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Crema de cacao y avellana

Existe una adicción universal que une a niños y adultos: la crema de cacao y avellana. Esa textura, ese sabor profundo a chocolate tostado, es un placer difícil de resistir. Sin embargo, las versiones comerciales suelen venir acompañadas de una cantidad ingente de azúcar y aceites poco recomendables. Por eso, es bueno volver al origen y preparar una versión casera.

Ingredientes

200 gramos avellanas (crudas y sin piel)
30 gramos cacao (cacao en polvo, sin azúcar)
60 gramos azúcar glas
1 cucharada aceite de coco (o aceite de girasol)
1 pizca sal

Instrucciones

Calentamos el horno a 180 °C. Extendemos las avellanas en una bandeja de horno formando una sola capa. Las tostamos durante unos 10-12 minutos, hasta que estén doradas y desprendan un aroma increíble. Es importante vigilarlas, ya que se queman con facilidad.

Una vez tostadas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar por completo. Este paso es fundamental para que liberen sus aceites naturales y desarrollen todo su sabor. 

Ponemos las avellanas tostadas y frías en el vaso de un procesador de alimentos potente. Comenzamos a triturar. Al principio, se convertirán en una especie de harina gruesa. Poco a poco, las avellanas comenzarán a liberar su aceite y la mezcla pasará de ser un polvo a una pasta grumosa y, finalmente, a una mantequilla líquida y sedosa. La textura final debe ser completamente suave y uniforme.

Cuando tengamos nuestra mantequilla de avellana lista, añadimos el cacao en polvo, el azúcar glas, el aceite de coco, el extracto de vainilla y la pizca de sal. Volvemos a procesar todo junto durante un par de minutos más, hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados y la crema tenga un color oscuro y uniforme. Probamos la mezcla y ajustamos el dulzor si es necesario.

Vertemos nuestra crema de avellanas y cacao en un frasco de cristal con cierre hermético. Al principio estará bastante líquida por el calor generado al procesarla. Al enfriarse a temperatura ambiente, adquirirá una consistencia más densa y untable, muy similar a la comercial.

Un cuenco con crema de cacao y avellana.

Servir y disfrutar

Las posibilidades de esta crema casera son infinitas, y su sabor intenso hace que se necesite menos cantidad para satisfacer el antojo.

  • El clásico: Simplemente untada sobre una buena rebanada de pan artesano, es un desayuno o merienda insuperable.
  • Relleno goloso: Es perfecta para rellenar crêpes, dorayaki, gofres, para mojar churros o para acompañar unas tortitas recién hechas con un poco de fruta fresca como plátano o fresas.
  • Toque secreto en repostería: Podemos usarla para dar un sabor increíble a bizcochos, magdalenas o como base para una mousse de chocolate rápida.
  • A cucharadas: No vamos a juzgar a nadie. A veces, una cucharada directamente del frasco es todo lo que se necesita para alegrarnos el día.
Rendimiento
1 tarro

Notas

Si no se encuentran avellanas crudas sin piel, pueden usarse avellanas con piel, una vez tostadas en el horno, es el momento de frotarlas con un paño de cocina limpio para que la piel se desprenda.

Al hacer la mantequilla de avellana, hay que tener paciencia y seguir procesando, parando de vez en cuando para bajar con una espátula lo que se haya quedado en las paredes. Este proceso puede tardar entre 5 y 15 minutos, dependiendo de la potencia de la máquina. 

La crema de cacao y avellana se conserva perfectamente a temperatura ambiente durante varias semanas. No es recomendable guardarla en la nevera, ya que se endurecerá demasiado. Si se hace, habrá que sacarla de la nevera con tiempo suficiente para que alcance la temperatura ambiente.

Variaciones

El aceite de coco se puede sustituir por aceite de girasol, o por otro aceite de sabor neutro. Quienes sean más osados, pueden probar aceite de sésamo tostado.

La crema se puede endulzar con jarabe de arce o pasta de dátiles en lugar de usar azúcar glas.

Origen

Hacer esta crema de avellanas y cacao en casa permite no solo controlar la cantidad y calidad del azúcar, sino también intensificar el sabor de los ingredientes principales: avellanas tostadas y un buen cacao. El resultado es una crema sabrosa, nutritiva y con una textura increíble. Es un proceso sencillo que requiere un poco de paciencia con el procesador de alimentos, pero la recompensa es una crema capaz de transformar desayunos y meriendas.

Cocina internacional

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