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Recetas con laurel

Lista de recetas que contienen laurel como ingrediente.

Asado de carne de cerdo adobada

Esta carne de cerdo adobada es una receta pensada para ocasiones especiales. La maceración de varios días con vino, vinagre y hortalizas aromatiza la carne hasta el hueso y, de paso, actúa como conservante natural, así que la pieza aguanta perfectamente esos días en la nevera sin ningún problema, y es precisamente lo que permite una maceración tan larga. El resultado es un asado con mucho carácter, que también está delicioso frío, servido en lonchas finas al día siguiente.


Costillas de cerdo adobadas

Las costillas de cerdo no son un corte de primera categoría, pero con un buen adobo seco y una cocción larga se convierten en un asado familiar de lo más agradecido. Aquí el adobo no es líquido, sino una mezcla de especias que se frota directamente sobre la carne y se deja reposar un día entero en la nevera, dando tiempo a que el sabor penetre bien antes de asarlas. El resultado es una carne muy aromática que pide acompañamientos suaves que no compitan con ella, como un puré de patatas.


Patatas guisadas con rabo de toro

Un guiso de cazuela de los de antes, sin prisa y con cuchara. El rabo de toro es una pieza llena de colágeno que necesita horas de fuego suave para entregarse, pero cuando lo hace la carne se desprende sola del hueso y deja un caldo denso y brillante que ninguna otra pieza consigue igualar. Las patatas se añaden al final y se cuecen en ese caldo, hasta quedar melosas y teñidas de pimentón. Es un plato de invierno, de esos que se preparan la víspera y saben mejor al día siguiente.


Patatas guisadas (receta básica)

Las patatas guisadas han sido durante generaciones la comida diaria en buena parte de los hogares. Un plato único, sabroso y reconfortante, hecho sin prisas en cazuela o puchero de barro. Esta es la versión básica, la que sirve de punto de partida para todas las demás. Se hace con un poco de carne de vaca, pero admite casi cualquier acompañamiento, ya sean costillas, chorizo, despojos, albóndigas, legumbres, arroz, verduras o setas, siguiendo exactamente el mismo proceso. Lo que no cambia nunca son tres gestos: rehogar bien la patata antes de mojarla, cascarla en lugar de cortarla y majar el ajo con perejil y comino. De ahí sale el caldo espeso y perfumado que define el guiso.


Rabo de toro braseado

El rabo de toro braseado es un clásico de nuestra cocina. Un plato de cuchara y tenedor, tierno y sabroso, de esos que llenan la casa de aroma. La carne se cocina despacio, en un caldo con verduras y vino tinto, hasta que se separa del hueso sola. La salsa queda densa y brillante, gracias a la gelatina natural que suelta el rabo.

Es un guiso de fiesta, ideal para el fin de semana. Se prepara con calma, pero no tiene misterio. 


Jarrete de ternera guisado

El jarrete de ternera guisado es un plato principal contundente, jugoso y aromático, de los que llenan la cocina de aromas que abren el apetito y reúnen a la familia alrededor de la mesa. La pieza, dorada primero a fuego vivo y luego cocida lentamente en un caldo perfumado con verduras y vino, se vuelve tan tierna que la carne se desprende del hueso con solo rozarla. Es un guiso tradicional.


Merluza imperial

Se trata de una elaboración fría, lucida y festiva, pensada para ocasiones especiales: merluza cocida, una corona de verduras de colores y una mayonesa casera que lo une todo. Su mayor encanto es también su mayor reto: la presentación. Los montoncitos de zanahoria, remolacha, guisantes y patata, alternando tonos, convierten la fuente en un pequeño cuadro comestible. 


Aleta de ternera rellena en cazuela

La receta clásica para hacer aleta de ternera rellena en cazuela. Recuperar recetas tradicionales es una forma de mantener viva nuestra cultura culinaria. Hará falta hilo de bramante para atar la carne.


Aguja de ternera a la jardinera

La preparación "a la jardinera" es un homenaje a la tierra. Consiste en acompañar una proteína principal con una variedad de hortalizas y verduras cortadas en pequeños trozos. Esta técnica nos permite disfrutar de un plato lleno de color, rico en texturas y, sobre todo, muy nutritivo. Cocinar este guiso requiere un poco de mimo y paciencia.


Manitas de ternera con vinagreta

Este corte, rico en colágeno natural, ofrece una textura gelatinosa inconfundible que se funde en el paladar. Al combinar esta base con una vinagreta vibrante y ácida, logramos un equilibrio perfecto en el plato. 


Congrio en cazuela

Un guiso marinero, humilde en su concepción pero de una riqueza de matices extraordinaria, donde el pescado se cocina lentamente sobre una cama de verduras hasta quedar tierno y jugoso. Este plato es un claro ejemplo de cómo la sencillez puede ser profundamente elegante. 


Rollitos de carne picada en salsa

Un ejemplo de cocina sencilla, reconfortante y sabrosa, aprovechando los ingredientes al máximo y transformando una sencilla carne picada en un plato principal elegante gracias a un guiso lento y cuidadoso.

Es ideal para una comida familiar de domingo o para dejar preparada con antelación, ya que, como buen guiso, suele estar incluso más rico al día siguiente cuando los sabores se han asentado.


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