Un pan dulce y jugoso de plátano con trocitos de manzana y nueces, ideal para acompañar un vaso de leche o una taza de café en el desayuno o la merienda.
Ingredientes
Instrucciones
Calentamos el horno a 175 °C. Engrasamos un molde rectangular para pan de unos 23 x 13 cm y lo forramos con papel de horno.
En un cuenco, tamizamos la harina con la levadura, el bicarbonato, la canela y la sal. La reservamos.
En otro cuenco, batimos la mantequilla con los dos tipos de azúcar hasta obtener una crema suave y ligera.
Incorporamos los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada uno.
Añadimos la nata agria, los plátanos machacados y el extracto de vainilla, y mezclamos bien.
Incorporamos la harina tamizada poco a poco, mezclando a velocidad baja o con una espátula solo hasta que no queden restos de harina.
Añadimos las manzanas y las nueces y las repartimos por la masa con la espátula, sin batir.
Pasamos la masa al molde, alisamos la superficie y horneamos en el centro del horno durante 1 hora aproximadamente, hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio.
Sacamos el molde del horno y dejamos que el pan se temple 10 minutos antes de desmoldarlo. Terminamos de enfriarlo sobre una rejilla.
Notas
Cuanto más maduro esté el plátano, con la piel llena de manchas oscuras, más dulce y aromático quedará el pan.
Si no se encuentra nata agria, puede sustituirse por yogur griego natural.
Si la superficie se dora demasiado antes de que el centro esté hecho, se cubre el molde con papel de aluminio durante el resto del horneado.
Envuelto en film o guardado en un recipiente hermético, se conserva tierno 3 o 4 días, y al día siguiente está incluso más sabroso. También se puede congelar en rebanadas.
Variaciones
Las nueces pueden sustituirse por nueces pecanas o avellanas.
Se pueden añadir 50 g de pasas o arándanos secos junto con la manzana.
La manzana puede cambiarse por pera, bien madura pero firme.
Espolvoreando un poco de azúcar moreno sobre la masa antes de hornear, la superficie queda con una costra fina y crujiente.
Origen
El pan de plátano (banana bread) es un clásico de la repostería casera de Estados Unidos. Se popularizó en los años treinta del siglo XX, cuando la levadura química y el bicarbonato ya eran habituales en las cocinas, y sigue siendo la forma más socorrida de aprovechar los plátanos demasiado maduros.