y el vinagre balsámico. El resultado no sabe a aliño de ensalada, sino a fruta más fruta: más viva, más profunda y con un perfil casi de postre de restaurante cuando se acierta con la proporción.
La clave está en no empujar demasiado ninguno de los tres vértices. El azúcar redondea, el balsámico afila y la pimienta levanta el aroma. Cuando hay equilibrio, las fresas ganan en intensidad sin perder su carácter.
Fresas en almíbar
Hay pocas cosas tan agradecidas como unas fresas en almíbar. Sirven para rematar un yogur, alegrar una tostada, acompañar una tarta de queso o salvar un postre improvisado con helado. Y además admiten varias rutas; se puede partir de fruta fresca o congelada, y cocinarlas en un cazo o en el microondas según el tiempo que tse tenga y la textura que se busque.