Keftedes
Lo que distingue a las keftedes de otras albóndigas es la explosión de aromas frescos. La combinación de hierbabuena y orégano no es negociable.
Estas albóndigas griegas están presentes tanto en el "mezze" (aperitivo) compartido con amigos, como en el plato principal de una comida familiar. Aunque sean deliciosas en cualquier época del año, son las reinas de la mesa en primavera y verano. Son perfectas para llevar en un túper a un picnic, ya que están igual de ricas calientes que a temperatura ambiente.
Ingredientes
Instrucciones
Comenzamos sumergiendo las rebanadas de pan duro en un cuenco con agua (o leche) durante unos minutos. Cuando esté blando, lo escurrimos muy bien apretándolo con las manos para eliminar todo el exceso de agua.
En un cuenco grande, combinamos la carne picada (ternera y cerdo), la cebolla rallada, el ajo, el perejil, la menta, la sal, la pimienta y el orégano. Desmigamos el pan escurrido sobre la carne. Añadimos el huevo batido y el aceite de oliva virgen extra.
Con las manos bien limpias, mezclamos todos los ingredientes con energía. Se puede amasar durante un par de minutos; esto ayuda a distribuir los sabores y mejora la textura final.
Si hay tiempo, se recomienda cubrir el cuenco con la mezcla de carne y dejarla reposar en la nevera durante al menos 30 minutos. Esto permite que la carne coja el sabor de las hierbas y el frío hará que sea mucho más fácil darles forma después.
Ponemos un poco de harina en un plato llano. Sacamos la mezcla de carne de la nevera, si se ha refrigerado. Tomamos porciones de carne del tamaño de una nuez y formamos bolitas. Pasamos cada bolita por la harina para crear una capa muy fina, sacudiendo el exceso.
Calentamos aproximadamente 2-3 cm de aceite vegetal en una sartén grande a fuego medio-alto.
Cuando el aceite esté caliente (pero no humeando), freímos las albóndigas por tandas. Cocinamos durante unos 5-7 minutos, girándolas para que se doren uniformemente por todos lados.
A medida que están hechas, vamos retirando las keftedes con una espumadera y las dejamos reposar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Las podemos servir calientes o tibias.
Versión al horno (más ligera)
Si se prefiere evitar la fritura para que las albóndigas resulten más saludables, se pueden hacer en el horno. Se colocan en una bandeja protegida con papel vegetal, se pincelan con un poco de aceite de oliva y se cocinan a 200°C durante 20-25 minutos. Quedarán menos crujientes pero igualmente deliciosas.
Notas
El pan duro remojado aporta una esponjosidad especial que el pan rallado seco no consigue igualar.
Rallar la cebolla ayuda a que se integre mejor y aporte humedad.
Al pasar las albóndigas por harina se forma una capa que protegerá la carne al freír y creará esa costra dorada tan deseada.
Es vital freír por tandas y no llenar demasiado la sartén para que la temperatura del aceite no baje; se trata de freír albóndigas, no de cocerlas.
En Grecia, las keftedes suelen servirse con salsa tzatziki (yogur, pepino y ajo), pan de pita caliente y una ensalada griega fresca. Es una comida equilibrada y nutritiva.
Variaciones
Quienes se sientan aventureros, pueden una pizca de canela o comino a la mezcla de carne para un perfil de sabor más oriental, típico de algunas regiones de Grecia y Turquía.4