Recetas con agua
Sopa juliana
Pocas cosas reconfortan tanto como una sopa caliente cuando el frío aprieta, y la sopa juliana es la reina de la sencillez elegante. Este plato, cuyo nombre evoca la técnica de corte francesa que transforma las verduras en finas tiras, es un homenaje a la huerta y a la cocina de aprovechamiento.
Rollitos de carne picada en salsa
Un ejemplo de cocina sencilla, reconfortante y sabrosa, aprovechando los ingredientes al máximo y transformando una sencilla carne picada en un plato principal elegante gracias a un guiso lento y cuidadoso.
Es ideal para una comida familiar de domingo o para dejar preparada con antelación, ya que, como buen guiso, suele estar incluso más rico al día siguiente cuando los sabores se han asentado.
Macarrones con setas y jamón
Una receta casera que combina la sencillez de un buen plato de pasta, el sabor umami de las setas, la nota salada del jamón y una salsa de tomate casera. Un plato completo y relativamente fácil de preparar.
Repollo relleno de bechamel
Las hojas tiernas del repollo envuelven un relleno cremoso de bechamel y jamón, todo ello gratinado al horno hasta alcanzar la perfección. Es un plato económico, nutritivo y perfecto para los días más fríos, cuando el cuerpo pide comida con sustancia y sabor. Además, es una forma deliciosa de disfrutar de las verduras de invierno de una manera diferente y creativa.
Tortitas de arroz (gila pitha)
Estas tortitas de arroz fritas son una pequeña maravilla de la repostería tradicional: imaginad una textura que vive felizmente entre una rosquilla densa y una galleta suave.
Su exterior es dorado y ligeramente crujiente, protegiendo un interior tierno endulzado con ese azúcar integral de caña sin refinar que aporta notas profundas a caramelo y melaza. Son el tentempié perfecto para acompañar una taza de té caliente en una tarde lluviosa o para llevar de aventura como alimento energético, ya que se conservan de maravilla.
Rollitos de arroz y sésamo (til pitha)
Imagina un rollito delicado, hecho a partir de una harina de arroz glutinoso recién molida que, por arte de magia, se cohesiona con el calor de una sartén. Este "crepe" envuelve un relleno dulce y rústico de sésamo negro tostado y "jaggery" un tipo de azúcar de palma sin refinar, creando una combinación de sabores y texturas inolvidable. El resultado es un bocado con notas a nuez, un dulzor profundo y acaramelado, y una textura exterior ligeramente crujiente que da paso a un interior blando.
Pozole verde
El pozole verde debe su color y sabor a una salsa fresca y compleja elaborada con tomatillos, chiles verdes, cilantro, epazote y, el ingrediente secreto, pipas de calabaza. Esta combinación crea un caldo espeso, ligeramente ácido y profundamente aromático que envuelve los grandes granos de maíz pozolero y la tierna carne de cerdo.
Pozole rojo
El pozole rojo es quizás la variante más conocida de este plato. Su color vibrante proviene de una mezcla de chiles secos que, lejos de hacerlo insoportablemente picante, le dan un sabor ahumado, complejo y reconfortante.
Pozole blanco
Los protagonistas del pozole blanco son el maíz y el caldo limpio, profundo y reconfortante. La magia ocurre en la mesa, cuando los comensales añaden a su plato una variedad de guarniciones frescas y salsas picantes.
Chilpozonte
El chilpozonte es una especie de mole de olla pero más ligero, con una personalidad ahumada inconfundible gracias a los chiles secos y un notas profundas de hierba que le da el epazote.
Para hacer chilpozonte se prepara primero el caldo y, mientras el caldo se hace, la salsa ahumada y los chochoyotes. Después se cuece el chayote y la salsa con el caldo, par terminar añadiendo las verduras y los chochoyotes.
Pan navideño finlandés (joululimppu)
Este pan tiene una miga prieta y jugosa que se conserva maravillosamente durante días. De hecho, los finlandeses dicen que sabe mejor después de reposar un par de días, cuando los sabores han tenido tiempo de asentarse. Es una receta de pan rústico, de los que se amasan con paciencia y cariño.