Los bizcochitos de arándanos azules son los clásicos muffins americanos: una masa tierna y esponjosa salpicada de arándanos que revientan en el horno y dejan pequeños focos de mermelada natural en cada bocado.
Ingredientes
Instrucciones
Calentamos el horno a 220 °C con calor arriba y abajo. Preparamos una bandeja para muffins colocando moldes de papel en cada hueco.
En un cuenco grande, tamizamos la harina junto con la levadura química y la sal. Añadimos el azúcar y mezclamos con unas varillas manuales para integrar todo de manera uniforme.
En otro recipiente, batimos ligeramente el huevo. Incorporamos la leche, el yogur, la mantequilla fundida y el extracto de vainilla, y batimos hasta obtener una mezcla homogénea. El yogur aporta jugosidad y un punto ácido que hace la miga más tierna y equilibra el dulzor.
Vertemos los ingredientes húmedos sobre los secos y mezclamos con una espátula de silicona, con movimientos envolventes, solo hasta que no se vean restos grandes de harina seca. Si quedan algunos grumos, es normal: trabajar la masa en exceso desarrolla el gluten y da unos bizcochitos duros y densos.
Reservamos un puñado pequeño de arándanos para la superficie. Rebozamos el resto en la cucharadita de harina reservada, que ayuda a que se repartan mejor por la masa y se hundan menos, y los incorporamos con dos o tres movimientos suaves.
Llenamos los moldes de papel hasta un 80 % de su capacidad y colocamos un par de los arándanos reservados sobre cada uno. Para lograr un copete alto, horneamos a 220 °C durante los primeros 5 minutos: este golpe de calor empuja la masa hacia arriba rápidamente. Pasado este tiempo, sin abrir la puerta del horno, bajamos la temperatura a 190 °C y horneamos 15-20 minutos más, hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio.
Sacamos los bizcochitos del horno y los dejamos enfriar sobre una rejilla para que la base no se humedezca. Los servimos a temperatura ambiente.
Notas
Si se usan arándanos congelados, se añaden directamente del congelador, sin descongelar, para que no tiñan la masa. Puede que necesiten un par de minutos más de horno.
Si no se usan moldes de papel, se deben engrasar muy bien los huecos con un poco de aceite o mantequilla para evitar que la masa se pegue.
Los bizcochitos de arándanos se pueden servir en el desayuno o la merienda acompañados de un vaso de leche, un buen café o un té helado. También se pueden abrir por la mitad y untar con un poco de mantequilla o, para un contraste refrescante, con una cucharada de yogur griego y un hilo de miel.
Variaciones
Para hacer unos bizcochitos sin lácteos, la leche entera se puede sustituir por la misma cantidad de una bebida vegetal, el yogur por un yogur vegetal y la mantequilla fundida por 80 ml de un aceite vegetal sin sabor, como el de girasol.
Un poco de ralladura de limón o de naranja en la masa realza el sabor de los arándanos.