Repollo relleno de bechamel
Las hojas tiernas del repollo envuelven un relleno cremoso de bechamel y jamón, todo ello gratinado al horno hasta alcanzar la perfección. Es un plato económico, nutritivo y perfecto para los días más fríos, cuando el cuerpo pide comida con sustancia y sabor. Además, es una forma deliciosa de disfrutar de las verduras de invierno de una manera diferente y creativa.
Ingredientes
Instrucciones
Con un cuchillo afilado, cortamos la base del repollo para poder separar las hojas enteras con cuidado, intentando que no se rompan. Necesitaremos unas 12-18 hojas, dependiendo del tamaño.
Ponemos a hervir abundante agua con sal en una olla grande. Introducimos las hojas de repollo y las cocemos durante unos 5-8 minutos, o hasta que estén tiernas y flexibles pero aún firmes. Las escurrimos con cuidado y las extendemos sobre un paño de cocina limpio para que se sequen. Reservamos un poco del líquido de cocción.
Para preparar el relleno, fundimos la mantequilla en un cazo, a fuego medio. Añadimos la harina y la cocinamos un minuto sin dejar de remover (esto se llama hacer un roux y sirve para que la harina no sepa a crudo).
Vertemos la leche poco a poco, batiendo enérgicamente con unas varillas para que no se formen grumos. Cocinamos a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que la bechamel espese. Sazonamos con una pizca de sal, pimienta y nuez moscada.
Retiramos la bechamel del fuego, añadimos el jamón picado, mezclamos bien y dejamos que la mezcla se enfríe un poco. Necesitamos que esté bastante espesa para poder rellenar las hojas.
Colocamos una hoja de repollo sobre una superficie limpia. En el centro, ponemos una cucharada generosa de nuestra bechamel con jamón. Doblamos los lados de la hoja hacia adentro y luego enrollamos para formar un paquetito bien cerrado.
Repetimos el proceso con el resto de las hojas y el relleno. Vamos colocando los paquetitos, uno al lado del otro, en una fuente apta para horno, preferiblemente de barro o cerámica.
Vamos calentando el horno a 180-200°C con la función de gratinar activada. En una sartén pequeña, calentamos las dos cucharadas de aceite y sofreímos la cebolla picada a fuego medio hasta que esté transparente y empiece a tomar color.
Añadimos el vino blanco y dejamos que el alcohol se evapore durante un minuto. Incorporamos un chorrito del agua donde cocimos el repollo (unos 50 ml), removemos y dejamos que hierva un poco.
Vertemos esta salsa sobre los paquetitos de repollo en la fuente. Espolvoreamos el queso rallado por encima.
Llevamos la fuente al horno y dejamos que se cocine y gratine durante unos 10-15 minutos, o hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Servimos el repollo relleno bien caliente, directamente en la misma fuente para que no pierda calor.
Notas
Al escaldarlas, las hojas de repollo deben quedar flexibles, para poder enrollarlas, pero no tan blandas que se deshagan.
El corazón del repollo y las hojas que se hayan roto pueden servir, picadas finamente, para hacer un salteado, un caldo de verduras o añadirlas a una sopa.
Si la bechamel te queda demasiado líquida, cocínala un poco más a fuego lento sin dejar de remover. Si, por el contrario, queda muy espesa, añade un chorrito de leche hasta alcanzar la consistencia deseada.
Se pueden dejar los paquetitos montados en la fuente desde la mañana o desde el día anterior. Solamente hará falta preparar la salsa, verterla y gratinar antes de la comida.
Variaciones
Para una opción sin carne, el jamón se puede sustituir por champiñones salteados con ajo, espinacas bien escurridas o una mezcla de quesos más intensos como el azul o el de cabra.
Para hacer un repollo relleno sin alcohol, el vino se puede sustituir por caldo de verduras casero o agua con un poco de zumo de limón,, o vinagre de sidra, para aportar acidez. Esto mantendrá el equilibrio de sabores y hará que la preparación sea igual de deliciosa.